Avistan por primera vez un tiburón duende vivo en aguas de Canarias

Última actualización: 23 enero 2026
  • Investigadores de la Universidad de La Laguna confirman el primer registro de un tiburón duende vivo en Canarias.
  • El ejemplar fue capturado de forma accidental en mayo de 2024 frente a San Cristóbal (Gran Canaria), a 900 metros de profundidad.
  • Se trata de una especie de aguas profundas muy rara, con menos de 250 individuos documentados en todo el mundo.
  • El hallazgo refuerza el papel de los fondos marinos canarios como refugio para tiburones y otros elasmobranquios.

tiburon duende en Canarias

La presencia de un tiburón duende vivo en aguas de Canarias se ha confirmado por primera vez gracias al trabajo de un equipo de la Universidad de La Laguna (ULL). El hallazgo, documentado científicamente, supone un hito para la biología marina en España, ya que se trata de una de las especies de tiburón más raras y esquivas del planeta.

Este registro no solo certifica la primera observación confirmada en el archipiélago canario, sino que también representa la segunda cita en toda la región macaronésica. El descubrimiento ayuda a completar el puzle sobre la distribución del tiburón duende en el Atlántico nororiental y pone el foco en la relevancia ecológica de los fondos marinos profundos de la zona.

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Una captura accidental frente a la costa de Gran Canaria

tiburon duende Gran Canaria

El ejemplar fue localizado el 4 de mayo de 2024 durante una jornada de pesca recreativa frente al barrio de San Cristóbal, en Las Palmas de Gran Canaria. Unos pescadores, que utilizaban caña y carrete para capturar especies de aguas profundas como la gallineta panza negra o el alfonsino espléndido, se encontraron inesperadamente con este escualo de aspecto inconfundible.

La captura se produjo a unos 9,5 kilómetros de la costa y a una profundidad cercana a los 900 metros, en un entorno típicamente asociado a especies de aguas profundas. La interacción con el animal se prolongó entre diez y quince minutos, tiempo en el que se llevó a cabo su subida a bordo, la manipulación imprescindible y la posterior devolución al mar.

El tiburón, de una longitud estimada superior a los 2,5 metros, fue manipulado lo justo para poder tomar fotografías y grabaciones de vídeo, materiales que han resultado claves para la identificación definitiva. Tras cortar el sedal, los testigos observaron al animal nadando de nuevo hacia el fondo, sin apreciar lesiones externas visibles, lo que apunta a una liberación en buenas condiciones.

Este episodio ha permitido a los investigadores contar con un registro muy bien documentado, algo poco habitual en una especie de la que apenas se obtienen datos directos debido a su comportamiento esquivo y a las profundidades a las que vive.

Una de las especies de tiburón más raras del planeta

tiburon duende de aguas profundas

El protagonista de este avistamiento pertenece a la especie Mitsukurina owstoni, conocida comúnmente como tiburón duende. Desde su descripción científica a finales del siglo XIX, se han registrado menos de 250 individuos en todo el mundo, una cifra que da idea de lo excepcional de cada encuentro.

Su rareza no se limita al número de avistamientos: también destaca por su aspecto realmente singular. Presenta un hocico largo, aplanado y en forma de espátula, equipado con receptores sensoriales capaces de detectar campos eléctricos, una adaptación clave en la oscuridad de las grandes profundidades.

Las mandíbulas son altamente protrusibles y pueden proyectarse hacia delante de forma sorprendente, armadas con dientes largos, finos y muy afilados que le permiten capturar presas con rapidez. A ello se suman ojos pequeños y sin membrana nictitante, un cuerpo de apariencia flácida y dos aletas dorsales redondeadas y flexibles.

La aleta caudal, por su parte, es alargada y carente de lóbulo ventral, un rasgo diagnóstico de la especie. La piel suele mostrar tonalidades rosadas o grisáceas ligeramente translúcidas, debido a que se pueden apreciar los capilares sanguíneos bajo la superficie.

En el caso concreto del ejemplar canario, la ausencia de órganos copuladores visibles ha llevado a los investigadores a asignarle una identificación provisional como hembra. El tamaño del animal, en torno a los dos metros y medio, encajaría con un individuo juvenil o subadulto, de acuerdo con los datos disponibles sobre la especie.

Distribución global y presencia en el Atlántico nororiental

Según la información recopilada en la literatura científica y en la Lista Roja de la UICN, el tiburón duende presenta una distribución muy amplia pero irregular en aguas tropicales y templadas del planeta. Suele habitar franjas de profundidad comprendidas entre los 250 y los 1.500 metros, donde la luz apenas llega y las condiciones ambientales son relativamente estables.

En el Atlántico nororiental, los registros confirmados eran hasta ahora puntuales y dispersos, con registros en España, Madeira, Portugal, Marruecos y el golfo de Vizcaya. La aparición de este ejemplar en Canarias supone una expansión notable del área de distribución conocida en el Atlántico centro-oriental y refuerza la idea de que la región macaronésica forma parte del rango natural de la especie.

El nuevo registro constituye, además, el primer avistamiento confirmado en el archipiélago canario y la segunda cita científica en toda la Macaronesia, un área biogeográfica que incluye, entre otros territorios, Azores, Madeira, Salvajes y Cabo Verde. Esta información ayuda a perfilar mejor la presencia del tiburón duende en Europa y en el Atlántico oriental.

A pesar de su amplia distribución, la especie está catalogada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza como de “Preocupación menor”, ya que no se cuenta con evidencias claras de un declive poblacional. Sin embargo, los expertos advierten de que el bajo número de registros y la dificultad para estudiar a este tiburón hacen que exista todavía una importante falta de datos.

Segregación por tamaños y pistas sobre su biología

El trabajo científico derivado de este hallazgo aporta también datos interesantes sobre un posible patrón de segregación geográfica por tamaño en el tiburón duende. Los registros recopilados señalan que en el Atlántico oriental predominan ejemplares juveniles o subadultos, como el observado en Canarias, mientras que en el Atlántico occidental son más frecuentes los adultos, con tamaños que superan con holgura los tres metros y pueden acercarse o rebasar los cuatro en el caso de las hembras.

Este reparto espacial en función del tamaño podría estar relacionado con factores ecológicos o reproductivos aún poco conocidos, como zonas de cría, áreas de alimentación específicas o rutas de desplazamiento ligadas a distintas fases del ciclo vital. La especie es un tiburón vivíparo aplacentario, cuya estrategia reproductiva incluye la oofagia, es decir, la ingestión de huevos dentro del útero por parte de los embriones.

Se estima que los machos alcanzan la madurez a partir de longitudes superiores a los 260 centímetros, mientras que las hembras maduras suelen superar los cuatro metros. La escasez de capturas confirmadas y de observaciones directas hace, no obstante, que estos rangos sigan considerándose aproximados.

Cada nuevo ejemplar documentado contribuye a matizar estos datos y a afinar los modelos sobre la estructura poblacional de la especie, algo esencial si en algún momento fuera necesario evaluar con mayor precisión su estado de conservación.

El papel de Canarias como refugio de especies de aguas profundas

Más allá del interés específico sobre el tiburón duende, el estudio destaca la importancia ecológica de los fondos marinos canarios como refugio para tiburones y otros elasmobranquios de profundidad. En estas aguas se han identificado al menos una veintena de especies de tiburones y rayas por debajo de los 200 metros, lo que subraya la relevancia del archipiélago para la biodiversidad marina del Atlántico oriental.

Uno de los factores clave es la ausencia de pesca de arrastre de fondo en la zona desde la década de 1980, una medida que ha evitado el deterioro masivo de los hábitats profundos. Además, la limitada presión pesquera dirigida específicamente a tiburones de gran profundidad ha contribuido a mantener en mejor estado estas comunidades.

No obstante, los investigadores recuerdan que siguen produciéndose capturas accidentales mediante artes pasivas, tanto recreativas como profesionales, como ha ocurrido con este ejemplar de tiburón duende. Aunque en este caso el animal fue devuelto vivo al mar y sin daños aparentes, no siempre se consigue un desenlace tan favorable.

El equipo científico subraya la necesidad de reforzar la monitorización y la investigación en estos ecosistemas, todavía poco explorados, para comprender mejor el impacto de las actividades humanas y diseñar medidas de gestión adecuadas, como el marcaje científico y seguimiento. En este sentido, Canarias se consolida como un auténtico laboratorio natural para el estudio del océano profundo en Europa.

Un registro científico con sello canario

La documentación del avistamiento ha sido liderada por un grupo de especialistas vinculados a la Universidad de La Laguna, entre los que figura el catedrático retirado de Biología Marina Alberto Brito Hernández, junto a otros investigadores del Departamento de Biología Animal, Edafología y Geología.

El estudio, publicado en la revista internacional Thalassas, detalla las condiciones de la captura, el análisis de las imágenes y los rasgos morfológicos que permitieron confirmar la identidad del ejemplar. El material gráfico incluye fotografías y vídeos donde se aprecian con claridad el hocico aplanado, las mandíbulas protrusibles, la disposición de los dientes, las aletas dorsales y la aleta caudal sin lóbulo ventral.

La calidad de la documentación obtenida convierte este caso en una referencia para futuros registros de la especie, tanto en el Atlántico oriental como en otras regiones. El hecho de que el avistamiento se produjera en el marco de una actividad de pesca recreativa ilustra, además, cómo la colaboración entre ciudadanía y comunidad científica puede aportar información valiosa sobre especies poco conocidas.

Los autores del trabajo insisten en que este tipo de hallazgos pone de manifiesto cuánto queda aún por descubrir en los océanos profundos y señalan a Canarias como uno de los enclaves estratégicos para seguir avanzando en ese conocimiento.

La confirmación de un tiburón duende vivo en aguas canarias, unido a la escasez de avistamientos globales y a la singularidad de los fondos marinos del archipiélago, sitúa este descubrimiento como un punto de inflexión en el estudio de los tiburones de aguas profundas en el Atlántico oriental, reforzando a la vez la necesidad de seguir explorando y protegiendo estos ecosistemas que, aunque ocultos a simple vista, desempeñan un papel esencial en la biodiversidad marina.