- Científicos detectan más de 23 nuevas especies de peces en Alborán y el Estrecho de Gibraltar
- El fenómeno está vinculado al aumento de la temperatura y la influencia humana
- La tropicalización podría alterar las cadenas tróficas y afectar la biodiversidad marina
- Expertos proponen medidas adaptativas de conservación y seguimiento constante

En aguas del mar de Alborán y el Estrecho de Gibraltar, los últimos estudios científicos han destapado un fenómeno ecológico que está dando mucho que hablar en la comunidad marina. Durante los últimos años, especialistas han constatado la presencia creciente de peces tropicales en una zona donde antes no solían encontrarse. Este proceso, definido como «tropicalización», implica una transformación biológica de calado, cuya principal causa se atribuye al calentamiento global y al aumento sostenido de la temperatura del mar.
Los expertos del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) y el Centro Oceanográfico de Málaga han analizado la biodiversidad en el litoral sur español con resultados cuanto menos llamativos: se han registrado 25 nuevas especies de peces, de las cuales 23 no aparecían antes en el catálogo marino de la región. Esta cifra marca un hito en los estudios sobre fauna marina mediterránea, ya que evidencia retornos inéditos de especies procedentes de ambientes mucho más cálidos.
El origen y peculiaridades de las nuevas especies
Según los datos recogidos, estas nuevas especies presentan una preferencia térmica superior en más de 6ºC respecto a las especies nativas. Entre los peces destacados en los registros recientes se encuentran el pez león (Pterois miles) —reconocido por su aspecto exótico y su peligrosidad— y el tiburón ballena (Rhincodon typus), cuya aparición suele ser esporádica y suele asociarse al incremento térmico. También aparecen ejemplares procedentes de zonas atlánticas o africanas, como Cephalopholis taeniops, Paranthias furcifer o Lobotes surinamensis, además de pequeñas especies crípticas que antes pasaban desapercibidas y ahora han sido identificadas gracias a los avances en técnicas de análisis y a los cambios en el medio ambiente.
El 36% de los nuevos registros detectados en el mar de Alborán y su entorno podrían estar relacionados directamente con el proceso de tropicalización. La llegada de estos peces afecta sobre todo a la franja andaluza mediterránea, donde además se mezclan especies atlánticas, circumtropicales e, incluso, algunas de origen indopacífico.
Factores detrás de la tropicalización del mar de Alborán
El aumento de la temperatura media del mar es, sin duda, el desencadenante principal, pero existen otros catalizadores de este cambio. La conexión natural con el Atlántico facilita la entrada de especies, sobre todo en la región del Estrecho, que actúa como una puerta de intercambio biológico. Además, el tráfico marítimo, la actividad turística y la introducción de especies exóticas (ya sea por escapes de acuicultura o aguas de lastre) han favorecido la dispersión y establecimiento de fauna tropical.
Los científicos destacan el papel relevante de la presión antrópica en la aceleración de estos fenómenos. Zonas como Alborán se sitúan entre las áreas mediterráneas más expuestas a la influencia humana: el tráfico de barcos, la pesca y la urbanización del entorno costero contribuyen a crear un caldo de cultivo perfecto para la llegada de nuevas especies.
Impacto ecológico y vulnerabilidad de la zona
El desplazamiento de especies autóctonas por otras de naturaleza tropical puede acarrear consecuencias serias en el equilibrio natural de los ecosistemas marinos. Los investigadores advierten que este reemplazo podría alterar las cadenas alimentarias, modificar hábitats e incluso poner en riesgo la estabilidad de la biodiversidad. La reciente invasión de la macroalga asiática Rugulopteryx okamurae es otro elemento que complica aún más el escenario, porque cambia las relaciones entre las especies y añade presión a los hábitats autóctonos.
Según los resultados expuestos por José Carlos Báez y Davinia Torreblanca, el fenómeno de la tropicalización se da con mayor fuerza en Alborán y el Estrecho de Gibraltar que en el Levantino-Balear, lo que revela una distribución geográfica desigual de los efectos climáticos sobre la fauna marina mediterránea.
Retos para la conservación y estrategias a futuro

Los autores de estos estudios subrayan la necesidad urgente de monitorizar de forma constante los cambios en la biodiversidad marina. Recomiendan además que los planes de conservación y gestión no se limiten únicamente a variables ambientales, sino que tengan en cuenta la influencia de la actividad humana y las amenazas derivadas del cambio climático. Proyectos como BIODIV o estrategias impulsadas por la Junta de Andalucía ya están abordando algunas de estas cuestiones, integrando medidas de protección adaptativas que permitan anticiparse y responder a los nuevos retos ecológicos.
La llegada de peces tropicales al mar de Alborán refleja cómo el clima y la actividad humana pueden alterar el equilibrio de los ecosistemas en un corto periodo de tiempo. Mantener la vigilancia sobre estos cambios permitirá a los investigadores y gestores ambientales tomar decisiones informadas y proteger, en la medida de lo posible, la riqueza marina del sur de España.


