La nutria reconquista el Manzanares: el regreso del mamífero tras décadas de ausencia en Madrid

Última actualización: 28 mayo 2026
  • La nutria reaparece en el tramo urbano del río Manzanares tras más de cinco décadas de ausencia total.
  • El avistamiento fue confirmado por cámaras de vigilancia en la zona de la Presa 6 durante la madrugada del pasado 19 de abril.
  • Su presencia se considera un bioindicador fundamental de la mejora en la calidad del agua y la biodiversidad del entorno fluvial.
  • El Ayuntamiento de Madrid mantiene una inversión anual de 2,3 millones de euros para la conservación y renaturalización del cauce.

Nutria nadando en el río Manzanares

El río Manzanares ha dado una sorpresa mayúscula a los madrileños con la confirmación oficial del retorno de la nutria a sus aguas. Este pequeño mamífero, que se convirtió en un recuerdo lejano para los vecinos más veteranos, ha vuelto a dejarse ver en pleno corazón de la capital, marcando un antes y un después en el proceso de recuperación ecológica que ha experimentado el cauce en los últimos años. Después de más de medio siglo sin noticias de esta especie, los técnicos municipales han podido validar su presencia de forma indiscutible.

Todo comenzó con los avisos de algunos ciudadanos curiosos que aseguraban haber visto movimientos extraños en las orillas. Lo que en un principio podían parecer meras anécdotas, cobró fuerza cuando los expertos localizaron huellas de unos 5,5 centímetros y excrementos característicos en las inmediaciones del cauce. Estos rastros biológicos fueron la señal definitiva para que los servicios técnicos del Ayuntamiento de Madrid desplegaran un dispositivo de vigilancia especial para captar al animal en acción.

La nutria reaparece en el Manzanares tras las últimas crecidas
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Un seguimiento tecnológico para un hallazgo histórico

Cámara captando una nutria en el río

La confirmación visual no se hizo esperar demasiado tras la instalación de equipos de fototrampeo. Fue exactamente a las 1:49 horas de la madrugada cuando una de las cámaras situadas en la Presa 6, ubicada estratégicamente entre los distritos de Arganzuela y Latina, capturó imágenes nítidas de un ejemplar de nutria nadando con total normalidad. Este punto del río, situado entre el Puente Oblicuo y la Pasarela de Andorra, se ha convertido ahora en un lugar de especial interés para los biólogos que siguen de cerca la evolución del ecosistema madrileño.

El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, ha destacado que este regreso es fruto de la renaturalización del Manzanares llevada a cabo recientemente. Según los responsables municipales, la aparición del animal es la prueba de algodón de que el río vuelve a reunir las condiciones de refugio y alimento necesarias. No hay que olvidar que este tipo de mamíferos son extremadamente exigentes con su entorno, por lo que su estancia en la capital indica que la calidad del agua ha mejorado sensiblemente en comparación con los niveles de hace veinte años.

Desde el consistorio se ha defendido que las labores de mantenimiento y mejora, que cuentan con un presupuesto anual de 2,3 millones de euros, están dando sus frutos. A pesar de las polémicas surgidas por la instalación de iluminación artificial en ciertos tramos, el hecho de que la nutria haya decidido establecerse o explorar estas zonas iluminadas sugiere que la fauna local está encontrando maneras de convivir con el entorno urbano. De hecho, la nutria no es la única que ha vuelto; especies como el martín pescador, la garza real y el galápago leproso también han recuperado su espacio en el río.

¿Se quedarán de forma permanente en la capital?

Río Manzanares renaturalizado

La gran pregunta que se hacen ahora los expertos es si este ejemplar es un simple explorador o si estamos ante el inicio de un asentamiento estable. Las nutrias son animales con una gran movilidad, capaces de recorrer hasta cinco kilómetros en una sola noche, lo que facilita que puedan desplazarse desde núcleos ya consolidados como el Parque Regional del Sureste o el embalse de Los Peñascales en Torrelodones. Para comprender mejor cómo se mueven, es útil analizar el comportamiento experimental del territorio y olor de estas especies. El Servicio de Conservación del río ya está planeando un estudio exhaustivo para monitorizar sus movimientos de forma automática y constante.

Para garantizar que el Manzanares siga siendo un hogar acogedor, se va a intensificar el rastreo activo de letrinas y el uso de sistemas automáticos de vigilancia. Lo cierto es que la noticia ha caído como un soplo de aire fresco en la ciudad, demostrando que la biodiversidad puede abrirse paso incluso en grandes metrópolis si se cuidan las condiciones ambientales. Es, sin duda, un hito que pone en valor el esfuerzo por transformar un cauce antes encorsetado en un corredor verde lleno de vida.

El retorno de este emblemático animal supone una validación científica de la salud del ecosistema madrileño, dejando atrás décadas de ausencia para dar paso a una etapa donde la naturaleza recupera su protagonismo. El seguimiento constante y la protección de su hábitat serán determinantes para confirmar si la nutria se convierte en una vecina más de Madrid, consolidando así el éxito de las políticas de restauración fluvial que han permitido que el Manzanares vuelva a ser un río vivo y vibrante para el disfrute de todos los ciudadanos.