Decomisan en Ecuador cerca de 22.000 aletas de tiburón listas para exportar a Malasia

Última actualización: 3 abril 2026
  • La Policía Nacional de Ecuador incautó cerca de 22.000 aletas de tiburón en un operativo en el aeropuerto de Guayaquil.
  • La carga figuraba como “buche de pescado” en 75 bultos, pero en realidad contenía 21.897 aletas secas sin permisos.
  • Unidades caninas detectaron la irregularidad durante un control rutinario de mercancías en el Aeropuerto José Joaquín de Olmedo.
  • El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca destacó la coordinación institucional para frenar la pesca y el comercio ilegal de tiburón.

Aletas de tiburón decomisadas

Las autoridades ecuatorianas han frustrado el envío de casi 22.000 aletas de tiburón que iban a salir del país con destino a Malasia. La operación, desarrollada en el principal aeropuerto de Guayaquil, se ha convertido en uno de los decomisos más llamativos de los últimos tiempos en la lucha contra el comercio ilegal de productos marinos.

La intervención permitió detectar que una gran remesa de carga declarada como “buche de pescado” ocultaba en realidad aletas de tiburón en estado seco, preparadas para su exportación sin disponer de la documentación necesaria. El caso ha reavivado el debate internacional sobre el tráfico de especies, especialmente de especies de tiburón, y la presión que sufre la fauna marina.

Un hallazgo clave durante un control rutinario

Según la información difundida por la Policía Nacional de Ecuador, la actuación se produjo durante una inspección de rutina de la unidad canina en el Aeropuerto Internacional José Joaquín de Olmedo, en la ciudad de Guayaquil, provincia del Guayas.

Los agentes se centraron en 75 bultos que figuraban en la documentación de carga como “buche de pescado”. Esta denominación, habitual en ciertos productos del mar, despertó sospechas cuando los perros adiestrados reaccionaron ante la mercancía.

Al abrir los sacos y revisar su contenido, los efectivos policiales comprobaron que, en lugar de vísceras de pescado, los paquetes contenían gran cantidad de aletas de tiburón ya secas, presumiblemente listas para su comercialización en mercados asiáticos.

Tras el conteo preliminar, la Policía Nacional estableció que se trataba de un total de 21.897 aletas, una cifra que las autoridades han descrito como “cerca de 22.000”, dada la magnitud del embarque y su relevancia para las investigaciones en curso.

Los responsables del operativo verificaron además que la carga no disponía de los permisos habilitantes exigidos para el transporte y la comercialización de este tipo de productos, lo que llevó a ordenar de inmediato su decomiso.

Intervención conjunta en el aeropuerto de Guayaquil

El operativo se desarrolló íntegramente en las instalaciones del Aeropuerto Internacional José Joaquín de Olmedo, uno de los principales puntos de salida de mercancías desde Ecuador hacia otros continentes, incluido el mercado asiático.

La Policía Nacional ha subrayado el papel de las unidades caninas en la localización de la mercancía ilegal, destacando que su trabajo resulta determinante para descubrir cargamentos que intentan camuflarse bajo declaraciones falsas.

Por su parte, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (MAG) informó de que la acción permitió la retención e inmovilización de los 75 sacos con aletas de tiburón, todos ellos en estado seco, antes de que pudieran ser embarcados en un vuelo con destino a Malasia.

Desde este departamento se ha recalcado que el decomiso impidió que las aletas ingresaran en la cadena de comercialización ilegal, un circuito difícil de rastrear y que afecta tanto a los ecosistemas marinos como a la imagen internacional del país.

Las autoridades han insistido en que este resultado es fruto del trabajo coordinado entre distintas instituciones, incluidas las fuerzas de seguridad y los organismos responsables de la regulación pesquera y el control sanitario.

Destino Malasia y la sombra del comercio ilegal

De acuerdo con los datos hechos públicos, las aletas de tiburón tenían como destino final Malasia, un país donde existe demanda para este tipo de productos, ya sea para consumo o para su reexportación hacia otros mercados de la región.

El decomiso pone de relieve la existencia de rutas de exportación que intentan sortear los controles mediante la declaración de mercancías bajo otros conceptos, como en este caso el supuesto “buche de pescado”.

A falta de que se concreten más detalles sobre las personas o empresas vinculadas al envío, el hallazgo apunta a una operación organizada para sacar del país grandes volúmenes de partes de tiburón, un recurso especialmente sensible desde el punto de vista ambiental, como el tiburón martillo.

La Policía Nacional y el MAG no han ofrecido por el momento datos sobre detenciones o imputaciones, pero han recalcado que la investigación continúa para determinar la responsabilidad de los implicados en esta tentativa de exportación ilegal.

Este tipo de casos tiene especial relevancia también para los socios comerciales de Ecuador en Europa, donde el cumplimiento de los estándares sobre pesca sostenible y trazabilidad de productos marinos es un factor clave en los acuerdos y en el acceso al mercado comunitario.

Compromiso oficial contra la pesca de tiburón

Tras el decomiso, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca reiteró que estas actuaciones forman parte de una estrategia más amplia para combatir la pesca ilegal y el comercio no autorizado de especies marinas protegidas o vulnerables.

El MAG subrayó que se busca avanzar hacia un modelo de aprovechamiento de recursos marinos más sostenible, reduciendo la presión sobre especies como el tiburón, cuya captura y comercio están cada vez más regulados a nivel internacional, y poniendo énfasis en la conservación del tiburón ballena.

Las autoridades han aprovechado este caso para recordar que Ecuador mantiene compromisos internacionales en materia de conservación marina, alineados con las exigencias de socios como la Unión Europea, que monitoriza la lucha contra la pesca ilegal en terceros países.

En este contexto, operativos como el de Guayaquil sirven para mostrar la capacidad de control y respuesta frente al tráfico ilegal, un aspecto que resulta especialmente relevante de cara a mantener la confianza en los productos pesqueros que llegan a mercados externos.

Aunque el decomiso se ha producido en territorio ecuatoriano, sus efectos se proyectan más allá de la región, ya que contribuye a frenar un flujo de mercancía que acaba en circuitos comerciales globales, algunos de los cuales tienen ramificaciones también en Europa.

Este caso, con casi 22.000 aletas incautadas y un intento de envío encubierto hacia Malasia, ha evidenciado una vez más la importancia de los controles aduaneros, la cooperación institucional y la vigilancia en aeropuertos internacionales para contener el comercio ilegal de productos de tiburón.

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