Diagnóstico de tiburones y rayas en Alicante: ciencia, datos y conservación en marcha

Última actualización: 27 marzo 2026
  • La Universidad de Alicante lidera el proyecto e-lasmo2 para diagnosticar las poblaciones de tiburones y rayas en los arenales de la provincia.
  • La iniciativa, financiada con más de 200.000 euros del Programa Pleamar y fondos europeos, incorpora una app móvil y sistemas de inteligencia artificial para identificar especies.
  • El estudio analiza la presión pesquera profesional y recreativa sobre los elasmobranquios y ampliará un gran conjunto de datos con imágenes de lonjas.
  • El proyecto incluye campañas de divulgación y sensibilización sobre el papel clave de tiburones y rayas en el equilibrio de los ecosistemas marinos.

Estudio de tiburones y rayas en Alicante

La Universidad de Alicante ha dado un paso adelante en el estudio de los elasmobranquios con un proyecto específico para el diagnóstico de tiburones y rayas en la provincia de Alicante. Esta nueva línea de trabajo se centra en los arenales del litoral alicantino, donde se quiere saber con mayor precisión qué especies están presentes, en qué cantidad y bajo qué presiones se encuentran.

Con este proyecto se busca combinar biología marina, tecnología y análisis de datos para disponer de una radiografía lo más completa posible del estado de conservación de estas especies. No solo se trata de sumar conocimiento científico, sino de generar herramientas prácticas que ayuden tanto al sector pesquero como a las administraciones a tomar decisiones mejor informadas.

Un proyecto específico para el diagnóstico de tiburones y rayas en Alicante

La iniciativa, denominada e-lasmo2 (Nuevas tecnologías y avances en el conocimiento de elasmobranquios del levante español 2), se plantea como un diagnóstico detallado de las poblaciones de tiburones y rayas que utilizan los arenales de la costa alicantina. El objetivo es caracterizar la población potencial de elasmobranquios, identificar qué especies aparecen con mayor frecuencia y en qué zonas, y qué factores pueden estar condicionando su presencia.

Este trabajo se concibe como una continuación del proyecto e-Lasmobranc, finalizado recientemente, que ya sentó unas bases de conocimiento sobre estas especies en el levante español. Ahora, con e-lasmo2, se profundiza en la realidad concreta de Alicante, afinando el muestreo y ampliando el alcance de los datos reunidos para tener una imagen más precisa del litoral provincial.

El proyecto se extenderá hasta julio de 2027, lo que permite contar con una serie temporal de datos lo suficientemente amplia como para detectar tendencias, variaciones estacionales y posibles cambios en la distribución de especies. Esta perspectiva a medio plazo resulta clave para interpretar correctamente la evolución de poblaciones tan sensibles como las de tiburones y rayas.

Uno de los ejes centrales de este diagnóstico será localizar los arenales más sensibles, tanto por su riqueza de especies como por la intensidad de las actividades humanas, con el fin de identificar puntos calientes donde sea especialmente importante ajustar la gestión pesquera o establecer medidas de conservación.

En paralelo, el equipo investigador pretende vincular la información biológica obtenida en el mar con la procedente de lonjas y registros pesqueros, de manera que el diagnóstico de las poblaciones no se base solo en observaciones puntuales, sino también en datos reales de capturas que permitan evaluar la presión sobre cada especie.

Financiación, apoyo europeo y enfoque multidisciplinar

Para llevar a cabo este diagnóstico de tiburones y rayas en Alicante, la Universidad de Alicante cuenta con una financiación de más de 200.000 euros. Esta ayuda procede del Programa Pleamar 2025 de la Fundación Biodiversidad, una convocatoria estatal orientada a proteger el medio marino y fomentar la sostenibilidad de la pesca y la acuicultura.

La propuesta e-lasmo2 ha recibido la máxima puntuación de toda la convocatoria, un hecho que refleja el interés tanto científico como de gestión que suscita el proyecto. Además, la iniciativa está cofinanciada por la Unión Europea mediante el Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA), lo que refuerza su encaje en las prioridades comunitarias en materia de conservación marina.

El carácter multidisciplinar es otro de los pilares del proyecto, en el que participan especialistas de distintos ámbitos de la UA. En la parte biológica y ambiental interviene el Departamento de Ciencias del Mar y Biología Aplicada, mientras que la vertiente tecnológica corre a cargo del Departamento de Tecnología Informática y Computación. También suman esfuerzos el Instituto Multidisciplinar para el Estudio del Medio Ambiente “Ramón Margalef” y el Centro de Investigación Marina de Santa Pola (CIMAR).

La coordinación general recae en la catedrática de Zoología Francisca Giménez Casalduero, directora del CIMAR, que lidera el bloque científico centrado en la caracterización de las poblaciones de elasmobranquios en los arenales alicantinos y en la evaluación de las amenazas que sufren. En el ámbito tecnológico, el trabajo está encabezado por el catedrático Andrés Fuster, responsable del desarrollo de los sistemas de identificación automática basados en inteligencia artificial.

Este enfoque coral permite que el proyecto no se limite a describir la presencia de tiburones y rayas, sino que integre en un mismo marco biología, oceanografía, informática, análisis de datos y gestión ambiental. De este modo, los resultados pueden ser utilizados tanto por la comunidad científica como por administraciones y sector pesquero.

Diagnóstico de poblaciones y análisis de la presión pesquera

El núcleo del proyecto consiste en elaborar un diagnóstico y una caracterización rigurosa de las poblaciones de tiburones y rayas que utilizan el litoral de Alicante. Para ello se combinarán campañas en el mar, revisión de registros históricos, análisis de capturas y recopilación de información desde las lonjas de la zona.

Este diagnóstico no se limita a contar individuos, sino que aspira a identificar tendencias de descenso, estabilidad o recuperación en distintas especies, así como a detectar posibles cambios en las áreas de distribución ligadas a factores ambientales o a la presión humana. La idea es disponer de datos suficientemente sólidos como para apoyar planes de gestión específicos.

Uno de los aspectos más sensibles del estudio es la evaluación de la presión pesquera, tanto por parte de la pesca profesional como de la recreativa. El equipo analizará cómo, cuándo y dónde se capturan tiburones y rayas, qué artes de pesca están más implicadas y qué especies resultan más afectadas, con el objetivo de saber hasta qué punto estas actividades impactan en las poblaciones locales.

Los investigadores inciden en que muchas poblaciones de elasmobranquios ya muestran descensos importantes a escala mundial, y varias especies figuran en listados internacionales como amenazadas. En este contexto, poder disponer de un diagnóstico detallado, centrado en un territorio concreto como Alicante, ayuda a entender mejor qué está ocurriendo en el Mediterráneo occidental y cómo se puede actuar.

Desde la coordinación del proyecto se subraya que un seguimiento fiable y continuado es esencial para sostener medidas de conservación eficaces y para la ordenación del territorio y de las actividades pesqueras. Sin datos robustos, resulta complicado ajustar tallas mínimas, vedas, zonas de protección o recomendaciones al sector que realmente respondan a la situación de las especies.

Tecnología, datos e inteligencia artificial al servicio del mar

Una de las principales novedades de e-lasmo2 es la apuesta por las nuevas tecnologías aplicadas al diagnóstico de tiburones y rayas. El proyecto contempla el desarrollo de una aplicación móvil accesible diseñada para facilitar la identificación de elasmobranquios a quienes trabajan a diario en el mar y a los cuerpos de vigilancia e inspección.

Esta app se distribuirá entre el sector pesquero profesional, pescadores recreativos seleccionados y agentes de control, con la intención de que puedan registrar avistamientos o capturas de forma sencilla. La herramienta permitirá recoger información básica sobre la especie, la ubicación y las circunstancias de la captura, lo que se traducirá en un incremento notable del volumen de datos disponibles.

En paralelo, el equipo de informática e inteligencia artificial de la Universidad de Alicante, liderado por el catedrático Andrés Fuster, trabaja en el diseño de una arquitectura de sistema capaz de integrar conocimiento experto con algoritmos de reconocimiento automático. El objetivo es que, a partir de imágenes y metadatos, se puedan identificar con mayor precisión las distintas especies de tiburones y rayas.

Para alimentar estos modelos, el proyecto ampliará y actualizará el conjunto de datos (dataset) generado en la fase anterior, incorporando nuevas especies, información contextual y imágenes procedentes de lonjas españolas. Estas fotografías, tomadas en condiciones reales de trabajo, permiten entrenar sistemas que funcionen de manera fiable incluso cuando las condiciones de luz o el estado de los ejemplares no son ideales.

La combinación de aplicación móvil, base de datos enriquecida e inteligencia artificial se concibe como una herramienta que, a medio plazo, puede facilitar tanto el seguimiento científico de las poblaciones como las tareas de control pesquero y la lucha contra la captura de especies especialmente vulnerables.

Valor ecológico de los elasmobranquios en el Mediterráneo

Más allá del componente tecnológico, el proyecto insiste en el papel clave que desempeñan tiburones y rayas en los ecosistemas marinos. En el Mediterráneo y, en concreto, en las aguas frente a Alicante, estas especies contribuyen a mantener el equilibrio de las cadenas tróficas y la diversidad de los hábitats bentónicos.

Los tiburones suelen situarse en la parte alta de la cadena trófica, actuando como grandes depredadores que regulan las poblaciones de otras especies; comprender qué comen los tiburones ayuda a interpretar su papel funcional y sus necesidades ecológicas. Su presencia, o su ausencia, puede provocar efectos en cascada difíciles de predecir sobre el resto del ecosistema.

Por su parte, las rayas ejercen una influencia decisiva sobre los fondos marinos, como se observa en santuarios (santuario para el pez guitarra gigante), removiendo sedimentos y modulando la estructura del hábitat en el que viven otros muchos organismos. El proyecto destaca que estas funciones ecológicas son menos visibles que las de los grandes depredadores, pero resultan igual de relevantes para la estabilidad de los ecosistemas costeros.

La catedrática Francisca Giménez Casalduero recuerda que la posible desaparición de tiburones y rayas de nuestras aguas podría generar un escenario impredecible para el océano, ya que estas especies participan en procesos que van desde el control de presas hasta el mantenimiento de la diversidad en los fondos arenosos. Por ello, el diagnóstico que se está llevando a cabo en Alicante se interpreta también como una forma de anticiparse a cambios ecológicos profundos.

En un mar tan intensamente utilizado como el Mediterráneo, donde confluyen pesca, turismo, transporte marítimo y otras actividades humanas, disponer de información rigurosa sobre el estado de los elasmobranquios se ha convertido en una necesidad si se quiere compatibilizar el uso del mar con la conservación de su biodiversidad.

Divulgación, participación y sensibilización social

Además del trabajo de campo y del desarrollo tecnológico, e-lasmo2 dedica una parte importante de su esfuerzo a la divulgación y la participación de la sociedad en el diagnóstico de tiburones y rayas. El proyecto prevé organizar actividades específicas para profesionales del sector pesquero, talleres formativos y acciones dirigidas a la ciudadanía.

Entre estas acciones se incluyen charlas y materiales informativos que explican, con lenguaje accesible, qué son los elasmobranquios, por qué muchas de sus poblaciones se encuentran en declive y cómo afectan las distintas presiones humanas a su supervivencia. La idea es que tanto quienes faenan a diario como quienes solo se acercan al mar de forma puntual puedan entender mejor su importancia.

El proyecto aspira también a fomentar la colaboración directa del sector pesquero, implicando a cofradías y organizaciones del litoral alicantino en la recogida de datos, el uso de la aplicación móvil y la identificación de buenas prácticas que reduzcan la mortalidad de especies sensibles. Este enfoque de trabajo conjunto pretende evitar la percepción de que la conservación es una imposición externa y convertirla en un esfuerzo compartido.

En el ámbito educativo y divulgativo más amplio, la Universidad de Alicante utilizará sus propios canales, así como los recursos del CIMAR y del Instituto Ramón Margalef, para difundir los avances del proyecto y los resultados que se vayan obteniendo. Se busca así mantener informada a la comunidad local sobre el estado de los tiburones y rayas en la costa alicantina.

Al reforzar el vínculo entre ciencia y ciudadanía, el proyecto confía en que la sociedad sea más consciente de la vulnerabilidad de estos animales y apoye medidas que, a la larga, resulten beneficiosas tanto para el ecosistema como para las actividades económicas que dependen de un mar sano.

Con el despliegue de e-lasmo2, Alicante se sitúa como un laboratorio de referencia para el diagnóstico de elasmobranquios en el Mediterráneo, combinando trabajo de campo, inteligencia artificial, participación del sector pesquero y divulgación. El resultado esperado es un conocimiento mucho más fino sobre las poblaciones de tiburones y rayas, las presiones que soportan y las herramientas disponibles para garantizar su conservación, en un contexto europeo que cada vez demanda más rigor a la hora de gestionar los recursos marinos.

rayas y tiburones en Baleares
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