Mosquitos en España: causas de las plagas, salud, prevención y control

Última actualización: 26 julio 2025
  • Factores que atraen a los mosquitos y cómo afectan a diferentes personas.
  • Picaduras y reacciones alérgicas: síntomas, riesgos y cuándo consultar a un médico.
  • Cómo prevenir las picaduras: repelentes, barreras físicas y consejos prácticos.
  • Situación actual de plagas, transmisión de enfermedades y medidas institucionales de control.

mosquitos en verano

Con la llegada del calor, los mosquitos se vuelven un visitante indeseado en muchas zonas de España, especialmente en la costa y cerca de lugares húmedos. Estos insectos no solo causan molestias con sus picaduras, sino que en ocasiones pueden provocar plagas que afectan incluso al turismo y la salud pública. Y aunque todos sufrimos sus consecuencias, no todos somos igual de atractivos para ellos ni reaccionamos igual ante sus picaduras.

En este artículo abordaremos por qué algunas personas reciben más picaduras, los riesgos para la salud, cómo se están gestionando las plagas recientes y, sobre todo, las mejores formas de evitar las molestias y los peligros asociados a los mosquitos. Sumaremos además las últimas recomendaciones de expertos y los datos más recientes sobre prevención.

¿Por qué unos atraen más a los mosquitos?

persona atrayendo mosquitos

Una de las grandes incógnitas del verano es por qué unos acaban acribillados y otros apenas notan su presencia. Los estudios más recientes señalan que el olor corporal, el dióxido de carbono exhalado, el calor y la humedad que desprende la piel marcan la diferencia. Las personas que liberan ciertas sustancias químicas, como ácidos carboxílicos y aldehídos, resultan especialmente atractivas para los mosquitos.

Existe también un componente genético. Gemelos idénticos, por ejemplo, suelen atraerlos a niveles muy similares, lo que indica que esta susceptibilidad se hereda. Además, factores como el tipo de sangre (el grupo sanguíneo 0 parece ser el favorito de algunos mosquitos), el tamaño corporal, la frecuencia respiratoria y hasta el color de la ropa (negro y rojo, los más llamativos) influyen en que unos suelan salir peor parados.

En los últimos veranos, expertos han destacado que las mujeres embarazadas y personas con sobrepeso emiten más CO₂ y por tanto sufren más picaduras, igual que quienes sudan mucho o beben alcohol, que modifica el olor de la piel haciéndolo más irresistible para estos insectos.

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Picaduras: desde molestias menores a reacciones alérgicas

Las reacciones a las picaduras de mosquito suelen limitarse a inflamación y picor. Sin embargo, hay personas cuyo sistema inmunitario responde con mayor intensidad, llegando a desarrollar habones de gran tamaño, enrojecimiento y calor local, e incluso ampollas o pus si se agravan o infectan. Los niños pequeños, ancianos y personas inmunodeprimidas son más propensos a presentar síntomas más notorios, al igual que los alérgicos.

En casos excepcionales puede aparecer una reacción alérgica severa, con urticaria extendida, dificultad para respirar, mareo o vómitos. Esto requiere atención médica urgente, aunque es muy poco común en el caso del mosquito, siendo más habitual con abejas o avispas debido al volumen de veneno.

Para la mayoría, las molestias se alivian con antihistamínicos, corticoides tópicos suaves y, si hay infección evidente, antibióticos locales. Los especialistas recomiendan lavar la zona con agua y jabón, no rascarse para evitar infecciones secundarias, y aplicar frío local para reducir la hinchazón y el picor.

picaduras de mosquito y reacción piel

Plagas de mosquitos y su impacto: ejemplo en el litoral mediterráneo

Las lluvias intensas y las altas temperaturas han favorecido este año el aumento inusual de mosquitos en zonas costeras como Canet d’en Berenguer y Sagunt. Vecinos y turistas han denunciado la presencia de «nubes» de estos insectos incluso en la playa y han señalado que, pese al uso de repelentes, resulta difícil evitarlas por la noche.

El crecimiento de la población de mosquitos se debe tanto a condiciones meteorológicas puntuales como a la disminución de depredadores naturales (como golondrinas y salamanquesas) y a la expansión de especies invasoras como el mosquito tigre, que no solo pica de día y a través de la ropa sino que puede transmitir enfermedades como el dengue o el chikungunya.

Ante esta situación, los ayuntamientos han reforzado los tratamientos de control, empleando desde termonebulizadores y larvicidas en zonas húmedas hasta avionetas de fumigación. Sin embargo, como reconocen las autoridades locales, la erradicación total no es posible, pero sí se puede minimizar el número de insectos y por tanto las molestias para la población.

En áreas especialmente afectadas se ha pedido la colaboración ciudadana para eliminar aguas estancadas en jardines y patios, ya que son focos de cría de larvas. Se recomienda además instalar mosquiteras y usar ropa adecuada.

Enfermedades transmitidas por mosquitos: del Virus del Nilo al dengue

mosquito transmisor de enfermedades

Los mosquitos no solo molestan con sus picaduras, sino que algunas especies pueden actuar como vectores de enfermedades graves. El mosquito común (Culex pipiens) ha sido responsable en la cuenca del Guadalquivir de la transmisión del virus del Nilo Occidental, con brotes recientes que han provocado casos mortales y hospitalizaciones. Para más información sobre la vigilancia y control de estas enfermedades, consulta nuestro artículo sobre fiebre del Nilo Occidental.

La transmisión de estos virus suele ser baja, pero la vigilancia es clave. Los equipos de Salud Pública, veterinarios e investigadores monitorizan trampas de captura y analizan los mosquitos mediante PCR en laboratorio, lo que permite anticiparse a posibles brotes y avisar a la población vulnerable, sobre todo personas mayores.

Por otro lado, los mosquitos del género Aedes (tigre y fiebre amarilla) están detrás de la transmisión de dengue, chikungunya y zika. El Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades ha advertido del aumento de casos autóctonos de dengue en el sur de Europa y recomienda medidas coordinadas de control e información pública, ya que los cambios climáticos favorecen el asentamiento de estos vectores en zonas antes libres de riesgo.

Consejos para prevenir picaduras y reducir riesgos

repelentes y prevención de mosquitos

  • Usar repelentes eficaces con composición química como DEET, icaridina o IR3535. La permetrina, solo en ropa, nunca sobre la piel.
  • Aplicar repelentes naturales como aceite de citronela o de menta gatuna, recordando que su efecto es menos duradero.
  • Llevar ropa clara y holgada; evitar prendas negras o rojas.
  • Protegerse en casa con mosquiteras y difusores eléctricos. Eliminar aguas estancadas tanto en exterior como en interior.
  • Evitar perfumes y cremas de olor intenso, así como el consumo de alcohol, que pueden atraer a los mosquitos.
  • En caso de picadura, no rascarse, limpiar con agua y jabón y aplicar frío. Si hay infección o reacción intensa, consultar al médico.
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Control institucional y sostenibilidad

El control de las plagas no depende sólo de productos químicos. Las barreras biológicas, como el fomento de depredadores naturales (libélulas, murciélagos), completan la estrategia junto a tratamientos técnicos y campañas de sensibilización. La labor de vigilancia es intensa y multidisciplinar, con refuerzos periódicos según el nivel de riesgo y protocolos claros de actuación.

control biológico de mosquitos

A pesar de los avances y el trabajo coordinado, la colaboración ciudadana sigue siendo esencial para eliminar criaderos de mosquitos y proteger la salud de todos. El cambio climático y la globalización obligan a mantener la vigilancia y adaptar las medidas de prevención cada temporada.

Finalmente, los mosquitos han pasado de ser una simple molestia de verano a un problema de salud pública que requiere la implicación conjunta de ciudadanos y autoridades. Factores personales, ambientales y sociales se combinan para explicar la intensidad de las picaduras, las diferencias entre personas y los riesgos asociados. Con información actualizada, buenas prácticas y seguimiento institucional, se pueden reducir molestias y evitar consecuencias más graves en la salud.