Murciélago de la fruta

El murciélago de la fruta también es conocido como zorro volador

A pesar de que los murciélagos inspiran miedo debido a su estrecha relación con las leyendas vampíricas, estos animales no son para nada seres oscuros que se alimentan de sangre humana. Existen muchas especies de estos mamíferos voladores, de las cuales sólo tres son chupasangres y se alimentan de otros mamíferos no humanos. Muchísimos de ellos siguen otra dieta, como por ejemplo el murciélago de la fruta.

El nombre científico de estos animales es pteropódidos, pero también son conocidos como murciélagos frugívoros, megamurciélagos o zorros voladores. Son el único género perteneciente a la superfamilia de los Pteropodoidea, de la suborden Yinpterochiroptera. Actualmente existen al menos 197 especies. Su distribución incluye Eurasia, Oceanía y África, donde habitan en áreas subtropicales y tropicales.

Descripción del murciélago de la fruta

El murciélago de la fruta suele tener un hocico parecido al de un perro

Por lo general, los pteropódidos son los murciélagos más grandes y pesados, por ello recibieron también el nombre de megamurciélagos. La especie más grande llamada Pteropus neohibernicus puede llegar a pesar hasta 1,6 kilos y tiene una envergadura máxima de 1,7 metros. Sin embargo, no todas las especies pertenecientes a este grupo son más grandes que los micromurciélagos. El Balionycteris maculata, por ejemplo, pesa solamente 14,2 gramos. Existe un concepto erróneo acerca del tamaño real de la mayoría de las especies pertenecientes al murciélago de la fruta, ya que es habitual tomar como referencia para toda la familia el tamaño corporal de los géneros Pteropus y Acerodon o zorros voladores. Sin embargo, estos dos tienen un tamaño atípico. En el año 2004 se realizó un estudio que demostró que el 28% de las especies pertenecientes a los megamurciélagos pesan menos de 50 gramos.

A diferencia de los micromurciélagos, el murciélago de la fruta tiene un hocico vulpino y una cara parecida a la de un perro. Además, posee garras en el segundo dedo de las extremidades anteriores y orejas pequeñas. También tienen una extensión de la membrana de vuelo entre las extremidades posteriores, llamada uropatagio. A excepción del género Notopteris, todos los megamurciélagos tienen una cola muy corta o incluso carecen de ella. Respecto a las alas, en la mayoría de las especies de esta familia se insertan lateralmente. No obstante, en los Dobsonia la unión de las alas tiene lugar cerca de la columna vertebral. Por ello se les denomina murciélagos frugívoros de espalda desnuda.

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Los sentidos del murciélago de la fruta

Los pteropódidos poseen varios genes que les permiten desarrollar ciertos gustos. Entre ellos se encuentra el TAS1R2, por el cual son capaces de percibir sabores dulces. Este gen se encuentra en todos los murciélagos, a excepción de los vampiros. También tienen varios genes TAS2R, por lo que pueden percibir sabores amargos.

Respecto al olfato, lo tienen muy agudo, parecido a los perros domésticos. Con este sentido pueden encontrar fuentes de alimento como el néctar y la fruta. Los murciélagos frugívoros pertenecientes al género Nyctimene tienen un olfato estereoscópico. Con este sistema son capaces de trazar un mapa y seguir rastros en tres dimensiones. Al igual que hacen la gran mayoría de mamíferos, las crías y las madres de los megamurciélagos usan el olfato para poder reconocerse entre sí. Los machos de los zorros voladores tienen glándulas sebáceas sensibles y agrandadas en los hombros con las cuales marcan su territorio mediante olor. Las secreciones producidas por estas glándulas son diferentes según la especie. Además, los machos se lavan y se cubren con su propia orina.

Vista

El murciélago de la fruta carece de ecolocalización

A pesar de que los murciélagos son famosos por su sistema de ecolocalización para orientarse, la gran mayoría de los pteropódidos carecen de esta capacidad y dependen por lo tanto de la vista y el olfato. El murciélago de la fruta tiene ojos grandes que se encuentran en la parte delantera de la cabeza. Normalmente el iris es marrón, pero en algunas ocasiones puede ser rojo o naranja.

La agudeza visual de estos animales es más pobre con niveles altos de brillo, pero con poco brillo es superior a la de los humanos. Algunos géneros como Epomophorus, Rousettus y Eidolon poseen tapetum lucidum. Se trata de una estructura en los ojos que mejora la visión cuando hay poca luz. Las especies pertenecientes a los Pteropus en cambio no lo tienen.

Todas las especies que se han llegado a examinar tenían células fotosensibles en las retinas. Entre ellas se encuentran los conos, que sirven para percibir colores, y bastones. Sin embargo, sólo los Pteropus poseían conos de tipo S. Estas células son capaces de detectar las longitudes de onda más cortas pertenecientes a la luz. A pesar de este hallazgo, no está claro si los murciélagos de este género pueden detectar la luz azul o ultravioleta. Además, las especies del género Pteropus son dicromáticas debido a que sólo poseen dos tipos de células cono. Los otros tres géneros mencionados anteriormente, al carecer de conos S, son monocromáticos, por lo que no pueden percibir el color. Todos los murciélagos frugívoros tienen altas densidades de células bastón. Por ello, tienen una sensibilidad muy a alta a luz. Estos rasgos son imprescindibles para estas especies, ya que su actividad es mayoritariamente nocturna.

Ciclo vital del murciélago de la fruta

El murciélago de la fruta puede alcanzar edades muy elevadas para su tamaño

Como es habitual en los murciélagos, los megaquirópteros pueden alcanzar edades muy elevadas para su tamaño. Algunos de estos animales en cautiverio han llegado a superar los 30 años. Teniendo en cuenta su estatura, tienen un rendimiento reproductivo muy bajo y alcanzan su madurez sexual bastante tarde. Las hembras de una gran mayoría de especies pertenecientes a esta familia no tienen crías hasta alcanzar entre uno y dos años de edad. También el tiempo de gestación es bastante lento, durando entre cuatro y seis meses en la mayoría de las especies. Por lo general, todos los megamurciélagos tienen únicamente una cría. Sin embargo, se han dado casos en los que han llegado a tener dos, pero es raro que ambos recién nacidos sobrevivan. Como la tasa de reproducción de los pteropódidos es baja, las poblaciones tardan mucho en recuperarse cuando su número disminuye.

Durante el cuidado parental, las crías permanecen con sus madres hasta su destete y los machos no participan en ello. Al igual que todos los murciélagos, los frugívoros tienen períodos de lactancia muy largo. Normalmente, las crías de otros mamíferos dejan de ser amamantadas cuando alcanzan el 40% de la masa corporal adulta, mientras que los pteropódidos finalizan este acto cuando llegan al 71% de la masa corporal adulta. Este proceso puede durar entre siete semanas y cinco meses en estos animales.

Comportamiento del murciélago de la fruta

El murciélago de la fruta es muy social

Muchas especies pertenecientes a la familia de los megaquirópteros son muy sociales o gregarias. Los murciélagos de la fruta emiten sonidos para comunicarse entre sí. Algunas especies incluso son capaces de modificar las vocalizaciones según la interacción requerida. Es posible que este desarrollo fónico de lugar a que individuos jóvenes de diferentes colonias se comuniquen con distintas frecuencias, como si fueran dialectos.

Los comportamientos sociales del murciélago de la fruta incluyen el uso de ciertas conductas sexuales con más fines a parte de la reproducción. Se han realizado estudios que señalan que los machos de la especie Rousettus aegyptiacus les dan comida a las hembras a cambio de sexo. Otro dato curioso es que se han observado algunos machos de la especie Pteropus pselaphon realizando felación homosexual. Debido a ello, los expertos especulan que se forman colonias de machos antagónicos en las épocas más frías.

A pesar de que muchos pteropódidos son crepusculares o nocturnos, existen algunas especies que son diurnas. Es probable que este comportamiento se deba a la falta de depredadores en esas regiones. Entre las especies diurnas se encuentran Pteropus niger, Pteropus molossinus, Pteropus seychellensis y algunas subespecies.

Alimentación

El murciélago de la fruta se alimenta de frutas y de néctar

La mayoría de megaquirópteros son frugívoros, es decir, se alimentan de fruta. Entre todas las especies pertenecientes a esta familia consumen frutas de 188 géneros de plantas diferentes. Algunos pteropódidos también se alimentan de néctar. Además, algunos aprovechan otros recursos de las plantas como brotes, hojas, polen, capullos, savia, vainas de semillas, corteza, conos y ramitas. Estos animales son capaces de ingerir 2,5 veces su peso corporal en fruta cada noche.

Hay que destacar que estos mamíferos voladores juegan un papel muy importante en lo que respecta la dispersión de semillas. Por ello, algunas plantas han evolucionado adaptándose a las necesidades de los megamurciélagos. Entre estas características destacan los frutos muy aromáticos y llamativos que se encuentran a cierta distancia del follaje, ya que a los pteropódidos les cuesta volar entre muchos obstáculos.

El murciélago de la fruta juega un papel muy importante en la dispersión de las semillas

Expertos realizaron un estudio en el que analizaron diferentes especies de higos. La mayoría formaban parte de la dieta de algunas aves o megamurcieálgos. Sin embargo, únicamente una especie de higo era consumida por ambos. Las aves se alimentaban de los higos cuyas frecuencias eran rojas o anaranjadas, mientras que los consumidos por los pteropódidos tenían frecuencias amarillas o verdes.

En la mayoría de los casos, los murciélagos frugívoros excretan las semillas ingeridas al cabo de poco tiempo gracias a que su tránsito intestinal es bastante rápido. No obstante, algunas veces pueden llegar a tardar más de doce horas en eliminar las semillas de su cuerpo. Así son capaces de dispersar las semillas lejos de la planta de origen. Como estos mamíferos voladores poseen una gran movilidad, pueden restaurar bosques en zonas deforestadas. Sin embargo, esta capacidad se limita sólo a plantas cuyas semillas son pequeñas, ya que los megamurciélagos no ingieren semillas más grandes.


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