- 160 organizaciones piden a ANID y FONDEF frenar el financiamiento a investigaciones orientadas a granjas de pulpos.
- Desde 1983 se han destinado más de $2.400 millones; un proyecto reciente de la Universidad Austral superó los $80 millones.
- Alertan sobre bienestar animal (alta sentiencia, mortalidad, ausencia de sacrificio humanitario) y riesgos ambientales (residuos, antibióticos, presión sobre pesquerías).
- La carta propone no aprobar nuevas líneas de cultivo intensivo, reforzar la bioética y redirigir fondos hacia ciencia sostenible; el debate crece a nivel internacional.
Una amplia red de entidades de protección animal y ambientales ha pedido a Chile detener el impulso de la cría intensiva de pulpos, una actividad que gana terreno en la agenda de investigación del país.
La solicitud, promovida por más de 160 organizaciones articuladas en la Aquatic Animal Alliance, fue enviada a la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) y al Fondo de Fomento al Desarrollo Científico y Tecnológico (FONDEF) para que se suspenda el financiamiento público a estudios orientados a consolidar granjas de pulpos y se reorienten los recursos hacia alternativas más sostenibles.
Un frente amplio contra los criaderos de pulpos
Bajo la campaña Salvemos a los pulpos, colectivos de Chile y de otros países señalan que los proyectos de cultivo intensivo pasan por alto recomendaciones científicas sobre la elevada capacidad de sentir y percibir de estos animales. La misiva sostiene que la cría en cautiverio no es compatible con su biología y con los estándares de bienestar vigentes.
Las entidades firmantes afirman que los pulpos son seres muy inteligentes, de hábitos solitarios y sensibles; su confinamiento provoca estrés y conductas agresivas que pueden derivar en canibalismo. Añaden que no existen protocolos de sacrificio plenamente humanitarios y que mantenerlos en sistemas intensivos suele acarrear tasas elevadas de mortalidad.
El dinero público en el centro del debate
Según los datos recopilados por las organizaciones, desde 1983 el Estado chileno ha invertido más de $2.400 millones de pesos en investigar la cría de pulpos. Entre los antecedentes se cita un proyecto reciente ejecutado por la Universidad Austral de Chile con un financiamiento superior a los $80 millones.
Un reporte de Compassion in World Farming International ubica a Chile entre los seis países con mayor apuesta inversora en esta línea de investigación. Para los firmantes, esto exige revisar prioridades y evaluar el uso de recursos públicos a la luz de criterios éticos, científicos y de sostenibilidad.
Motivos: bienestar animal y riesgos ambientales
En el plano del bienestar, las organizaciones subrayan que forzar la convivencia de animales solitarios en recintos cerrados favorece el estrés, la agresividad y episodios de canibalismo. Se insiste en que no hay métodos de aturdimiento y sacrificio aceptados como humanitarios para la especie, y que las dificultades para estabilizar los ciclos biológicos en cautiverio derivan en mortalidad elevada.
En lo ambiental, advierten de posibles impactos por vertidos y residuos en zonas costeras, del uso y eventual abuso de antibióticos para contener patógenos, y de la presión extra sobre los ecosistemas marinos asociada a la alimentación de los pulpos con harinas o proteínas de origen animal.
Lo que solicitan a ANID y FONDEF
La carta plantea medidas concretas para encauzar el uso de fondos públicos en investigación, con énfasis en bioética y sostenibilidad. Entre los puntos más destacados figuran los siguientes:
1) Abstenerse de aprobar nuevas propuestas de investigación dirigidas a promover el cultivo intensivo de pulpos.
2) Exigir el cumplimiento estricto de los lineamientos bioéticos en todos los estudios financiados con recursos públicos.
3) Impulsar el reemplazo de modelos animales por alternativas in vitro o in silico cuando sea posible.
4) Redirigir el financiamiento hacia líneas de ciencia sostenibles, éticas y de interés general.
Contexto internacional
El debate no es exclusivo de Chile: en 2024 más de un centenar de investigadores publicaron una carta en la revista Science desaconsejando las granjas de pulpos, y estados como California y Washington han prohibido este tipo de instalaciones. La discusión combina consideraciones éticas, científicas y socioambientales.
Portavoces de la alianza, como la médica veterinaria Catalina López, sostienen que el país puede liderar con coherencia ética y científica si orienta el dinero público hacia sistemas alimentarios verdaderamente sostenibles que no comprometan los ecosistemas ni el bienestar de los animales.
Con el foco puesto en cómo se utilizan los recursos de todos, las organizaciones piden una pausa a la cría intensiva de pulpos y una revisión de prioridades: reducir riesgos ambientales y de bienestar, reforzar los estándares bioéticos y apostar por investigaciones que aporten soluciones alimentarias sostenibles a largo plazo.