- Mortalidad de unos 500 peces en las instalaciones de ECOAQUA en Taliarte, cerca del 5% de la biomasa.
- Daño branquial severo y origen no infeccioso ni parasitario confirmado en laboratorio.
- Paralelismo con el episodio de Aquanaria en Melenara, a un kilómetro, con síntomas idénticos.
- Investigación en marcha y vigilancia activa; el episodio ha remitido en Taliarte.
En las instalaciones acuícolas del Instituto Universitario ECOAQUA (ULPGC), junto al muelle de Taliarte (Telde), se ha registrado la muerte de alrededor de 500 peces, un episodio que reproduce los signos observados recientemente en las jaulas marinas de Melenara. La cifra equivale a cerca del 5% de la biomasa mantenida por el centro.
Los técnicos apuntan a un daño severo en las agallas que dificultó la respiración de los animales, con un patrón de afectación que coincide con el detectado frente a la playa de Melenara. El suceso ha remitido y el resto de los lotes se encuentran estable y bajo vigilancia.
Qué ha ocurrido en Taliarte
El coordinador de las instalaciones de acuicultura de ECOAQUA, Rafael Ginés Ruiz, detalla que los ejemplares encontrados muertos presentaban lesiones branquiales que impedían un intercambio de oxígeno eficiente. Esta alteración comprometió la respiración hasta provocar la mortandad.
El episodio se ha concentrado en los últimos días y, según confirma el propio centro, no se han producido nuevas bajas. Las dependencias de Taliarte se alimentan del mismo entorno marino que las jaulas de Melenara, ubicadas a aproximadamente un kilómetro, lo que ayuda a explicar la similitud de los signos clínicos.
Hallazgos del laboratorio
Los estudios efectuados por el Servicio de Acuicultura y Biotecnología de Alta Especialización (SABE) del Instituto Universitario ECOAQUA concluyen que, a nivel macroscópico, se apreciaba una decoloración irregular de los arcos branquiales respecto al rojo brillante típico de un pez sano.
Al microscopio, los investigadores describen una desestructuración del epitelio branquial, con congestión sanguínea (hiperemia) y necrosis en las láminas, una cascada de daños que vuelve inservible el tejido respiratorio. Además, los análisis del SABE descartan un origen infeccioso o parasitario, orientando la atención hacia factores ambientales o químicos aún por delimitar.
Conexión con el caso de Melenara
La cercanía geográfica y la coincidencia de signos respaldan el paralelismo con lo sucedido en las jaulas de Aquanaria frente a Melenara, donde la empresa denunció a principios de octubre una mortandad masiva de lubina. En ese episodio se atribuyó la causa, de forma presuntiva, a un vertido con apariencia química procedente del emisario submarino municipal número 222.
Según los datos difundidos por la empresa, el impacto en Melenara habría supuesto la pérdida de hasta el 40% de la producción, en torno a 500 toneladas de lubina con un valor estimado de 15 millones de euros. Fuentes consultadas mencionaron además un fuerte olor a podrido antes de la mortandad, compatible con compuestos sulfurosos, extremo que está siendo analizado en el marco de las investigaciones.
Estado actual y vigilancia
En Taliarte, ECOAQUA informa de que la afectación se ha detenido y que los lotes restantes presentan buen estado sanitario. Aun así, el centro mantiene un seguimiento continuo de los parámetros de agua y del comportamiento de los peces para detectar cualquier anomalía de forma temprana.
Desde el punto de vista científico, el descarte de agentes infecciosos obliga a monitorizar el medio y a correlacionar variables ambientales con los hallazgos histológicos. La prioridad es esclarecer si hubo un factor externo puntual o si se trata de una condición recurrente del entorno.
Investigación y versiones en liza
Las autoridades ambientales mantienen abierta una investigación para identificar el origen y, en su caso, depurar responsabilidades. Mientras Aquanaria ha señalado un posible vertido desde un emisario municipal, el Ayuntamiento de Telde ha manifestado que no existen pruebas que confirmen un vertido municipal como causa de la mortandad. A falta de conclusiones oficiales, el énfasis se sitúa en la toma de muestras y el análisis forense del agua y los tejidos afectados.
La simultaneidad temporal, la proximidad espacial entre Taliarte y Melenara y la identidad de los daños branquiales confieren al caso un alto interés público y científico. La clave será cruzar datos oceanográficos, posibles episodios de descarga y registros de calidad del agua para reconstruir con rigor qué ocurrió y por qué afectó a ambas instalaciones.
Con lo que se conoce hasta ahora, la fotografía es nítida en lo esencial: unos 500 peces han muerto en Taliarte con lesiones clavadas a las detectadas en Melenara, los laboratorios han descartado patógenos como causa y el foco se dirige a un factor ambiental o químico todavía sin autoría probada; el episodio ha cesado por el momento, pero la vigilancia seguirá siendo estrecha.