Medusas portuguesas

características de las medusas portuguesas

Cada año, cuando llega el verano, queremos irnos a las playas y disfrutar del mar. Sin embargo, tenemos un problema: las temidas medusas. Y unas que campan por las playas del Mediterráneo son las medusas portuguesas.

Si quieres saber más detalles sobre ellas, como las características, su hábitat, la alimentación de las medusas portuguesas o la reproducción, a continuación tienes toda la información que buscas.

Cómo son las medusas portuguesas

Las medusas portuguesas también son conocidas como carabelas portuguesas, aguas malas, botellas azules, falsas medusas, aguavivas o fragatas portuguesas. De nombre científico Physalia physalis, se trata de un tipo de medusa que casi siempre está en mar abierto, en aguas cálidas. Destaca sobre otras en que es considerada una «falsa medusa» debido a su aspecto, que no es parecido a la de estos animales. Y es que las medusas portuguesas son en realidad un organismo colonial, es decir, un grupo de colonia donde hay varios «hidroides» que se unen para formar esa curiosa forma. Su nombre tan original proviene de las carabelas del siglo XV de los portugueses.

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Tienen un tamaño aproximado de entre 15 y 30 centímetros, de aspecto y tacto gelatinoso, y con una forma que bien pareciera un barco. Y es que la «bolsa» que forman, de color azulada con algunos bordes rosados y lilas, guarda en su interior nitrógeno, oxígeno y argón, y sobresale por el agua unos 15 centímetros. Pero por debajo del agua, dispone de muchos tentáculos que pueden alcanzar los 10 metros de longitud. Su movimiento lo realizan a través de las corrientes marinas, dejándose llevar por ellas mientras los tentáculos se mueven a sus anchas por debajo del agua.

Las carabelas portuguesas están formadas por cuatro grupos, cada uno de ellos con una función concreta.

  • El neumatóforo, es decir, la vela que flota en el mar y que le da el aspecto de un barco. Es la primera que se ve en el mar porque suele estar por fuera de ella, e hinchada, aunque es transparente.
  • Los gastrozoides, la colonia en sí, que estará encargada de hacer la digestión de aquello que coman.
  • Los dactilozoides, que se ocupan de capturar a las presas, de pelear contra depredadores, o de cualquier situación que requiera una defensa del animal. En otras palabras, son los tentáculos de la medusa.
  • Los gonozoides, que son los encargados de la reproducción.

Has de saber que las medusas portuguesas son venenosas, no mortales, pero sus picaduras son capaces de causas lesiones graves o muy graves.

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En cuanto a su esperanza de vida, esta está aproximadamente en los 6 meses.

Su comportamiento

Las carabelas portuguesas, a pesar de que viven en el agua, no son buenas nadadoras, dejándose llevar por las corrientes de agua. Eso provoca que, a veces, se quede varada en la costa. Son animales que pueden vivir de manera solitaria, aunque muchas veces se avistan grupos de ellas (de unas 1000 carabelas, sobre todo en época de reproducción).

El veneno de las medusas portuguesas

El veneno de las medusas portuguesas

A través de sus tentáculos, las carabelas portuguesas inoculan un veneno bastante fuerte, en la mayoría de los casos no mortal, pero sí suficiente para paralizar a sus presas y poder alimentarse de ellas. Este veneno está en cada centímetro cuadrado de esos tentáculos, provisto de una toxina hecha con péptidos y estructuras proteínicas.

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En un ser humano, la picadura de las carabelas portuguesas producirá desde síntomas leves, a otros más graves, como vómitos, dolor abdominal fuerte, sensación de quemazón en la zona donde ha picado… En los casos más extremos, podría haber problemas que desemboquen en la muerte por parada cardíaca.

Hábitat

Las carabelas portuguesas son medusas a las que le gustan los climas tropicales y subtropicales. Sin embargo, de un tiempo a esta parte se han podido ver por el mar Mediterráneo, sobre todo en las costas españolas, donde están proliferando. Pero su hábitat natural son los océanos Pacífico, Índico y parte del Atlántico.

Su necesidad de aguas cálidas las mantiene en esas zonas, pero debido a los depredadores, muchas han ido saliendo de su “zona de confort” para alojarse en otras, como es lo que ocurre en el Mediterráneo, concretamente en España, donde hay pocos animales que pongan en peligro su existencia. De ahí que cada vez haya más de ellas.

La alimentación de las medusas portuguesas

La alimentación de las medusas portuguesas

Las carabelas portuguesas son animales carnívoros. Para alimentarse, utilizan sus tentáculos de tal modo que atrapan a sus presas y les inoculan el veneno que llevan con el objetivo de paralizarlas. De esa manera, pueden comérsela más fácilmente.

Esto lo hacen así porque necesitan mover a su presa con facilidad para poder acercarla hasta la zona de los gastrozoides, donde esos organismos se encargarán de procesar y digerir el alimento, produciendo enzimas digestivas que convierten a las presas en algo que pueden asimilar.

¿Y cuál es su alimentación? Principalmente su dieta consiste en peces pequeños y plancton.

La reproducción de las medusas portuguesas

La reproducción de las medusas portuguesas

Las medusas portuguesas, por sus características, no tienen un reproducción habitual. Y es que, como te hemos dicho, hablamos de una agrupación o colonia de varios hidriodes, que se juntan para sobrevivir juntos y para ser capaces de plantar cara a otros animales.

Por eso, la reproducción de las carabelas portuguesas es muy diferente a la de otras medusas. Y es que en esta parte de su ciclo de vida, no todos los organismos participan, sino solo un grupo de ellos, los gonozoides, que se encargarán de que todos los organismos se reproduzcan para dar lugar a nuevas carabelas portuguesas. Estos tienen una forma de racimos.

Las carabelas portuguesas son hermafroditas, es decir, que tienen tanto sexo masculino como femenino. En la época del otoño, es cuando empieza su época reproductiva, momento en el que se reúnen miles de estas medusas para llevar a cabo el apareamiento.

¿Cómo lo hacen? Cuando tiene lugar esa «reunión», los gonozoides (esos racimos de bolitas) se rompen liberándose de la colonia, junto con gametos, óvulos y espermatozoides, y dejando que el agua los vaya mezclando, fusionando y fecundando.

Tras la fecundación, aparecerá una larva planctónica, que evolucionará a una carabela portuguesa.


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