- Seis osos pardos acostumbrados a zonas habitadas han sido capturados y reubicados en áreas de montaña de Asturias.
- Los ejemplares, identificados como Saladín, Clara, Matín, Rengos, Eiros y Portos, estaban causando daños reiterados o buscando comida cerca de núcleos rurales.
- Las actuaciones las han coordinado el Principado, fundaciones especializadas y equipos científicos, priorizando seguridad y bienestar animal.
- Se han implantado medidas preventivas como cubrecontenedores, pastores eléctricos y protocolos de aviso al 112 Asturias para mejorar la convivencia.

En los últimos meses, Asturias ha tenido que intervenir de forma decidida para evitar que varios osos pardos se acostumbren en exceso a la presencia humana. Seis ejemplares que merodeaban con frecuencia por las proximidades de pueblos y explotaciones agrarias han sido capturados, marcados y soltados en zonas de montaña más alejadas de las viviendas.
Las actuaciones, coordinadas por la Consejería de Medio Rural y Política Agraria del Principado, se han centrado en los concejos de Cangas del Narcea y Degaña. El objetivo ha sido doble: minimizar los conflictos con vecinos y ganaderos y, al mismo tiempo, proteger la seguridad y el bienestar de los propios osos, evitando que se acostumbren a la comida fácil que encuentran cerca de los pueblos.
Seis osos reubicados para evitar conflictos en Asturias

A lo largo de este año, la administración autonómica ha capturado y monitorizado a seis osos pardos que mostraban comportamientos de habituación a zonas habitadas o habían provocado daños de manera reiterada. Estos casos se han registrado en Tabladiellu, Chanu, Pousada de Rengos, Los Eiros, Pontarás (todas en el concejo de Cangas del Narcea) y Funduveigas (Degaña).
Los técnicos constataron que los animales se acercaban con demasiada frecuencia a contenedores de basura, colmenares, huertas o áreas con pienso para ganado. Este patrón de conducta, si no se corrige a tiempo, aumenta de forma importante el riesgo de daños materiales y de encuentros cada vez más cercanos con las personas.
Para cortar esa tendencia de habituación a zonas habitadas, cada ejemplar fue capturado de forma controlada, marcado con dispositivos de seguimiento y posteriormente liberado en enclaves de mayor aislamiento, como brañas de alta montaña, puertos o valles boscosos alejados de los núcleos de población donde se habían producido los incidentes.
Las seis intervenciones se enmarcan en una estrategia global del Principado orientada a convivencia entre los osos y las comunidades rurales, combinando medidas directas sobre los ejemplares problemáticos con acciones preventivas en los pueblos y en su entorno inmediato.
Cronología detallada: de Saladín a Portos

El primer caso documentado del año se produjo en marzo en Tabladiellu, en el concejo de Cangas del Narcea. Allí se localizó a Saladín, un macho adulto de unos 220 kilos de peso, utilizando un dispensador de pienso para terneros como fuente de alimento. Tras su captura y marcaje, fue soltado el 17 de marzo en la braña de Saladín, una zona de montaña más adecuada para su comportamiento natural.
El segundo episodio tuvo lugar el 20 de mayo en Chanu, también en Cangas del Narcea. En este caso, se trataba de Clara, una hembra subadulta de aproximadamente 60 kilos. Pese a varios intentos previos de ahuyentarla con petardos y medidas disuasorias, la osa continuaba acercándose al entorno del pueblo, por lo que se optó por su captura, marcaje y liberación en el puerto del Connio.
Ya en junio, el día 19, los equipos se desplazaron a Funduveigas (Degaña), donde se había detectado a un macho adulto, conocido como Matín, de unos 160 kilos, responsable de repetidos daños en colmenas. Tras ser capturado y equipado con los dispositivos de seguimiento, se le trasladó a la antigua carretera del puerto del Rañadoiro, en una zona más alejada de las explotaciones apícolas afectadas.
El mes de septiembre concentró varias actuaciones clave. En Pousada de Rengos, en el mismo concejo de Cangas del Narcea, se intervino sobre Rengos, un osezno que había sido visto alimentándose de restos de comida en las instalaciones de una mina. El animal fue capturado, examinado en el Centro de Recuperación de la Fauna Silvestre de Sobrescobio y, una vez comprobado su buen estado, liberado en la braña de Siella el 19 de septiembre.
Ese mismo 19 de septiembre se capturó en Los Eiros, otra localidad canguesa, a un macho adulto de unos 170 kilos que ha quedado identificado como Eiros. Se le vinculaba directamente con el ataque a un colmenar profesional. Tras el marcaje, se decidió su liberación en el valle del Cabreiro, una zona con menos presencia de explotaciones cercanas.
El último caso de la serie se registró el 30 de septiembre en Pontarás, igualmente en el municipio de Cangas del Narcea. Allí se actuó sobre Portos, un macho adulto de en torno a 240 kilos que había sido observado alimentándose con fruta en los alrededores de la localidad. Después de ser capturado, se optó por reubicarlo en el hayedo de Reigada, un entorno forestal más adecuado y lejos de los frutales próximos a las viviendas.
Equipos implicados y criterios de intervención

Las operaciones de captura, marcaje y liberación no se improvisan. En estas actuaciones han participado de forma coordinada el Instituto Mixto de Investigación en Biodiversidad (IMIB), la Fundación Oso Pardo, la Fundación Oso Asturias, personal técnico de la Dirección General de Custodia del Territorio y de la Dirección General de Planificación Agraria, además de agentes medioambientales especializados.
El criterio general ha sido intervenir únicamente cuando se constataba que existía un patrón claro de habituación a entornos habitados o se repetían los daños a colmenares, explotaciones ganaderas o zonas con basura accesible. Antes de llegar a la captura, en varios casos se habían intentado medidas de disuasión, como ruidos o presencia humana controlada, que no siempre dieron el resultado esperado.
Las autoridades autonómicas insisten en que la finalidad de este tipo de operativos no es castigar a los animales, sino reducir el riesgo tanto para los vecinos como para los propios osos. Un plantígrado que pierde el miedo a las personas y encuentra comida fácil en los pueblos se expone, a medio plazo, a situaciones más peligrosas, incluidas posibles represalias ilegales o accidentes.
Por eso, desde el Principado se subraya la importancia de abordar estos episodios con equipos especializados, protocolos claros y criterios científicos, evitando respuestas improvisadas o decisiones precipitadas que puedan aumentar el problema en lugar de resolverlo.
Medidas preventivas: basura protegida y colmenares a salvo

Además de las capturas puntuales, el Gobierno de Asturias ha reforzado medidas preventivas para evitar que los osos encuentren comida fácil cerca de las viviendas. Una de las principales actuaciones ha sido la instalación de cubrecontenedores de basura en áreas donde se ha detectado que los plantígrados rebuscan entre los restos.
La lógica es sencilla: si el animal no puede acceder a residuos orgánicos, restos de comida o bolsas mal cerradas, disminuye la probabilidad de que vuelva a acercarse al mismo punto. De este modo, se intenta cortar la asociación entre los pueblos y una fuente de alimento constante.
En paralelo, el Principado, en colaboración con la Fundación Oso Pardo y la Fundación Oso Asturias, ha puesto a disposición de vecinos y ganaderos pastores eléctricos para la protección de huertas, colmenas y cuadras. Estas vallas electrificadas, bien instaladas, se han mostrado eficaces para disminuir ataques a colmenares y pequeños cercados.
Estas iniciativas se integran, además, en el proyecto europeo Life Coexistencia entre humanos y osos, coordinado por la Fundación Oso Pardo, en el que participan nueve municipios de Asturias y León. Este programa, con una duración prevista de cuatro años y medio y un presupuesto de alrededor de 4,2 millones de euros, está financiado en un 75 % por la Unión Europea.
El objetivo de este proyecto Life es prevenir de forma sistemática el acercamiento de osos a los pueblos, promoviendo buenas prácticas en la gestión de residuos, en la protección de explotaciones agrarias y en la comunicación con la población local para que sepa cómo actuar ante la presencia de estos animales.
Qué hacer si aparece un oso cerca de tu pueblo
La Consejería de Medio Rural mantiene un mensaje claro para los residentes en zonas rurales: ante la presencia de un oso pardo en áreas urbanas o periurbanas, lo primero es llamar de inmediato al 112 Asturias. No se recomienda aproximarse al animal, ni intentar darle de comer, ni espantarlo por cuenta propia.
Al comunicar el avistamiento al 112, se activa el protocolo para que intervenga el personal especializado de la Patrulla Oso y otros equipos con experiencia en el manejo de fauna salvaje. La rapidez en esta llamada permite valorar la situación, tomar medidas disuasorias si procede o, en casos más problemáticos, contemplar una captura controlada.
Las autoridades insisten en que no se debe normalizar la presencia de osos en los alrededores de las viviendas. Aunque los encuentros serios con personas son poco frecuentes, la confianza excesiva por parte del animal puede acabar generando situaciones peligrosas, sobre todo si coincide con actividades agrícolas, ganaderas o de ocio al aire libre.
También se aconseja a los vecinos que revisen de forma periódica contenedores, puntos de basura comunitarios, comederos de ganado y frutales cercanos, para evitar que se conviertan en un foco de atracción. Pequeños gestos, como asegurar bien los residuos o proteger los colmenares, ayudan a mantener a los plantígrados en su hábitat natural, lejos de las casas.
Con este conjunto de reubicaciones puntuales, medidas preventivas y protocolos de aviso, el Principado de Asturias y las entidades colaboradoras buscan consolidar un modelo de convivencia en el que el oso pardo pueda seguir recuperando sus poblaciones en la cordillera Cantábrica sin convertirse en un problema cotidiano para los habitantes de las zonas rurales.