- Despliegue inicial en Kazuno (Akita) con soldados de las Fuerzas de Autodefensa para colocar e inspeccionar trampas.
- Desde abril se registran más de 100 ataques y 12 fallecidos, con especial incidencia en Akita e Iwate.
- Las tropas no usarán armas de fuego ni ejecutarán a los animales; apoyarán a cazadores autorizados.
- La oleada se vincula al abandono rural y al aumento de avistamientos: en Akita superan los 8.000 este año.
Japón ha tomado una medida excepcional y ha enviado efectivos militares al norte del país para apoyar la captura de osos tras una serie de incidentes que han puesto en vilo a comunidades rurales; según las autoridades, desde abril se han producido más de un centenar de ataques con un balance de 12 personas fallecidas.
El primer dispositivo se ha activado en Kazuno, en la prefectura de Akita, una zona montañosa donde los encuentros con osos se han disparado cerca de viviendas, caminos y centros escolares; las recomendaciones oficiales piden evitar la espesura del bosque y permanecer en casa al anochecer.
Dónde actúan y qué harán los militares
El despliegue arrancó con un grupo de soldados que prestarán apoyo logístico a las autoridades locales: se encargarán de transportar, colocar e inspeccionar trampas de acero y de mover a los animales capturados o abatidos por equipos autorizados.
Por normativa, los efectivos no portarán rifles ni realizarán sacrificios directos; operarán con esprays disuasorios, escudos, chalecos antibalas, gafas protectoras y lanzadores de redes para garantizar su seguridad y la de los vecinos.
Responsables municipales explican que la presencia del ejército supone un respiro: funcionarios que gestionan la fauna admiten que antes los osos solían huir con el ruido y ahora llegan a acercarse, lo que ha elevado la sensación de riesgo.
El mando de la 9ª División de la Fuerza Terrestre de Autodefensa ha reconocido que la situación en la prefectura es “crítica” y ha formalizado un acuerdo de cooperación con los gobiernos locales que prevé actuaciones en Kazuno y, a continuación, en Odate y Kitaakita durante el mes de noviembre.

Magnitud del problema: datos y lugares afectados
Las cifras oficiales elevan la preocupación: desde abril se han registrado más de 100 ataques y un récord de 12 muertes, sobre todo en el norte del país; una parte significativa de los fallecimientos se concentra en Akita e Iwate.
Solo en Akita, los avisos de presencia de osos se han multiplicado por seis y superan los 8.000 avistamientos en lo que va de año, un aumento que llevó al gobernador a solicitar el apoyo de las Fuerzas de Autodefensa.
En las últimas semanas se han producido incidentes cerca de escuelas, estaciones de tren, supermercados y balnearios; algunas escuelas han cerrado temporalmente y se han reportado ataques a clientes y a turistas, incluido un viajero español en una parada próxima a un enclave Patrimonio de la Humanidad, y casos como el ataque de oso en Shiretoko han mostrado la gravedad.
Detrás del repunte, funcionarios locales señalan el abandono de tierras agrícolas y la despoblación: áreas que antes se cultivaban han quedado desatendidas y la frontera entre el hábitat humano y el de los osos se ha estrechado de forma notable.

Impacto en la vida local y respuesta institucional
Autoridades municipales de Kazuno describen un clima de tensión diaria: vecinos que evitan salir, eventos cancelados y cambios de rutinas para reducir exposiciones en las horas de mayor actividad de los osos.
En septiembre, el Gobierno modificó la normativa de fauna silvestre para permitir disparos preventivos en zonas urbanas cuando exista amenaza inminente, agilizando respuestas que antes requerían autorizaciones muy restrictivas y que, en espacios públicos, estaban prácticamente vetadas.
Paralelamente, los gobiernos locales piden a la población que adopte medidas prudenciales: no internarse en bosques densos, portar campanillas o dispositivos sonoros en rutas rurales y evitar desplazamientos a última hora del día.
Claves para viajeros europeos y españoles
Quienes viajen desde España o Europa a Tōhoku o Hokkaidō deberían consultar avisos locales y planificar recorridos con antelación; si hay alertas o cierres por presencia de osos, lo indicado es respetar las restricciones, no caminar al anochecer y no abandonar senderos señalizados.
Servicios turísticos y de transporte pueden ajustar horarios o actividades de exterior; antes de salir, conviene verificar la información en oficinas de turismo y, en caso de emergencia, contactar con las autoridades locales y seguir sus indicaciones en todo momento.
Con el refuerzo militar en marcha, la prioridad de Japón es reducir el riesgo para la población mientras se estabiliza la situación: más efectivos sobre el terreno, trampas supervisadas y coordinación con cazadores autorizados para contener una oleada de ataques que ha puesto a prueba a las comunidades del norte.