- Acción concertada internacional para proteger al pelícano peruano en el marco de la CMS.
- La población ha caído en torno al 70% por El Niño, sobrepesca, captura incidental e influenza aviar H5N1.
- Medidas clave: mesa trinacional, monitoreo coordinado, censos y protección de zonas de reproducción y alimentación.
- El pelícano peruano es esencial para el guano de islas y la salud de los ecosistemas marinos de la Corriente de Humboldt.
El pelícano peruano protegido se ha convertido en uno de los grandes símbolos de la conservación de fauna marina en la costa del Pacífico sur. En apenas unas décadas, esta ave icónica ha sufrido un desplome poblacional que ronda el 70%, una cifra realmente seria que ha encendido todas las alarmas en la comunidad científica y en las autoridades ambientales.
Lejos de ser simplemente un pájaro más sobrevolando el litoral, el pelícano peruano está íntimamente ligado al equilibrio de la Corriente de Humboldt y a la economía de numerosos sectores, especialmente por su papel en la formación del conocido guano de islas. Por eso, Perú, Chile y Ecuador han decidido dar un paso al frente y coordinarse a nivel internacional para intentar darle un giro a una situación que, si no se aborda a tiempo, podría conducir a un escenario de alto riesgo de extinción.
Qué es la acción concertada para proteger al pelícano peruano
En la Decimoquinta Conferencia de las Partes de la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias (COP15 CMS), celebrada en Brasil entre el 23 y el 29 de marzo, se aprobó una Acción Concertada para la conservación del pelícano peruano (Pelecanus thagus). Esta decisión fue impulsada principalmente por el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR) del Perú, entidad adscrita al Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI).
La propuesta no surgió de manera aislada: fue presentada conjuntamente por Perú, Chile y Ecuador, los tres países que comparten el rango de distribución de esta especie a lo largo del Gran Ecosistema de la Corriente de Humboldt. La idea central es unir fuerzas para pasar de acciones dispersas a un enfoque realmente coordinado, con objetivos claros, medidas comunes y seguimiento científico permanente.
Esta Acción Concertada se enmarca dentro de la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS), un acuerdo internacional bajo los auspicios del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). La CMS es la única convención global especializada en especies migratorias, sus hábitats y sus rutas de migración, lo que le da un peso jurídico y político importante a los compromisos asumidos.
En el caso del Perú, el SERFOR actúa como punto focal nacional de la CMS. Esto significa que es el organismo responsable de supervisar y orientar cómo se aplica la convención en el país, así como de mantener el enlace con la Secretaría de la CMS, sus unidades de coordinación y las instituciones homólogas de los demás Estados Miembros.
Por qué el pelícano peruano necesita protección urgente
El punto de partida de esta acción internacional es contundente: la población del pelícano peruano en sus principales zonas de anidamiento se ha reducido al menos en un 70% en las últimas décadas. No es una bajada puntual, sino una tendencia alarmante que amenaza la estabilidad de la especie en todo su rango de distribución.
Entre las causas principales está la recurrencia de los eventos del Fenómeno de El Niño. Este fenómeno climático altera gravemente la dinámica del océano Pacífico, elevando la temperatura superficial y reduciendo la productividad marina. Para el pelícano peruano, esto se traduce en una menor disponibilidad de su alimento básico: la anchoveta.
La anchoveta es una de las especies de peces más abundantes y explotadas de la región, y constituye la base de la dieta del pelícano peruano. Cuando las poblaciones de anchoveta caen por cambios oceanográficos o por presión pesquera, los pelícanos se ven forzados a desplazarse más, gastar más energía buscando comida y, en muchos casos, sufren mayores tasas de mortalidad y menor éxito reproductivo.
A los efectos de El Niño se añade el peso de las actividades humanas, especialmente la sobrepesca y la captura incidental. La sobrepesca puede agravar la escasez de anchoveta en momentos críticos, compitiendo directamente con las aves marinas por el mismo recurso. La captura incidental -es decir, cuando los pelícanos quedan atrapados de forma no intencional en redes o artes de pesca- provoca la muerte de individuos adultos reproductores, lo que golpea de lleno la capacidad de recuperación de la especie.
Desde 2022, además, se ha sumado una amenaza sanitaria particularmente grave: la Influenza Aviar H5N1. Esta enfermedad ha causado una mortalidad muy elevada en aves marinas de la región, y el pelícano peruano no ha sido la excepción. La propagación de la gripe aviar ha afectado tanto a adultos como a crías, reduciendo los éxitos de reproducción y diezmando colonias enteras en algunos puntos de la costa.
Importancia ecológica y económica del pelícano peruano
Más allá de su espectacular presencia en el litoral, el pelícano peruano desempeña funciones clave tanto en el ecosistema como en determinados sectores económicos. De entrada, forma parte de las aves marinas endémicas asociadas a la Corriente de Humboldt, una de las áreas de mayor productividad biológica del planeta.
Al alimentarse principalmente de peces como la anchoveta, los pelícanos participan directamente en la regulación de las cadenas tróficas marinas. Son consumidores de nivel alto que indican el estado de salud del ecosistema: cuando escasean los peces, la respuesta se nota muy pronto en sus colonias, lo que convierte a la especie en un excelente bioindicador de cambios ambientales.
Pero quizá su papel más conocido en Perú tenga que ver con el famoso guano de islas. El pelícano peruano contribuye de forma significativa a la formación del guano, un fertilizante natural de enorme valor para la agricultura orgánica. Durante décadas, el guano de aves marinas fue una de las grandes riquezas del país, y todavía hoy mantiene una importancia notable para la producción agrícola sostenible.
Tal como ha subrayado Marco Arenas, director de Gestión del Patrimonio de Fauna Silvestre del SERFOR, el pelícano peruano es una especie clave para la economía nacional precisamente por este aporte al guano de islas. Si la especie se reduce drásticamente, el volumen y la calidad de este recurso también pueden verse afectados, con impacto directo sobre agricultores que dependen de este tipo de fertilización.
En términos ecológicos, la reducción de pelícanos altera procesos como el ciclado de nutrientes entre mar y tierra. Las colonias de anidamiento concentran grandes cantidades de materia orgánica procedente de su alimentación en el mar, que luego se deposita en forma de excrementos en islas y roquedos. Este flujo de nutrientes favorece tanto a plantas como a otros organismos que habitan en esos entornos, de manera que cualquier cambio brusco en la abundancia de la especie repercute en cascada.
Distribución y comportamiento del pelícano peruano
El pelícano peruano, también conocido como Pelícano de Humboldt, se distribuye fundamentalmente a lo largo de la costa del Pacífico desde el norte del Perú hasta el centro de Chile. Esta franja litoral coincide con la influencia de la Corriente de Humboldt, caracterizada por aguas frías, ricas en nutrientes y muy productivas.
Se trata de un ave de gran tamaño, fácil de reconocer por su pico largo y su voluminosa bolsa gular, con la que captura y almacena peces. Su comportamiento llamativo, su vuelo poderoso y su presencia constante sobre playas e islas lo convierten en una de las aves marinas más visibles y familiares para pescadores, habitantes costeros y turistas.
El pelícano peruano es una especie marcadamente sociable. Suele encontrarse en grupos numerosos en playas, roqueríos e islas, donde descansa, se acicala y establece sus colonias de anidamiento. Al despegar y volar, forma bandadas que con frecuencia se disponen en «V» o en largas líneas, adaptando la formación al número de individuos y a las condiciones del viento.
En cuanto a la altura de vuelo, puede desplazarse a niveles relativamente altos sobre el mar o bien realizar vuelos rasantes, prácticamente rozando la superficie del agua. Esta capacidad de cambiar de altura le permite explorar mejor la presencia de cardúmenes de peces y aprovechar las corrientes de aire para ahorrar energía.
Su técnica de alimentación es espectacular: cuando detecta un cardumen, el pelícano se lanza en picado hacia el mar, abriendo la enorme bolsa del pico para atrapar la mayor cantidad posible de peces en un solo movimiento. Esa estructura funciona como una red integrada, en la que el agua se escurre y las presas quedan retenidas. En la costa peruana solo hay otra especie de pelícano que utiliza una estrategia de alimentación similar: el pelícano pardo (Pelecanus occidentalis).
Medidas acordadas para proteger al pelícano peruano
La Acción Concertada aprobada en la COP15 CMS no se queda en declaraciones generales, sino que plantea un conjunto de medidas concretas para la conservación del pelícano peruano, que deberán desarrollarse de manera coordinada entre Perú, Chile y Ecuador.
Una de las piezas centrales es la creación de una mesa de trabajo trinacional. Este espacio de coordinación reunirá a representantes de los tres países para definir estrategias comunes, priorizar acciones, intercambiar información técnica y supervisar el cumplimiento de los acuerdos. La idea es evitar que cada país actúe por su cuenta y fomentar una visión realmente regional.
Otro pilar clave es la estandarización de protocolos de monitoreo y de las metodologías empleadas para elaborar censos poblacionales. Hasta ahora, diferentes instituciones podían usar criterios y técnicas no siempre comparables, lo que dificultaba tener una imagen global del estado de la especie. Con protocolos armonizados, los datos recogidos en Perú, Chile y Ecuador serán compatibles y permitirán un análisis conjunto mucho más sólido.
Entre las tareas prioritarias se encuentra also la identificación de zonas críticas de reproducción y alimentación. Localizar con precisión las colonias de anidamiento más importantes, así como las áreas marinas donde los pelícanos se alimentan con mayor frecuencia, es fundamental para poder concentrar los esfuerzos de protección y gestión en los lugares que realmente marcan la diferencia para la supervivencia de la especie.
Además, la Acción Concertada impulsa la coordinación con autoridades locales y comunidades costeras para reducir los impactos directos sobre los pelícanos. Esto puede traducirse en regulaciones específicas en torno a colonias de anidamiento, campañas de sensibilización en caletas pesqueras, ajustes en el uso de ciertas artes de pesca o medidas para minimizar las molestias durante la época reproductiva.
El papel de la ciencia y la cooperación internacional
Un aspecto repetido en los compromisos asumidos es la necesidad de reforzar la generación de información científica. Sin datos de calidad, actualizados y comparables entre países, es prácticamente imposible diseñar estrategias eficaces de conservación ni evaluar si las medidas adoptadas están funcionando.
Gracias a la Acción Concertada, se busca que los tres países involucrados impulsen estudios coordinados sobre la dinámica poblacional del pelícano peruano, su éxito reproductivo, las tasas de mortalidad asociadas a diferentes amenazas (pesca, enfermedades, condiciones oceanográficas), así como el monitoreo de sus áreas de alimentación y rutas de desplazamiento.
La información científica se convertirá en la base para una toma de decisiones guiada por la evidencia, dejando de lado la improvisación. Por ejemplo, si los datos demuestran que ciertas zonas de pesca coinciden con rutas clave de alimentación o paso de pelícanos en momentos críticos, podrán proponerse medidas de manejo adaptativo, como zonas de exclusión temporal o ajustes en horarios y artes de pesca.
En la COP15 CMS, la delegación peruana no solo se centró en el pelícano. Liderada por el SERFOR y con el apoyo de la Asociación Peruana para la Conservación de la Naturaleza (APECO), del Ministerio del Ambiente, del Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana y de la Cancillería, el país también respaldó iniciativas para proteger otras especies migratorias. Esto incluye planes regionales de conservación y propuestas para incorporar nuevas especies a los apéndices de la Convención, ampliando el alcance de la protección.
Este tipo de foros internacionales demuestra que muchas de las amenazas actuales, como la crisis climática, la sobreexplotación de recursos marinos o las enfermedades emergentes, trascienden las fronteras nacionales. La conservación del pelícano peruano se presenta así como un ejemplo concreto de cómo la cooperación entre Estados puede abordar problemas que ningún país podría resolver por sí solo.
El pelícano peruano en el debate público y la conciencia social
A pesar de la gravedad de la situación, se ha señalado que el pelícano peruano podría estar cerca de la extinción local en algunas zonas sin que exista todavía un gran debate público sobre el tema. Muchas personas lo siguen viendo como una simple ave más del litoral, sin ser del todo conscientes de su importancia ecológica y económica.
En redes sociales y medios de comunicación, algunas figuras vinculadas a la conservación han empezado a insistir en que el declive del pelícano peruano es una señal de alarma sobre el estado del ecosistema marino. Cuando una especie tan abundante y visible se desploma, suele indicar que hay problemas de fondo en la estructura del sistema: cambios en la disponibilidad de alimento, alteraciones climáticas y presión humana excesiva sobre los recursos.
Se insiste también en una idea básica pero a menudo olvidada: todo está conectado. El mar, las aves, los peces, el clima y las actividades humanas forman parte de una misma red. La pérdida de una especie no es un suceso aislado; tiene consecuencias en cadena que pueden afectar a otras especies, a los servicios ecosistémicos y, en última instancia, a la calidad de vida de las personas.
Desde este enfoque, cuidar al pelícano peruano no es una cuestión estética o sentimental, sino una responsabilidad ambiental concreta. Proteger a esta especie contribuye a mantener la productividad marina, a preservar recursos como el guano de islas y a sostener actividades económicas ligadas a la pesca responsable y al turismo de naturaleza.
En paralelo, la difusión de contenidos divulgativos y el trabajo de organizaciones y profesionales de la conservación ayudan a que más ciudadanos se informen sobre lo que está pasando. Poco a poco, se va instalando la idea de que el cuidado del pelícano peruano forma parte de una agenda más amplia de lucha contra el cambio climático, la reducción de la biodiversidad y la degradación de los ecosistemas costeros.
El escenario que se está construyendo en torno al pelícano peruano protegido muestra cómo la ciencia, las políticas públicas y la cooperación internacional pueden alinearse para tratar de revertir una situación crítica. A través de la Acción Concertada en el marco de la CMS, Perú, Chile y Ecuador están sentando las bases para un trabajo conjunto que afronta tanto las causas naturales como las presiones humanas -desde El Niño y la Influenza Aviar H5N1 hasta la sobrepesca y la captura incidental-, al tiempo que revaloran el papel del pelícano como especie clave para el guano de islas, la agricultura orgánica y la salud de la Corriente de Humboldt. Que este esfuerzo tenga éxito dependerá no solo de la voluntad política y de la solidez de las medidas técnicas, sino también de la capacidad de la sociedad para entender que proteger a esta ave significa, en buena medida, proteger el futuro de los ecosistemas marinos de los que dependemos.

