Recuperados los cuatro guacamayos sustraídos a un creador de contenido en Navarra

Última actualización: 27 diciembre 2025
  • Localizados y recuperados los cuatro guacamayos robados al tiktoker navarro Marcos Moreno, conocido como El chico de las aves.
  • Hallados en distintos puntos de la Ribera de Navarra, principalmente en los Sotos del Ebro, en el término municipal de Cortes.
  • Operativo conjunto entre la Guardia Civil y el propietario, con la intervención del Seprona y el apoyo de las redes sociales.
  • Hipótesis principal: los autores del robo habrían liberado a las aves ante la dificultad de venderlas en el mercado negro.

Guacamayos recuperados tras su sustracción

Los cuatro guacamayos robados a finales de noviembre a un conocido creador de contenido especializado en fauna han sido finalmente recuperados tras varios días de intensa búsqueda en Navarra y La Rioja. Las aves, muy seguidas en redes sociales por su vuelo en libertad controlada, habían desaparecido el 28 de noviembre, generando una ola de preocupación entre sus seguidores y en el entorno de la protección animal.

El propietario, el influencer navarro Marcos Moreno Martínez, conocido como El chico de las aves, llevaba casi un mes rastreando parajes de la Ribera del Ebro con la ayuda de la Guardia Civil y del apoyo de miles de usuarios de redes sociales, hasta que el operativo dio sus frutos en distintos puntos de la Ribera de Navarra.

Un robo muy mediático y una búsqueda contrarreloj

El caso estalló el 28 de noviembre, cuando Moreno denunció la desaparición de sus cuatro guacamayos —Olivia, Waka, Arisa y Momo—, aves exóticas que suelen protagonizar sus vídeos volando en libertad de forma controlada. La denuncia se presentó ante la Guardia Civil, que activó la investigación al tratarse de ejemplares de alto valor económico y con gran visibilidad pública.

Desde ese momento, el influencer, afincado en La Rioja, comenzó a rastrear zonas de Navarra y La Rioja como Rincón de Soto y otros parajes ribereños, pidiendo la colaboración ciudadana a través de sus perfiles en redes sociales. La repercusión del caso convirtió la búsqueda en un asunto seguido a diario por miles de personas.

La Guardia Civil, a través del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona), intensificó las vigilancias en áreas de ribera y puntos donde las aves podrían haberse refugiado, teniendo en cuenta que se trata de especies capaces de recorrer largas distancias en poco tiempo.

Durante varias semanas, los esfuerzos se centraron en localizar cualquier avistamiento fiable, mientras se recababan indicios sobre la posible autoría de la sustracción y se analizaba si podía tratarse de un robo con intención de venta en el mercado negro.

El hallazgo clave en los Sotos del Ebro, en Cortes

El giro decisivo en la investigación llegó la tarde del martes 23 de diciembre, cuando un patrulla del Seprona con base en Castejón detectó a tres grandes aves en la zona de los Sotos del Ebro, en el término municipal de Cortes (Navarra). Los ejemplares se encontraban encaramados en el arbolado de la ribera, a bastante altura.

Los agentes, al estar al tanto de la amplia difusión del robo en redes sociales y medios locales, contactaron de inmediato con el propietario para que acudiese al lugar y pudiera confirmar si se trataba de sus guacamayos. Una vez en la zona, Moreno identificó sin dudas a tres de sus aves entre las copas de los árboles.

Ya al día siguiente, el 24 de diciembre, se organizó un dispositivo específico para tratar de rescatar a los animales. En este operativo participaron tanto los agentes del Seprona como el propio dueño de las aves, que conoce bien su comportamiento y rutinas.

Pese al esfuerzo y a la planificación, la jornada resultó infructuosa en cuanto a la captura, ya que los guacamayos se mantenían a gran altura, posados en los árboles, lo que complicó cualquier intento de recuperación segura sin poner en riesgo a las aves.

Un rescate progresivo: Olivia, Waka, Arisa y el seguimiento de Momo

A partir del día de Navidad, el 25 de diciembre, la situación empezó a desbloquearse poco a poco. Aprovechando su experiencia en el manejo de estas aves y su vínculo con ellas, el propietario consiguió recuperar primero a Olivia, una guacamaya roja, que fue la primera en responder a sus llamadas y aproximarse lo suficiente para su captura segura.

En esa misma jornada y en las horas posteriores, Waka y Arisa, los otros dos guacamayos del grupo, también pudieron ser puestos a salvo. El proceso requirió paciencia, tiempo y aprovechar los momentos en que las aves descendían o se mostraban más confiadas.

Quedaba pendiente la situación de Momo, el cuarto ejemplar, sobre el que se mantuvo un seguimiento intensivo. Según la información facilitada por la Guardia Civil y el propio afectado, su recuperación se estaba gestionando durante la jornada del 26 de diciembre, cuando se daba prácticamente por asegurada su localización y rescate.

Con la vuelta de los cuatro guacamayos bajo la custodia de su dueño, se dio por cerrada la fase de localización y rescate, después de varias jornadas en las que el trabajo sobre el terreno resultó clave para lograr el desenlace satisfactorio.

Estado de las aves y rol de la Guardia Civil en la investigación

Tras su recuperación, las cuatro aves exóticas han quedado de nuevo bajo el cuidado de su propietario y, según las primeras valoraciones, se encuentran fuera de peligro y sin lesiones aparentes. No se observaron daños físicos significativos, más allá del cansancio y el estrés que cabe esperar tras varios días en libertad fuera de su entorno habitual.

La Guardia Civil ha destacado que, a pesar de la distancia entre el lugar de la sustracción y la zona donde aparecieron los guacamayos, las aves presentaban un estado general aceptable, lo que ha permitido su retorno sin necesidad de tratamientos veterinarios de urgencia, más allá de las revisiones y cuidados habituales.

Paralelamente, el cuerpo mantiene abierta la investigación para esclarecer los hechos, identificar a los presuntos autores del robo y determinar posibles responsabilidades penales. La sustracción de fauna exótica, especialmente cuando se trata de ejemplares identificables y mediáticos, es un delito que las autoridades tratan con especial atención.

El caso pone también el foco en el mercado negro de animales exóticos, un ámbito en el que la notoriedad pública de las aves y su presencia constante en redes sociales habrían jugado en contra de los responsables de la sustracción, dificultando cualquier intento de venta discreta.

Hipótesis principal: liberación ante la imposibilidad de venderlos

Uno de los aspectos que más ha llamado la atención es la gran distancia entre el punto donde se denunciaron los hechos y los lugares donde finalmente se localizaron los guacamayos, principalmente en el entorno de los Sotos del Ebro y el Soto de la Mora, en la Ribera Navarra.

Según ha explicado la Guardia Civil, esta circunstancia refuerza la hipótesis de que los autores del robo optaron por liberar a las aves una vez comprobaron la dificultad de colocarlas en el mercado negro. La enorme visibilidad del caso en redes sociales y medios de comunicación habría convertido a estos ejemplares en especialmente difíciles de vender.

Las características de los guacamayos —aves de gran tamaño, de colores muy llamativos y con un seguimiento constante en internet— hacen que cualquier intento de comercialización pasara fácilmente desapercibido para los cuerpos de seguridad o para particulares sensibilizados con este tipo de situaciones.

De este modo, cobra fuerza la idea de que, ante la imposibilidad de sacar un rendimiento económico y el riesgo creciente de ser identificados, los responsables decidieron abandonar a las aves en distintos puntos de la ribera, confiando en que sobrevivieran por sus propios medios.

Aunque la investigación continúa, esta línea de trabajo es la que actualmente manejan los agentes como explicación más probable del recorrido que han seguido los guacamayos desde su desaparición hasta su hallazgo.

El caso de estos cuatro guacamayos ha puesto de relieve cómo la combinación de denuncia rápida, presión social en redes y trabajo coordinado entre Guardia Civil y propietario puede marcar la diferencia en la recuperación de animales sustraídos de alto perfil. Tras varias semanas de incertidumbre, las aves han regresado a casa en buen estado, mientras las autoridades siguen trabajando para aclarar quién estuvo detrás de su desaparición y evitar que hechos similares vuelvan a repetirse.

rescate de guacamayos en Madrid
Artículo relacionado:
Rescatan cuatro guacamayos en un alquiler turístico del Centro de Madrid