- Un biólogo marino mexicano sufrió una mordedura en la cabeza mientras buceaba en Isla del Coco.
- El paciente fue estabilizado por Bomberos con atención avanzada y evacuado en un operativo de más de 36 horas.
- El tiburón implicado sería un Galápagos de hasta cuatro metros; estos incidentes son muy poco frecuentes.
- El herido se encuentra estable en un hospital de San José tras un traslado marítimo y terrestre coordinado.
Un biólogo marino de nacionalidad mexicana resultó herido en el Parque Nacional Isla del Coco tras la mordedura de un tiburón mientras realizaba una inmersión. El afectado presentó lesiones en el cuero cabelludo y en el lado izquierdo del rostro, y fue atendido en primera instancia por personal paramédico destacado en la isla.
Debido al carácter remoto de Isla del Coco, la evacuación requirió un amplio despliegue logístico: traslado marítimo de entre 36 y 40 horas hasta Puntarenas y posterior derivación vía terrestre hacia un centro médico en San José. Las autoridades confirmaron que el paciente se mantiene clínicamente estable tras la atención especializada.
Atención médica y estado del paciente

Fuentes de emergencias detallaron que el herido, identificado por miembros de la comunidad científica como Mauricio Hoyos, recibió atención avanzada, control de sangrado y estabilización en la estación de Bomberos ubicada en la isla, antes de iniciar el desplazamiento hacia el continente.
Durante el trayecto los profesionales mantuvieron monitorización continua y analgesia por la inflamación derivada de las heridas en la cabeza y el rostro. Según el parte médico, el paciente se encuentra hemodinámicamente estable y evoluciona bajo observación.
El dispositivo incluyó un equipo sanitario integrado por un médico y dos paramédicos, que supervisaron en todo momento la evolución del afectado. Tras el arribo a Puntarenas a primera hora de la mañana, se realizó el relevo a ambulancia para completar el traslado por la Ruta 27 hasta la capital.
Finalmente, tras valorar opciones, se optó por su ingreso en el Hospital Clínica Bíblica de San José. Las autoridades precisaron que la información oficial confirma la nacionalidad mexicana del paciente, corrigiendo reportes iniciales que apuntaban a otra nacionalidad.
Cómo ocurrió el incidente y qué tiburón estuvo implicado

El suceso se produjo durante una inmersión de trabajo científico. En el ataque, el tiburón alcanzó la zona de la cabeza y dañó las mangueras del equipo de aire, lo que obligó a ejecutar un ascenso de emergencia. La situación fue gestionada como atención crítica en el lugar hasta que el paciente quedó estabilizado.
Las evidencias y testimonios en el sitio señalan la participación de un tiburón Galápagos (Carcharhinus galapagensis), ejemplar que puede rondar los tres metros y medio a cuatro metros de longitud. Especialistas consultados remarcan que este tipo de incidentes es inusual en la zona y que la especie no muestra un comportamiento agresivo hacia personas de manera habitual.
De acuerdo con biólogos marinos, el animal habría reaccionado ante una maniobra de marcaje científico, una respuesta defensiva comparable a la de otros vertebrados cuando son manipulados. Aun así, subrayan que los ataques en Isla del Coco son extremadamente raros y que el área sigue siendo reconocida por su biodiversidad y buenas condiciones para el buceo especializado.
El afectado participaba en una expedición vinculada a la Coalición One Ocean Worldwide, que reúne a entidades como Fins Attached, For the Oceans Foundation, Reserva Tortuga y la Rob Stewart Sharkwater Foundation. Integrantes de estas organizaciones destacaron su trayectoria científica y agradecieron el apoyo recibido en las labores de rescate.
Isla del Coco se ubica en el Pacífico costarricense, a unos 530 kilómetros de la costa de Puntarenas. La lejanía condiciona la respuesta a emergencias y explica la duración del operativo marítimo, que culminó con la llegada al muelle pasadas las 6:00 de la mañana y la posterior derivación a San José. Bomberos y guardacostas resaltaron la complejidad de coordinar rescates en escenarios de alta mar.
Las autoridades recuerdan que el parque exige certificaciones de buceo avanzadas, especialmente en inmersiones con grandes pelágicos. Aunque la presencia de tiburones —como martillos, puntas blancas y galápagos— es un indicador de la salud del ecosistema, los expertos insisten en la importancia de los protocolos y del acompañamiento profesional.
La información confirmada hasta ahora describe un ataque aislado y de carácter excepcional, con un afectado ya estabilizado tras un prolongado rescate desde una isla remota. Quedan en marcha las evaluaciones médicas y las revisiones de procedimiento habituales tras incidentes de esta naturaleza.