- El Puerto de Vigo impulsa HIPPO-REF para instalar arrecifes artificiales específicos para caballitos de mar en A Laxe y Bouzas.
- Se probarán cuatro estructuras biodegradables en dos modelos, con seguimiento científico mediante inmersiones mensuales.
- El proyecto busca mejorar la biodiversidad local y demostrar que la infraestructura portuaria puede integrarse en el ecosistema marino.
- Los resultados podrían servir de referencia para otros puertos europeos que afrontan retos similares de conservación.

El Puerto de Vigo ha puesto en marcha un ambicioso proyecto para que sus muelles y dársenas dejen de ser solo un espacio industrial y se conviertan también en un lugar donde la vida marina pueda recuperarse. A través de la iniciativa HIPPO-REF, la Autoridad Portuaria y el Instituto de Investigaciones Marinas del CSIC trabajan juntos para instalar arrecifes artificiales diseñados específicamente como refugio para el caballito de mar en plena ría.
La idea es aprovechar la mejora de la calidad de las aguas y los avances en restauración ecológica para crear microhábitats seguros en zonas tan transitadas como A Laxe y Bouzas. Estos nuevos refugios pretenden favorecer el asentamiento, la reproducción y la expansión de las poblaciones de caballito de mar en el entorno portuario vigués, una especie tan emblemática como vulnerable en las costas gallegas.
HIPPO-REF: un proyecto para compatibilizar puerto y biodiversidad

HIPPO-REF nace como parte de la estrategia ambiental y de transición ecológica del Puerto de Vigo, alineada con las políticas de crecimiento azul y soluciones basadas en la naturaleza que se impulsan en Europa. El proyecto está coordinado por el presidente de la Autoridad Portuaria, Carlos Botana, y por Lorena Loureiro, de la División de Transición Ecológica y Sostenibilidad, junto con un equipo científico del IIM-CSIC integrado por los investigadores Jorge Hernández, Sira Pereira, Miguel Planas y Rubén Chamorro.
La iniciativa se centra en diseñar, fabricar e instalar refugios artificiales adaptados a las necesidades biológicas del caballito de mar (Hippocampus). El objetivo principal es evaluar la viabilidad técnica y ecológica de estas estructuras en un contexto portuario real, donde coexisten intensas actividades humanas con una riqueza biológica que se intenta recuperar y mantener.
Según la Autoridad Portuaria, se busca demostrar que la infraestructura portuaria puede integrarse de forma positiva en el ecosistema marino, convirtiendo muelles, pantalanes y otras instalaciones en auténticos «pulmones de biodiversidad». La protección del caballito de mar actúa como eje del proyecto, pero se espera que los arrecifes artificiales beneficien a muchas otras especies asociadas.
Este enfoque encaja en la estrategia de «Blue Growth» que impulsa Vigo, donde se intenta compatibilizar la actividad económica del puerto con la salud ambiental de la ría. HIPPO-REF pretende aportar datos científicos sólidos que puedan aprovecharse en futuras actuaciones de restauración de hábitats tanto en Galicia como en otros puertos europeos.
Dónde se instalarán los arrecifes artificiales y cómo serán

El plan prevé la colocación de cuatro estructuras tipo arrecife artificial en dos puntos clave de la Ría de Vigo: el visor submarino de A Laxe, conocido como Nautilus, y los Peiraos do Solpor, en el barrio de Bouzas. No se trata de ubicaciones escogidas al azar, sino de zonas donde la actividad portuaria es intensa pero donde también se ha detectado presencia de caballitos de mar y potencial para la recuperación de hábitats.
Para estas localizaciones se probarán dos modelos diferentes de estructuras biodegradables, con el fin de comparar cuál ofrece mejores condiciones como refugio y punto de anclaje para los ejemplares. Los materiales y el diseño se han estudiado para que imiten, en la medida de lo posible, las texturas y formas de la vegetación marina natural, como praderas de algas y fanerógamas.
Las estructuras deben cumplir varios requisitos: ser compatibles con la dinámica de corrientes de la ría, favorecer la colonización natural de organismos y permitir que los caballitos de mar se sujeten y se oculten. La idea es que funcionen como «casas a medida» para estos peces, pero sin dejar de integrarse en el conjunto del ecosistema y sin generar impactos negativos sobre el fondo marino.
Aunque su función principal es dar refugio a los caballitos de mar, se espera que los arrecifes artificiales sean colonizados por una gran diversidad de especies. Experiencias previas como el proyecto NaturPorts o éxitos de restauración en el Mediterráneo ya demostraron que este tipo de infraestructuras pueden llegar a albergar más de 150 especies distintas, desde pequeños crustáceos hasta moluscos y peces juveniles.
En este contexto, los nuevos refugios de A Laxe y Bouzas aspiran a convertirse en puntos calientes de biodiversidad dentro del propio puerto, generando alimento y protección no solo para los caballitos, sino para buena parte de la comunidad marina local.
Un proyecto por fases: del diseño al seguimiento bajo el agua
HIPPO-REF se desarrolla en varias etapas para garantizar que los arrecifes artificiales sean efectivos y seguros. En una primera fase se lleva a cabo una caracterización submarina detallada del hábitat en las zonas seleccionadas. Esto implica analizar el tipo de fondo, la profundidad, la intensidad de las corrientes, la salinidad y otros factores que condicionan la presencia y el comportamiento de los caballitos de mar.
Con esa información, el equipo científico y técnico define el diseño final de las estructuras: formas, cavidades, rugosidad de la superficie y puntos de anclaje que faciliten que los animales puedan agarrarse con su característica cola prensil. Los materiales empleados son biodegradables y respetuosos con el medio marino, siguiendo los criterios de sostenibilidad marcados por la Unión Europea y por la propia Autoridad Portuaria.
Una vez instalados los arrecifes, comienza la fase de monitorización. Está previsto realizar inmersiones mensuales con buceadores especializados, complementadas con cámaras submarinas y otros sistemas de observación, para registrar la presencia de caballitos de mar y de otras especies que se vayan asentando en las estructuras.
Durante estas visitas se documentará no solo el número de individuos, sino también su comportamiento, el uso que hacen de los refugios y, en la medida de lo posible, el éxito reproductivo de las parejas que se establezcan allí. La idea es comprobar si las estructuras funcionan como auténticas «guarderías» para alevines y si contribuyen a estabilizar y aumentar la población local.
Todo ese trabajo de campo se traducirá en un informe técnico sobre la funcionalidad ecológica de los arrecifes artificiales, que se prevé completar hacia finales de año. Ese documento será clave para decidir si el modelo puede replicarse y ampliarse en otros puntos de la ría o incluso en otros puertos de España y Europa.
El caballito de mar, una especie paraguas en la Ría de Vigo
El caballito de mar es considerado por los científicos una especie «paraguas» e indicadora de la calidad ambiental. Cuando sus poblaciones se mantienen estables y con buena salud, suele ser una señal de que el ecosistema marino que lo rodea funciona razonablemente bien. Sin embargo, en las últimas décadas sus números han caído en muchas zonas costeras debido a la destrucción de hábitats, la contaminación y la pesca accidental.
En la Ría de Vigo, los registros del Puerto y del IIM-CSIC muestran que la especie sigue presente, pero con poblaciones reducidas y frágiles. En los últimos años se han contabilizado hasta 15 ejemplares en el entorno portuario, una cifra modesta pero significativa si se tiene en cuenta la presión humana sobre la zona. Parte de este ligero repunte se atribuye a la mejora de la calidad del agua y a cierta recuperación de los fondos marinos.
Los caballitos de mar necesitan puntos de anclaje donde agarrarse con su característica cola prensil para alimentarse, reproducirse y protegerse de las corrientes. Habitualmente utilizan algas, fanerógamas como la zostera marina o estructuras naturales del fondo. En la ría se han filmado ejemplares en praderas de zostera y de laminaria, que les ofrecen refugio frente a depredadores y oleaje.
El problema es que muchas de esas praderas han sido degradadas o destruidas por el cambio climático, el dragado, la contaminación y las obras costeras. La pérdida de estos hábitats ha dejado a los caballitos sin lugares adecuados donde fijarse, lo que reduce su capacidad para sobrevivir y reproducirse con éxito.
Ante este escenario, los arrecifes artificiales de HIPPO-REF se plantean como una medida urgente para ofrecer nuevos refugios en áreas muy transformadas por la actividad humana. Si funcionan como está previsto, podrían evitar el declive definitivo de la especie en la zona sur de Galicia y servir de modelo para otras rías y estuarios europeos que viven problemas similares.
Ingeniería ambiental y ciencia al servicio de la ría
Uno de los aspectos más destacados del proyecto es la combinación de ingeniería ambiental y biología marina. Los arrecifes no se diseñan únicamente pensando en su resistencia estructural, sino también en cómo van a ser utilizados por los organismos que se pretende proteger. La textura de las superficies, los recovecos y la forma general de cada pieza están estudiados para favorecer la fijación de algas y de pequeños invertebrados que, a su vez, servirán de alimento para los caballitos de mar.
Los científicos recuerdan que cuando se protege al caballito de mar, se está protegiendo todo un conjunto de comunidades marinas asociadas. Alrededor de estos peces se organiza una red de relaciones ecológicas que incluye a crustáceos, moluscos, peces juveniles y una gran variedad de organismos que dependen de los mismos hábitats. Los arrecifes artificiales pueden convertirse en verdaderos nodos de esta red.
Además, la experiencia acumulada en proyectos previos como NaturPorts ha demostrado que las estructuras artificiales bien diseñadas pueden ser colonizadas por más de 150 especies distintas. Esto multiplica su valor ecológico, ya que no solo proporcionan refugio, sino que también incrementan la disponibilidad de alimento y la complejidad del hábitat en entornos muy simplificados por la actividad humana.
El proyecto HIPPO-REF se inserta también en una visión más amplia de la ría, donde las Islas Cíes juegan un papel de refugio reproductivo para los caballitos de mar. Investigaciones del CSIC apuntan a que desde estas islas los ejemplares pueden desplazarse hacia el interior de la ría, aprovechando zonas que ofrezcan buenas condiciones de refugio y alimento. En este contexto, los nuevos arrecifes de A Laxe y Bouzas podrían actuar como estaciones intermedias dentro de ese corredor ecológico.
La colaboración entre la Autoridad Portuaria y el IIM-CSIC se considera un elemento clave del proyecto. La combinación de conocimiento científico y capacidad de gestión del espacio portuario permite poner en marcha soluciones piloto que, si dan buenos resultados, pueden integrarse en la planificación ordinaria del puerto y extenderse a otras infraestructuras costeras.
Un laboratorio vivo para futuros proyectos en España y Europa
Más allá de los beneficios inmediatos para el caballito de mar en la Ría de Vigo, HIPPO-REF se concibe como un laboratorio vivo para probar soluciones replicables en otros puertos. La urbanización de las costas, el tráfico marítimo y las obras de ampliación portuaria son una realidad en buena parte de Europa, y generan presiones similares sobre los ecosistemas marinos.
Los informes técnicos que se generen a partir del seguimiento de los arrecifes artificiales incluirán datos sobre tasas de ocupación, éxito reproductivo, diversidad de especies asociadas y evolución del microhábitat. Toda esa información servirá de base para diseñar nuevas intervenciones de restauración y para ajustar la normativa y las guías técnicas de gestión portuaria.
Si la experiencia de Vigo resulta positiva, las autoridades portuarias y los centros de investigación confían en que el modelo de arrecifes específicos para especies sensibles pueda exportarse a otros enclaves costeros con problemas parecidos: pérdida de praderas marinas, descenso de especies indicadoras y necesidad de compatibilizar usos económicos con conservación.
En ese sentido, el puerto vigués aspira a consolidarse como referente en la aplicación de soluciones basadas en la naturaleza en entornos portuarios. La iniciativa se suma a otras actuaciones de mejora ambiental y refuerza la imagen de la ría como espacio donde industria, pesca, turismo y conservación tratan de convivir.
Con HIPPO-REF, Vigo convierte parte de sus instalaciones en un banco de pruebas real para la restauración ecológica marina. Los arrecifes artificiales destinados al caballito de mar no solo buscan proteger a una especie icónica, sino demostrar que incluso en zonas altamente transformadas hay margen para recuperar biodiversidad si se combinan ciencia, voluntad política y planificación a largo plazo.