Chungungo: la nutria marina más pequeña y su lucha por sobrevivir

Última actualización: 3 mayo 2026
  • El chungungo (Lontra felina) es la nutria marina más pequeña del mundo y un depredador tope del ecosistema intermareal rocoso.
  • Su supervivencia depende de costas rocosas bien conservadas y bosques de algas pardas, donde encuentra refugio y alimento.
  • Está catalogado En Peligro por la UICN debido a la pérdida de hábitat, contaminación, pesca intensiva y ataques de perros y gatos.
  • Organizaciones, áreas protegidas y el turismo responsable son claves para asegurar la conservación a largo plazo de la especie.

chungungo o nutria marina

El chungungo, también llamado nutria de mar o chinchimén, es uno de esos animales que, en cuanto lo ves, se te queda grabado para siempre: cuerpo alargado, pelaje espeso, mirada curiosa y un comportamiento juguetón que enamora a cualquiera. Pero detrás de esa apariencia adorable hay una historia compleja de adaptación al medio marino, de presiones humanas sobre su hábitat y de esfuerzos de conservación que hoy resultan vitales para que esta especie no desaparezca de nuestras costas.

A lo largo de este artículo vas a conocer en profundidad a Lontra felina, el mamífero marino más pequeño del mundo: dónde vive, cómo es su vida diaria, qué come, por qué está en peligro y qué se está haciendo para protegerlo. Verás también por qué fue elegido embajador de la fauna chilena, qué papel cumple en los ecosistemas costeros y cómo incluso una simple salida a la playa puede influir, para bien o para mal, en la supervivencia de esta especie tan especial.

Clasificación y nombre científico del chungungo

El chungungo pertenece al reino de los animales, el amplio Reino Animalia dentro del filo Chordata, al que corresponden todos los vertebrados con columna. Se incluye en el subfilo Vertebrata y en la clase Mammalia, es decir, estamos hablando de un mamífero que amamanta a sus crías y mantiene una temperatura corporal constante.

Dentro de los mamíferos, se sitúa en la subclase Theria y en la infraclase Placentalia, lo que indica que las crías se desarrollan en el útero materno y nacen relativamente formadas. Su orden es Carnivora, el mismo de otros carnívoros conocidos como perros, gatos o focas, y su suborden es Caniformia, un grupo donde se integran diversas familias de mamíferos de aspecto más o menos parecido a los cánidos.

La familia a la que pertenece es Mustelidae, el grupo de los mustélidos, que incluye comadrejas, tejones, martas y nutrias. Dentro de esta familia se ubica en la subfamilia Lutrinae, que agrupa específicamente a las nutrias. Su género es Lontra, descrito por Gray en 1843, y su especie es Lontra felina, nombrada por Molina en 1782. Así, su nombre científico completo es Lontra felina (Molina, 1782).

En castellano recibe numerosos nombres comunes: chungungo, gato de mar, gato marino, nutria de mar, chinguno, huallaque (particularmente entre pescadores de los ríos Majes y Ocoña en Arequipa, Perú) o chinchimén, dependiendo de la región. Todos ellos hacen referencia a este mismo animal costero escurridizo y muy ligado a las rocas y al oleaje.

Aspecto físico y características corporales

Si nos fijamos en su morfología, el chungungo es la nutria marina más pequeña y uno de los mustélidos de menor tamaño. Su cuerpo mide aproximadamente entre 70 y 80 centímetros desde el hocico hasta la base de la cola, y la cola añade unos 30 centímetros más, de manera que la longitud total rara vez supera el metro.

Su peso habitual oscila entre 3 y 5 kilogramos, lo que lo convierte en el mamífero marino más pequeño del planeta. A pesar de su reducido tamaño, está perfectamente adaptado a la vida en aguas frías y agitadas. Su cuerpo es alargado, con una cabeza pequeña y algo aplanada, lo que le confiere una silueta muy hidrodinámica para nadar con eficacia entre rocas y algas.

El pelaje es una de sus grandes armas para sobrevivir: presenta un manto denso de color pardo oscuro, con pelos de cobertura de alrededor de 2 centímetros de longitud que esconden una borra interna de unos 12 milímetros, muy fina y con reflejos azulados. Esta doble capa de pelo crea una cámara de aire aislante que le ayuda a mantener el calor corporal incluso en aguas frías.

Las patas son relativamente cortas pero robustas, con dedos palmeados y uñas fuertes que le sirven para nadar, bucear, agarrar presas y trepar por las rocas húmedas. La palma de sus manos es prácticamente la única zona del cuerpo que no está recubierta por un pelaje espeso, algo lógico si pensamos en la necesidad de tener buena sensibilidad táctil para manipular presas resbaladizas como cangrejos o moluscos.

Otra característica muy llamativa es su cola muscular y relativamente gruesa, que actúa como timón bajo el agua y le proporciona estabilidad cuando lucha contra el oleaje. Todo su cuerpo está pensado para moverse con soltura en el mediolitoral rocoso, donde otras especies tendrían muchas dificultades para desplazarse.

Hábitos de vida y comportamiento

El chungungo lleva una vida muy ligada a las costas rocosas, donde encuentra refugio, alimento y lugares adecuados para criar. Suele utilizar como refugios naturales las grietas en los roqueríos, cuevas costeras o cavidades entre piedras, a las que accede con sorprendente agilidad incluso cuando el mar golpea con fuerza.

En cuanto a su comportamiento diario, se trata de una especie que puede mostrar actividad tanto diurna como nocturna. Se ha observado que pasa una buena parte del tiempo resguardado en recovecos rocosos, pero también es relativamente frecuente verlo en plena faena de pesca o desplazándose entre las rocas durante el día, sobre todo en zonas menos perturbadas por el ser humano.

Su carácter es más bien solitario y territorial. Cada individuo suele mantener un área que utiliza de forma preferente para alimentarse y descansar. En algunos casos se ha descrito un comportamiento cercano a la monogamia, con parejas que permanecen juntas y cuidan de las crías de manera cooperativa, aunque la estructura social puede variar según la disponibilidad de hábitat y recursos.

En el agua es un nadador extraordinario: es capaz de sumergirse hasta el fondo cerca de la costa y maniobrar con soltura en oleaje intenso y condiciones de mar muy movidas. Es poco dado a alejarse mar adentro; prefiere siempre la franja costera, donde las rocas y los bosques de algas le ofrecen refugio y alimento. Por eso resulta tan característico de los litorales rocosos y no de playas arenosas abiertas.

Un comportamiento muy típico es el acicalamiento: dedica bastante tiempo a limpiar y peinar su pelaje, una tarea fundamental para mantener la capa de aire que lo aísla térmicamente. Este comportamiento, que puede parecer simplemente gracioso, es en realidad cuestión de vida o muerte en aguas frías, ya que un pelaje mal cuidado implica pérdida de calor y mayor riesgo de hipotermia.

Distribución geográfica del chungungo

La distribución de Lontra felina se concentra en las costas del Océano Pacífico Sur y del Atlántico Sur de Sudamérica. Su rango natural en el Pacífico se extiende, de norte a sur, desde la zona de Chimbote en Perú hasta el archipiélago de Tierra del Fuego, abarcando prácticamente toda la franja costera de Chile.

En Chile se le puede encontrar desde Arica hasta la Región de Magallanes, siempre asociado a ambientes marinos litorales. Es especialmente habitual en tramos donde predominan los roqueríos y las islas rocosas, así como en sectores con abundantes algas pardas como Lessonia y Macrocystis, que forman verdaderos bosques submarinos.

En el extremo sur, la especie también está presente en sectores costeros de Argentina, especialmente en islas como las del cabo de Hornos y la Isla de los Estados. Además, se han reportado poblaciones que llegaron a establecerse en las Islas Malvinas tras su introducción con fines de cría para la industria peletera, logrando naturalizarse en ese entorno.

Aunque es considerada una nutria marina, en ocasiones puede remontar tramos de ríos cercanos a la costa, aprovechando cauces que desembocan al mar. Hay registros de individuos nadando y viviendo en zonas de los ríos Majes y Ocoña, en el sur de Perú, lo que muestra cierta capacidad para utilizar hábitats de agua dulce conectados con el océano.

Dentro de Chile, uno de los lugares donde aún es relativamente sencillo observarlo es el sector de Los Molles, en la Región de Valparaíso, considerado un Sitio Prioritario para la Conservación de la Biodiversidad. También es frecuente su presencia en áreas protegidas como el Parque Nacional Pan de Azúcar (Región de Atacama), algunas zonas costeras de la Isla de Chiloé (como Cucao o Quellón) y en fiordos y canales de la Patagonia, entre Aysén y Magallanes.

Tipos de hábitat y relación con las algas

El hábitat principal del chungungo son los litorales rocosos de costa expuesta, plagados de grietas, cuevas y plataformas donde rompe el oleaje. También utiliza islas rocosas e interiores de roqueríos de difícil acceso para otras especies, lo que le da cierto respiro frente a depredadores terrestres y presencia humana.

En el medio sumergido, las nutrias de mar dependen en gran medida de los ambientes submareales rocosos cubiertos por bosques de algas pardas. Destacan sobre todo las comunidades formadas por Lessonia sp. y Macrocystis pyrifera (conocido popularmente como huiro o sargazo gigante). Estas algas crean una estructura tridimensional compleja que ofrece cobijo a numerosos invertebrados y peces, muchos de los cuales son presas habituales del chungungo.

Las zonas de mar abierto más profundo, alejadas de la costa y sin estructura rocosa, se consideran hábitats secundarios para la especie. El chungungo puede atravesarlas o utilizarlas de forma puntual, pero no son su entorno ideal. Prefiere siempre la franja costera donde puede alternar inmersiones cortas con salidas rápidas a rocas emergidas para comer, descansar o acicalarse.

Esta fuerte dependencia de las algas pardas hace que la extracción masiva de huiros y otras algas marinas tenga un impacto notable en su supervivencia. Cuando se eliminan estos bosques submarinos, los crustáceos, moluscos y pequeños peces que viven en ellos se quedan sin refugio y su abundancia disminuye, lo que a su vez reduce las posibilidades del chungungo de encontrar alimento suficiente.

De este modo, es fácil entender que la pérdida y fragmentación del hábitat costero, ya sea por extracción de algas, construcción de infraestructuras o contaminación, se traduce directamente en una disminución de recursos alimenticios y en una mayor vulnerabilidad para la especie.

Dieta y forma de alimentarse

La dieta del chungungo está compuesta principalmente por invertebrados marinos y pequeños peces. Entre sus presas habituales se encuentran crustáceos como camarones y cangrejos, moluscos bivalvos (por ejemplo, choritos u otras almejas) y gastrópodos (caracoles marinos), así como peces pertenecientes a diversas familias, como Blenniidae, Cheilodactylidae, Gobiesocidae y Pomacentridae.

Aunque se centra sobre todo en estos grupos, puede incorporar a su menú aves marinas y pequeños mamíferos costeros en ocasiones, especialmente cuando tiene la oportunidad de capturarlos en zonas donde reposan o se alimentan. Incluso se han observado individuos consumiendo frutos de ciertas bromeliáceas que crecen en acantilados costeros, demostrando cierta flexibilidad dietaria.

Para capturar sus presas, el chungungo se sumerge hasta el fondo en áreas relativamente cercanas a la orilla, donde busca entre rocas, grietas y bosques de algas. Gracias a su agilidad, puede acceder a huecos muy estrechos en los que otros depredadores no logran entrar. Una vez captura presas pequeñas, suele subir a la superficie y colocarse flotando de espaldas, utilizando su pecho como “bandeja” donde manipula y come con calma.

Cuando la presa es grande, como puede suceder con ciertas aves marinas, el animal la transporta sobre el pecho mientras flota, adoptando la misma postura que usa para llevar a sus crías. En esos casos, puede trasladar la presa hasta una roca o hasta un lugar algo más resguardado antes de empezar a alimentarse.

Su papel como depredador tope en el ecosistema intermareal es crucial: al controlar las poblaciones de invertebrados y peces que viven entre las rocas y algas, mantiene el equilibrio de la comunidad costera. La desaparición o disminución drástica del chungungo podría desencadenar efectos en cadena sobre otras especies y sobre la estructura del ecosistema.

Reproducción y cuidado de las crías

El ciclo reproductivo del chungungo muestra una clara estacionalidad en la época de nacimientos. Se ha observado que las crías suelen nacer entre los meses de enero y marzo, es decir, durante el verano austral, cuando las condiciones ambientales son más benignas y la disponibilidad de alimento suele ser mayor.

Las camadas se desarrollan en refugios bien protegidos, como cuevas y grietas profundas, donde las crías pueden permanecer a salvo del oleaje y de posibles depredadores terrestres. Aunque no existe un consenso absoluto sobre el número de crías por parto, suele tratarse de pequeñas camadas, lo que implica que cada individuo adulto tiene que invertir mucho esfuerzo en su cuidado.

El periodo de dependencia es largo: los cachorros son atendidos por ambos progenitores durante aproximadamente diez meses. Durante este tiempo, los adultos no solo alimentan a las crías, sino que también las transportan y las enseñan gradualmente a nadar, bucear y buscar alimento por sí mismas.

En el agua se observa un comportamiento muy tierno: los adultos llevan a las crías sobre el vientre mientras flotan, exactamente igual que hacen con las presas grandes que trasladan hasta la costa. Esta conducta refuerza el vínculo familiar y garantiza que los cachorros no se ahoguen ni se enfríen demasiado cuando todavía no dominan bien el medio acuático.

Este ciclo vital, con pocos descendientes y una inversión parental prolongada, hace que la especie sea especialmente vulnerable a aumentos en la mortalidad adulta. Si se pierden muchos individuos reproductores por causas humanas (como pesca incidental, caza o ataques de perros), la población tarda mucho tiempo en recuperarse, lo que contribuye a su delicada situación de conservación.

Estado de conservación y principales amenazas

Actualmente, el chungungo está catalogado como “En peligro” por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN 3.1), y distintos países de su área de distribución coinciden en considerarlo una especie amenazada. Esto significa que corre un alto riesgo de extinguirse en estado silvestre si las presiones actuales se mantienen o aumentan.

Entre las amenazas históricas se encuentra la caza intensiva para la industria peletera, especialmente durante el siglo XX. Su piel densa y de gran calidad lo convirtió en objetivo de cazadores, lo que provocó una caída muy importante de las poblaciones. Aunque hoy en día la persecución directa es menor, el impacto de aquellas décadas sigue notándose.

En la actualidad, una de las mayores presiones es la contaminación de las costas. Los residuos plásticos, los vertidos de hidrocarburos, los químicos procedentes de la industria y las aguas servidas afectan directamente tanto a su hábitat como a las especies de las que se alimenta. Un entorno marino degradado implica menos presas y más riesgos para la salud de los individuos.

La pesca intensiva y las artes de captura no selectivas representan otro problema grave. El chungungo puede morir por enredos en mallas de pesca, trampas para jaibas o redes mal supervisadas, lo que provoca ahogamientos de ejemplares adultos y jóvenes. Además, la sobrepesca reduce la biomasa de muchas de sus presas, dificultando que consiga alimento suficiente.

La transformación física del litoral también pesa bastante. La construcción de puertos, muelles, carreteras costeras e instalaciones industriales reduce o fragmenta el hábitat disponible, altera el régimen de oleaje y modifica las corrientes. Las plantas industriales que extraen y devuelven agua de mar a través de tuberías y ductos pueden causar traumas físicos e incluso la muerte de individuos que quedan atrapados en sus sistemas.

Por último, la presencia de perros y gatos asilvestrados o sin control en zonas rocosas costeras genera ataques a adultos y, sobre todo, a crías que reposan en la orilla o en refugios accesibles. Estos encuentros pueden derivar en heridas graves, muertes o abandono de zonas de cría, lo que limita todavía más la capacidad de la especie para mantener poblaciones saludables.

Importancia ecológica en el ecosistema intermareal

El chungungo no es solo un animal simpático y fotogénico; también es un depredador tope en el ecosistema intermareal rocoso. Esto significa que se sitúa en la parte alta de la cadena trófica, regulando las poblaciones de numerosos invertebrados y peces que viven entre las algas y las rocas.

Al consumir cangrejos, camarones, bivalvos y pequeños peces, el chungungo evita desequilibrios fuertes en estas comunidades. Si desaparece, algunas de sus presas podrían aumentar en exceso, lo que a su vez repercutiría en la estructura de los bosques de algas y en la biodiversidad general del sistema costero.

Los bosques de algas pardas, en cuyo interior se esconde gran parte de su alimento, funcionan como “ingenieros de ecosistemas” marinos: proporcionan refugio, alimento y superficie de asentamiento para una gran variedad de especies. El chungungo, al alimentarse dentro de estos bosques y en los roqueríos cercanos, contribuye a mantener un equilibrio dinámico que beneficia al conjunto del ecosistema.

La destrucción de estos bosques por extracción de algas, contaminación o cambio climático genera un efecto dominó. Al perderse las algas, disminuyen los crustáceos, peces y moluscos asociados, y como consecuencia el chungungo se queda sin recursos suficientes. Esa estrecha relación hace que se le considere un indicador del buen estado de salud de las costas rocosas donde vive.

Por todo ello, conservar al chungungo implica a la vez proteger un conjunto amplio de procesos ecológicos, desde la productividad de las algas hasta la biodiversidad de invertebrados y peces intermareales. Su presencia es un síntoma de litoral vivo y funcional; su ausencia, en cambio, suele indicar que algo va mal en el ecosistema costero.

El chungungo como embajador de la fauna chilena

En los últimos años, el chungungo ha dado un salto desde el anonimato relativo hasta convertirse en una figura emblemática de la fauna chilena. Gracias a una iniciativa impulsada por el Jane Goodall Institute Chile y el Museo Interactivo Mirador (MIM), se organizó una votación pública para elegir al embajador del Día de la Fauna Chilena.

Con más de dos mil votos a su favor, la nutria de mar fue seleccionada como embajadora para el año 2025. Este reconocimiento no se basa solo en su carisma y ternura, sino también en lo que representa: la riqueza de la biodiversidad marina chilena y, al mismo tiempo, su enorme fragilidad ante las actividades humanas.

Nombrarlo embajador persigue un objetivo claro: sensibilizar a la población sobre la necesidad de proteger los ecosistemas costeros. A través de su imagen y de campañas educativas asociadas, se busca que más personas conozcan las amenazas que enfrenta, valoren los servicios que prestan los ecosistemas intermareales y se involucren en su cuidado.

Esta figura de “embajador” ayuda además a que la gente se identifique con una especie concreta, fácil de reconocer, y a partir de ahí pueda comprender que proteger al chungungo significa proteger todo el entorno que necesita para vivir: roqueríos, bosques de algas, aguas limpias, playas sin basura y costas con menos presión urbanística.

En cierto modo, este pequeño mamífero se ha transformado en un símbolo de resiliencia y de belleza natural. Su historia de supervivencia frente a la caza, la contaminación y la pérdida de hábitat se usa como relato inspirador para fomentar cambios en la forma en que nos relacionamos con el mar y sus habitantes.

Ejemplo reciente: un chungungo en un kayak

Un caso que ilustra muy bien la creciente visibilidad de la especie fue el avistamiento de un chungungo descansando sobre un kayak en la bahía de Concón, en la Región de Valparaíso. En plena tarde de verano, el animal fue grabado mientras se acicalaba plácidamente sobre la embarcación, y las imágenes se difundieron a través de redes sociales.

Lo que para muchos fue una escena entrañable de inmediato -una nutria marina muy tranquila flotando sobre un kayak- en realidad respondía a un comportamiento habitual de cuidado del pelaje. El ejemplar estaba dedicando tiempo a mantener su manto en buen estado, algo fundamental para conservar el aislamiento térmico en aguas frías.

Este tipo de apariciones en zonas más urbanizadas, como la propia Concón, ponen de relieve cómo la expansión y transformación de los ecosistemas costeros va acercando cada vez más a la fauna silvestre a espacios donde el contacto con humanos es inevitable. En algunos casos, este encuentro puede parecer inocuo; en otros, podría implicar estrés, riesgo de atropello o interacción con mascotas.

Lo que subyace tras la anécdota del kayak es un recordatorio de que el desarrollo urbano, las infraestructuras y la presencia humana masiva en el litoral reducen y fragmentan las áreas naturales donde el chungungo debería vivir tranquilo. Cuando sus refugios se ven alterados, no le queda otra que desplazarse a zonas donde el contacto con personas puede no ser tan favorable para su bienestar.

Por eso, aunque estas escenas virales ayuden a que más gente conozca a la especie, también es crucial reforzar el mensaje de mantener distancia, no alimentarlos, no acosarlos para sacar fotos y respetar su modo de vida, minimizando cualquier perturbación innecesaria.

Iniciativas de conservación y papel de la ciudadanía

La protección del chungungo no recae solo en leyes y áreas protegidas; también depende de organizaciones especializadas y del compromiso cotidiano de la ciudadanía. En Chile, por ejemplo, la ONG Fundación Lontra ha centrado parte importante de su labor en el estudio y protección de esta especie en distintos puntos de la costa.

Estas organizaciones desarrollan programas de monitoreo de poblaciones, rescate de individuos heridos, educación ambiental y trabajo con comunidades locales. Gracias a estos esfuerzos, en algunos sectores se ha observado una recuperación parcial del número de ejemplares, aunque la especie en su conjunto sigue estando en una situación delicada.

La existencia de exposiciones como “Resignificando el patrimonio”, organizada por el Museo de Historia Natural de Valparaíso, también contribuye a difundir información científica y cultural sobre Lontra felina. A través de material educativo y muestras, se pone sobre la mesa el valor patrimonial del chungungo y la urgencia de revertir las amenazas que enfrenta.

Desde el punto de vista del ciudadano de a pie, hay varias acciones sencillas que pueden marcar la diferencia: no dejar basura en playas y roqueríos, evitar arrojar plásticos o colillas al mar, respetar las zonas de anidación o refugio de fauna, y mantener a perros y gatos bajo control para que no ataquen a las nutrias ni a otras especies costeras.

El turismo responsable es otro elemento clave. Al visitar áreas de alta biodiversidad, como Los Molles, Chiloé o los fiordos patagónicos, conviene priorizar operadores que respeten la fauna, mantengan distancias adecuadas y sigan buenas prácticas ambientales. Cada visita puede convertirse en una oportunidad para aprender sobre la especie y, al mismo tiempo, contribuir a su protección en lugar de añadir presiones al ecosistema.

En definitiva, el chungungo concentra en su pequeño cuerpo muchas de las grandes historias que suceden hoy en nuestras costas: la lucha por conservar hábitats sanos, el choque entre desarrollo humano y biodiversidad, y la capacidad que tenemos, como sociedad, de elegir si dejamos que se apague una especie única o si apostamos por convivir con ella de manera responsable y duradera.