- Confirmado un nuevo murciélago con rabia en Pocitos, cerca de la Comisión Nacional de Zoonosis.
- El Ministerio de Salud Pública refuerza la vigilancia epidemiológica y el trabajo puerta a puerta en la zona afectada.
- Se organizan tres jornadas de vacunación antirrábica gratuita para perros y gatos.
- Las autoridades insisten en no manipular murciélagos y actualizar la vacunación de las mascotas.

La confirmación de un murciélago con rabia en el barrio de Pocitos, en Montevideo, ha activado de nuevo todos los protocolos de vigilancia y prevención frente a esta enfermedad vírica, que sigue considerándose letal en prácticamente todos los casos una vez que aparecen los síntomas. El hallazgo, registrado en las inmediaciones de la sede de la Comisión Nacional de Zoonosis, ha llevado a las autoridades sanitarias a intensificar las acciones sobre el terreno y a reforzar los mensajes de precaución a la ciudadanía.
Desde el Ministerio de Salud Pública (MSP) se insiste en que, aunque la rabia urbana está controlada en la región gracias a la vacunación sistemática de perros y gatos, la presencia del virus en murciélagos obliga a permanecer en guardia. Por ello se han programado jornadas de vacunación gratuitas para mascotas y se recuerda a la población que no debe tocar ni manipular estos animales, por muy inofensivos que puedan parecer a simple vista.
Nuevo caso de murciélago con rabia en Pocitos
El último episodio se produjo cuando fue detectado un murciélago positivo al virus rábico en la zona de Pocitos, concretamente junto al edificio donde funciona la Comisión Nacional de Zoonosis, en Bulevar España 2673. Las autoridades han señalado que, en este evento concreto, no se registraron personas expuestas, algo que reduce de forma notable el riesgo inmediato para la población.
El MSP detalló que, tras la confirmación del caso, se procedió a ampliar el cerco epidemiológico y a desplegar equipos técnicos en el barrio. Estos equipos están visitando viviendas, informando a los vecinos y revisando la situación de las mascotas de la zona, con especial atención a perros y gatos que no tengan la vacunación al día o cuyo historial de inmunización no esté del todo claro.
La presidenta de la Comisión Nacional de Zoonosis, Gabriela Willat, explicó que se está llevando a cabo una vigilancia más eficiente y sistemática sobre los murciélagos en Montevideo tras la aparición de este segundo caso de un ejemplar con rabia en la ciudad. Según indicó, a medida que se analicen más muestras podrían detectarse más animales infectados, algo que entra dentro de lo esperable cuando el virus circula en la fauna silvestre.
Pese a ello, Willat recalcó que no se busca generar alarma social. El objetivo principal es evitar que el virus salte de los murciélagos a las mascotas y, a partir de ahí, a las personas. Subrayó además que los murciélagos son parte de la fauna local, tienen un papel beneficioso en el control de insectos y no deben ser perseguidos ni eliminados, sino gestionados con medidas de exclusión segura cuando se cuelan en viviendas u otros espacios habitados.
Las autoridades sanitarias remarcan que estos animales también padecen la enfermedad y pueden morir a causa de la rabia, por lo que encontrar un ejemplar enfermo o con un comportamiento extraño (por ejemplo, volando de día, desorientado o tirado en el suelo) debe considerarse una señal de alerta y nunca una curiosidad con la que interactuar.
Protocolo de actuación y trabajo en la zona afectada
Con cada nuevo murciélago confirmado con rabia se activa un protocolo estandarizado que incluye la delimitación de un área de intervención alrededor del punto donde fue hallado el animal. En esa zona, equipos de la Comisión Nacional de Zoonosis y del MSP realizan visitas domiciliarias, repasan las recomendaciones básicas de prevención y ofrecen a los vecinos información sobre la enfermedad y las medidas más adecuadas para proteger a sus mascotas.
Dentro de este dispositivo, una de las acciones centrales es la vacunación de perros y gatos casa por casa o en puntos fijos próximos al lugar del hallazgo. Esta estrategia permite incrementar rápidamente la cobertura de inmunización en el entorno inmediato, bloqueando la posible transmisión del virus desde la fauna silvestre a los animales domésticos.
Los técnicos también explican a los residentes por qué es tan importante no intentar capturar a un murciélago que aparezca en una vivienda. En caso de encontrar uno dentro de casa, se recomienda aislar al animal en una habitación si es posible, cerrar puertas y ventanas, y ponerse en contacto con los servicios competentes para que procedan a su retirada de forma segura, sin manipulación directa por parte de personas no entrenadas.
Además, se insiste en que cualquier mordedura o arañazo de un animal potencialmente infectado debe considerarse una urgencia médica. Ante una situación de este tipo, el primer paso es lavar la herida de inmediato con abundante agua y jabón, y acudir sin demora a un centro sanitario, donde se valorará la necesidad de administrar la profilaxis postexposición, incluida la vacunación antirrábica.
En el caso concreto de este episodio en Pocitos, los equipos de Zoonosis han distribuido folletos informativos, atendido consultas de vecinos y recordado los teléfonos de contacto tanto del MSP como de la propia Comisión, para que la población pueda resolver dudas o comunicar la aparición de nuevos murciélagos sospechosos en la zona.
Campaña de vacunación gratuita para perros y gatos
Una de las medidas más visibles puestas en marcha a raíz del hallazgo del murciélago con rabia en Pocitos es la organización de tres jornadas de vacunación antirrábica gratuita dirigidas a perros y gatos del barrio y de áreas cercanas. Estas jornadas se desarrollan en un puesto fijo instalado en la sede de la Comisión Nacional de Zoonosis, ubicada en Bulevar España 2673.
El calendario anunciado contempla actividades de vacunación durante tres días consecutivos (lunes, martes y miércoles), en horario diurno continuo. Durante ese tiempo, cualquier persona que tenga un perro o un gato puede acercarse con su animal para recibir la vacuna sin coste, independientemente de su situación socioeconómica, lo que facilita que la cobertura sea prácticamente universal en el entorno inmediato.
Perros y gatos pueden ser inmunizados frente a la rabia a partir de los tres meses de edad. Tras la primera dosis, se recomienda mantener un refuerzo anual durante toda la vida del animal, ya que de este modo se garantiza una protección estable frente al virus. Esta pauta es similar a la aplicada en muchos países de Europa, donde la vacunación antirrábica en mascotas es obligatoria en determinadas zonas o situaciones, como los desplazamientos entre Estados miembros.
Para acudir a estas jornadas, el MSP y Zoonosis piden a los propietarios que lleven a los perros con collar y correa, y a los gatos en un transportín o contenedor adecuado. Esta medida pretende evitar incidentes entre animales y garantizar la seguridad tanto del personal sanitario como del resto de personas que esperan su turno.
Quienes dispongan del carné de vacunación de su mascota deben presentarlo para que el equipo pueda registrar la nueva dosis y comprobar el historial del animal. En caso de no tenerlo, se emite la documentación correspondiente en el momento. Desde la Comisión Nacional de Zoonosis se han habilitado, además, teléfonos específicos para atender consultas sobre la vacunación y la rabia, orientando a la población sobre los pasos a seguir en cada caso.
Qué es la rabia y cómo se transmite
La rabia es una enfermedad vírica que afecta al sistema nervioso central de los mamíferos, incluidas las personas. Una vez que el virus alcanza el cerebro y comienzan a manifestarse los signos clínicos, la evolución suele ser fulminante, con una mortalidad prácticamente del 100 %. Por este motivo, la prevención mediante vacunación y la actuación precoz tras una posible exposición son fundamentales.
El virus se transmite principalmente a través de mordeduras, arañazos o por el contacto de la saliva de un animal infectado con mucosas o heridas abiertas. En el ámbito urbano, los perros y gatos sin vacunación al día representan un riesgo potencial, mientras que en el entorno silvestre son sobre todo los murciélagos y algunos carnívoros salvajes los que actúan como reservorios del virus.
En el caso de los murciélagos, el contagio entre ellos puede producirse por lamido y contacto estrecho en sus colonias, lo que hace que el virus quede alojado en la piel y en la saliva de los animales enfermos. Por esta razón, las autoridades insisten en que cualquier contacto directo con un murciélago encontrado en el suelo, dentro de una vivienda o en una situación extraña debe ser evitado por completo.
En perros y gatos, la rabia provoca signos neurológicos que pueden incluir cambios bruscos de comportamiento, irritabilidad, agresividad inusual, parálisis progresiva y trastornos de coordinación. Estos síntomas aparecen después de un periodo de incubación variable, que puede ir desde unas pocas semanas hasta varios meses, dependiendo del punto de entrada del virus y de la carga viral.
En los países europeos donde la rabia urbana está controlada, como España o buena parte de la Unión Europea, los esfuerzos se centran en mantener la cobertura vacunal de las mascotas y vigilar la circulación del virus en la fauna silvestre. El caso de Pocitos encaja en este enfoque, ya que el problema no se sitúa tanto en los perros o gatos vacunados, sino en los murciélagos que siguen actuando como reservorio natural del virus.
Recomendaciones para la población ante la presencia de murciélagos
El mensaje principal de las autoridades sanitarias es claro: no tocar nunca un murciélago, esté vivo o muerto. Si el animal aparece dentro de una vivienda o en un espacio de uso habitual, lo más prudente es alejar a niños y mascotas, intentar confinarlo en una habitación o zona delimitada, y contactar con los servicios responsables para que se encarguen de retirarlo con las medidas de protección adecuadas.
En caso de que una persona sea mordida o arañada por un murciélago, por un perro o un gato con estado vacunal desconocido, o por cualquier animal sospechoso de rabia, se recomienda lavar inmediatamente la herida con abundante agua y jabón, sin retrasos, durante varios minutos. Después, hay que acudir lo antes posible a un centro de salud para que el personal sanitario valore la necesidad de administrar la profilaxis postexposición.
El MSP recuerda además que, ante cualquier contacto directo con un murciélago, conviene notificar la situación a las autoridades sanitarias, proporcionando la mayor cantidad de detalles posible sobre el incidente. De este modo pueden activarse los mecanismos de vigilancia pertinentes y, si se recupera el animal, proceder a su análisis en laboratorio para confirmar o descartar la presencia del virus.
Otra recomendación clave es mantener a los perros y gatos con vacunación antirrábica al día. Aunque la percepción social pueda ser que la rabia es una enfermedad del pasado, la presencia de casos en murciélagos demuestra que el virus no ha desaparecido por completo de la región. Vacunar a las mascotas no solo las protege a ellas, sino que actúa como una barrera adicional para la salud pública.
Las autoridades también insisten en que, pese a estas advertencias, los murciélagos cumplen un papel importante en el equilibrio ecológico, especialmente en el control de poblaciones de insectos. Por eso se desaconseja cualquier acción dirigida a eliminarlos. Lo que se promueve es la exclusión segura de espacios habitados: sellar grietas, instalar mallas en puntos de entrada y evitar que se establezcan colonias en zonas muy frecuentadas por personas.
El episodio del murciélago con rabia en Pocitos pone de manifiesto la importancia de combinar vigilancia, vacunación y educación sanitaria para mantener bajo control una enfermedad tan grave como la rabia. La experiencia de Montevideo, al igual que la de muchos países europeos, demuestra que las campañas sistemáticas de inmunización de mascotas, unidas a protocolos claros cuando se detectan animales silvestres infectados, permiten reducir al mínimo el riesgo para la población, siempre que la ciudadanía colabore siguiendo las recomendaciones básicas y evite el contacto directo con murciélagos u otros animales sospechosos.