- Proliferación de pulpos en Devon y Cornualles desplaza la pesca de cangrejo y marisco.
- El calentamiento del mar favorece su reproducción; hay precedentes históricos de picos similares.
- Impacto económico: caída de capturas, cierres de plantas y restaurantes adaptando menús.
- Estudio oficial en marcha en la Universidad de Plymouth con primeras conclusiones previstas para octubre.
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En las aguas de Devon y Cornualles se ha producido un vuelco inesperado: las trampas de cangrejo se llenan ahora de pulpos, transformando el día a día de quienes viven de la pesca en el suroeste de Inglaterra. Lo que para algunos cocineros es una oportunidad, para los marineros supone un quebradero de cabeza que amenaza su modo de vida.
El caso de Plymouth ilustra el alcance del cambio: Brian Tapper, con casi cuatro décadas faenando, describe una temporada a trompicones en la que sus artes pasaron de vacías en marzo a rebosar de cefalópodos en mayo, para volver a flojear en julio; el golpe ha sido tal que su familia tuvo que cerrar una pequeña planta de procesado de cangrejo.
Pulpos donde antes había cangrejos

Vista
Lo que vive Tapper no es una excepción: pescadores de Cornualles y Devon relatan el mismo patrón, con pulpos colonizando las nasas y devorando cangrejos y mariscos a un ritmo difícil de asumir para el ecosistema local y para la economía de los puertos.
Los datos oficiales apuntalan la magnitud del fenómeno: en los seis primeros meses de 2025 se superaron las 1.200 toneladas de pulpo, frente a menos de 80 en el mismo periodo del año anterior y algo más de 150 en 2023; en paralelo, la captura de centollo se ha resentido con fuerza, según registros de la administración pesquera británica.
La cadena de suministro también nota el viraje. Restaurantes del suroeste han incorporado más platos con pulpo para sortear la escasez de otros mariscos, mientras las lonjas ajustan precios y calendarios al nuevo pulso de las subastas.
En tierra, la preocupación cala. Empresarios del sector avisan de que los pulpos, al multiplicarse, están presionando a especies autóctonas clave para la pesca local; una dinámica que varios agentes describen como inquietante por su velocidad y su potencial de arrastre sobre toda la red trófica.
El mar se calienta: por qué ahora y qué pasó otras veces

Detalle
Los científicos señalan un factor de fondo: el calentamiento del Atlántico nororiental en los últimos 18 meses ha generado condiciones más favorables para el pulpo, que prefiere aguas más cálidas, se reproduce con rapidez y puede completar su ciclo vital en la zona si supera el invierno.
La historia respalda esa hipótesis. Hubo picos de pulpos documentados en 1899, los años 30 y los 50, episodios precedidos igualmente por aumentos de temperatura marina; ahora, con un océano más cálido, los investigadores no descartan que el patrón se repita y se prolongue.
De confirmarse, el escenario encajaría con lo observado en faena: una mayor presión depredadora sobre cangrejos, langostas y otros mariscos, con efectos en cascada sobre la disponibilidad de recurso y el equilibrio del ecosistema costero del suroeste inglés.
Impacto económico, adaptación y medidas en marcha

Plano
En medio de la tormenta, algunos han encontrado un respiro temporal. Chris Kelly, con un barco pequeño, ha sobrevivido vendiendo pulpos a mayoristas y restaurantes; aun así, se pregunta qué ocurrirá a medio plazo con las poblaciones de langostas y centollos si la tendencia se mantiene.
Las administraciones han reaccionado encargando un análisis en profundidad: la Universidad de Plymouth coordina un estudio para evaluar causas, alcance y posibles medidas de gestión pesquera, con un primer informe previsto para octubre que podría marcar la pauta de las próximas campañas.
Hasta que lleguen conclusiones, el sector combina prudencia y pragmatismo: monitorizar capturas, flexibilizar artes y diversificar ventas son ideas que circulan en cofradías y lonjas, a la espera de que la ciencia esclarezca si el boom es coyuntural o estructural.
En los muelles, el runrún es el mismo: las comunidades costeras conviven con la incertidumbre, ajustando turnos, rutas y expectativas a un mar que, en cuestión de meses, ha cambiado las reglas del juego.
La fotografía actual es la de un litoral en transición, con el pulpo como protagonista inesperado: cifras récord de capturas, señales claras del calentamiento del agua y un sector que se adapta mientras la investigación pública intenta ponerle fecha y forma a un fenómeno que puede redefinir la pesca en el suroeste inglés.