El mapache que arrasó una licorería en Virginia y acabó dormido en el baño

Última actualización: 3 diciembre 2025
  • Un mapache cayó por el techo de una licorería en Ashland, Virginia, y destrozó botellas de whisky antes de beber parte del alcohol.
  • El animal fue hallado desmayado junto al inodoro y rescatado por la agente de control animal Samantha Martin.
  • Tras pasar unas horas en un refugio del condado de Hanover, se recuperó sin lesiones graves y fue devuelto a su hábitat.
  • El caso reabre el debate sobre la convivencia con mapaches en entornos urbanos y los riesgos sanitarios asociados a la especie.

mapache en licoreria de Virginia

La escena parecería sacada de una comedia, pero ocurrió de madrugada en una licorería de Ashland, en el estado de Virginia. Un mapache consiguió colarse en el establecimiento mientras estaba cerrado, destrozó varias botellas de alcohol y terminó completamente ebrio, desplomado en el suelo del baño junto al inodoro.

Lo que en principio sonaba a robo nocturno más se convirtió en un insólito incidente de fauna urbana. Cuando el personal abrió la tienda, se encontró con un pasillo lleno de cristales rotos, charcos de whisky y, poco después, con el peculiar «sospechoso» durmiendo la mona en el aseo.

El asalto nocturno a la licorería: del techo al estante del whisky

mapache se emborracha en licoreria

Según relataron las autoridades locales y recogieron varios medios, el animal accedió al local al desprenderse una de las placas del techo. La caída lo dejó directamente sobre la zona de estanterías donde se encontraban las botellas de whisky escocés y estadounidense, el llamado estante inferior de la tienda.

Tras el impacto, el mapache reaccionó de forma brusca: golpeó y tiró al suelo numerosas botellas, rompiendo el cristal y bañando el pasillo en alcohol. Fotografías difundidas por los servicios de protección animal muestran más de una decena de envases derribados, algunos hechos añicos, y amplios charcos de licor repartidos por el suelo.

En medio de ese desorden, el improvisado ladrón no se limitó a causar destrozos. De acuerdo con el testimonio de la agente de control de animales que intervino en el caso, el mapache se abalanzó sobre el alcohol derramado y se lo bebió hasta quedar completamente intoxicado.

El episodio tuvo lugar tras una noche de gran actividad comercial en Estados Unidos, coincidiendo con el fin de semana del Black Friday, cuando muchos comercios amplían horarios y aumentan existencias. En esta ocasión, el movimiento extra de mercancía acabó siendo un atractivo inesperado para un visitante no humano.

Rescate en el baño: el mapache borracho y la intervención de Samantha Martin

A primera hora de la mañana, uno de los empleados de la licorería se encontró con los daños en la zona de exposición y, al seguir el rastro, descubrió al mapache desmayado en el suelo del baño, tendido boca abajo entre el inodoro y la papelera. Alarmado, avisó al servicio de Protección y Refugio de Animales del condado de Hanover.

Hasta el lugar se desplazó la agente de control animal Samantha Martin, que se encontró con un cuadro tan llamativo como poco habitual: un pequeño mamífero en evidente estado de embriaguez, rodeado de restos de cristal, con la tienda aún cerrada al público.

Martin explicó posteriormente a la agencia Associated Press que, en su opinión, el mapache estaba «furioso» tras la caída del techo y que, en ese estado, acabó bebiendo todo el alcohol que tenía a su alcance. Pese a lo aparatoso de la escena, la agente aseguró que el animal no presentaba heridas visibles, más allá de los efectos claros de la intoxicación etílica.

La oficial procedió a asegurar al «bandido enmascarado», como lo llamaron con humor desde el refugio, y lo trasladó al centro de protección animal del condado. Durante el trayecto, según relató ella misma, no faltaron las risas entre el personal al comprobar el motivo del servicio: un allanamiento protagonizado por un mapache pasado de copas.

Del refugio a la libertad: recuperación sin secuelas graves

Ya en las instalaciones del Hanover County Animal Protection and Shelter, el mapache fue observado durante varias horas para comprobar su estado de salud. Los responsables del centro informaron de que, tras dormir un buen rato y sin mostrar signos de lesiones físicas, el animal empezó a recuperarse del exceso de alcohol.

En un comunicado difundido en redes sociales, el refugio explicó con tono desenfadado que el pequeño intruso fue dejado allí «para ponerse sobrio antes de interrogarlo». Más tarde, añadieron que, una vez superada la borrachera y descartados problemas médicos, fue liberado de nuevo en la naturaleza en una zona adecuada de su entorno habitual.

Las autoridades insistieron en que el mapache salió ileso, salvo por lo que describieron como «una resaca y unas malas decisiones de vida». Al mismo tiempo, aprovecharon para lanzar un mensaje algo más serio: confiaban en que este episodio sirviera, al menos en tono figurado, para que el animal «aprendiera que el allanamiento de morada no es la solución».

El departamento de protección animal del condado de Hanover gestiona un refugio especializado en animales sin hogar o en situación de riesgo, donde reciben atención veterinaria y cuidados temporales. Casos tan peculiares como el de este mapache se suman a la larga lista de intervenciones diarias de sus agentes, que lidian con fauna salvaje y doméstica en entornos urbanos y rurales.

Un caso que da la vuelta al mundo y otros episodios similares

El relato del mapache borracho en Virginia se viralizó rápidamente, replicado por cadenas de televisión, agencias y diarios internacionales. La combinación de imágenes llamativas, humor negro y un protagonista inesperado contribuyó a que la historia cruzara el Atlántico y se comentara también en Europa.

No es, sin embargo, la primera vez que un mapache se hace famoso por sus excesos alcohólicos. Medios como Europa Press recordaban un episodio ocurrido en 2015 en Brooklyn (Nueva York), cuando otro ejemplar fue captado por las cámaras de seguridad tras pasar la noche en una bodega de licores. En aquella ocasión, el animal fue visto tambaleándose entre botellas de cerveza vacías, una escena que también se hizo muy popular en plataformas como YouTube.

Para el público europeo, acostumbrado a ver a estos animales sobre todo en documentales o parques zoológicos, historias como la de Virginia sirven para ilustrar cómo los mapaches se han adaptado con éxito a las ciudades norteamericanas. En varias regiones de Estados Unidos son ya visitantes frecuentes de patios traseros, garajes, contenedores de basura y, como se ha comprobado, incluso de comercios.

Más allá de la anécdota, este tipo de incidentes ponen sobre la mesa la necesidad de gestionar la convivencia entre la fauna silvestre y los espacios humanos, algo que también preocupa cada vez más en Europa, donde el mapache se ha introducido en países como Alemania, Francia o España, en algunos casos como especie invasora.

Mapaches, salud pública y riesgos de la intoxicación alcohólica

Expertos citados por el Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC) recuerdan que el Procyon lotor, nombre científico del mapache, no es solo un animal de aspecto simpático. Esta especie puede actuar como reservorio de rabia y otros patógenos, además de albergar parásitos peligrosos para las personas.

Entre ellos destaca el nemátodo Baylisascaris procyonis, causante de la enfermedad conocida como larva migrans, que puede afectar al cerebro, la piel y diversos tejidos humanos. También se han descrito en mapaches otros agentes como el virus del Nilo Occidental y determinadas bacterias que suponen un riesgo para fauna, ganado e incluso para la población.

Por ese motivo, los servicios de control animal insisten en que, aunque su aspecto resulte inofensivo o incluso entrañable, no conviene alimentar ni manipular mapaches salvajes. En áreas urbanas de Estados Unidos, e incluso en algunos puntos de Europa, su comportamiento oportunista, su habilidad para abrir contenedores y colarse por huecos mínimos los convierte en una posible plaga para viviendas y comercios.

En lo que respecta al consumo de alcohol, los veterinarios advierten de que, tanto en mapaches como en otros animales silvestres, la intoxicación etílica puede ser muy grave. La ingestión de frutas fermentadas o de bebidas alcohólicas concentradas afecta a la coordinación, la respiración y el sistema nervioso; en concentraciones altas de etanol, la situación puede derivar en coma o incluso muerte si no se actúa con rapidez.

En el caso concreto de la licorería de Virginia, el rápido aviso del personal y la intervención de la agente Martin evitaron un desenlace peor. El animal, pese a su borrachera monumental, recibió atención y vigilancia hasta que superó el estado crítico, algo que no siempre ocurre cuando la fauna salvaje entra en contacto con sustancias tóxicas sin que nadie lo detecte.

Lo sucedido en la tienda de Ashland, con un mapache dormido junto al retrete tras una noche de whisky, ha servido para arrancar sonrisas en medio mundo, pero también para recordar que la expansión de estos animales hacia entornos urbanos plantea retos en materia de salud pública y gestión de fauna. Entre anécdota y advertencia, la historia deja claro que una placa suelta en el techo y unas cuantas botellas al alcance pueden convertir una licorería tranquila en el escenario de la borrachera más insólita del vecindario.