Nuevos peces muertos en las jaulas marinas de Telde reabren el conflicto por la contaminación en la costa

Última actualización: 11 diciembre 2025
  • Drones municipales detectan nuevos peces muertos en las jaulas marinas frente a Telde pese a que el Plateca había rebajado la alerta.
  • Choque entre el Ayuntamiento de Telde y el Gobierno de Canarias sobre el origen de los restos y el alcance del episodio de mortalidad masiva.
  • Playas cerradas y temor a riesgos ambientales y sanitarios mientras se esperan nuevas analíticas de Salud Pública.
  • Movilización ciudadana y exigencia de retirar las jaulas marinas, con protestas y una cadena humana convocada en Salinetas.

peces muertos en las jaulas marinas

La aparición de nuevos peces muertos en las jaulas marinas frente a la costa de Telde, en Gran Canaria, ha vuelto a encender todas las alarmas en el municipio y ha reabierto el pulso institucional sobre la gestión de la crisis. El hallazgo, confirmado por el Ayuntamiento apenas horas después de que el Plan Territorial de Emergencia de Protección Civil de Canarias (Plateca) rebajara la situación de alerta a prealerta, ha generado un notable malestar político y social.

Lo que comenzó como un episodio de mortalidad masiva de lubinas en las piscifactorías se ha convertido en un conflicto de mayor calado, en el que se cruzan la preocupación por la salud pública, la protección del litoral, los intereses económicos ligados a la acuicultura y la creciente contestación vecinal contra las jaulas marinas. En la calle, muchos vecinos comentan que «el mar está pagando el pato» mientras reclaman explicaciones claras y decisiones firmes.

Inspecciones con drones y nuevos restos de peces muertos en las jaulas

El último giro en esta crisis llega tras una inspección aérea realizada por la unidad de drones UNIDRON de la Policía Local de Telde a primera hora de la mañana. Durante el vuelo, ordenado por el alcalde Juan Antonio Peña, los agentes detectaron peces muertos flotando próximos a Salinetas y ejemplares sin vida en el interior de las jaulas marinas fondeadas frente al municipio.

Según detallan fuentes municipales, las imágenes captadas muestran peces aparentemente de muerte reciente, sin signos evidentes de descomposición avanzada. Este dato refuerza la inquietud del Ayuntamiento, que cuestiona si continúan las muertes dentro de los viveros o si se trata de restos que no habían sido retirados con anterioridad.

Desde el inicio del problema, el consistorio ha mantenido un programa de vigilancia periódica mediante drones sobre la franja costera afectada, precisamente para suplir lo que considera una “falta de información directa y continua” por parte de otras administraciones con competencias en materia marítima y medioambiental.

El alcalde sostiene que estas inspecciones han sido claves para documentar la persistencia de peces muertos en las jaulas y para poner sobre la mesa un escenario que, a su juicio, no encaja con la versión oficial transmitida en el marco del Plateca. La difusión de las imágenes ha avivado el debate y ha aumentado la presión sobre el Gobierno autonómico.

Choque con el Gobierno de Canarias y exigencia de explicaciones

El origen de la tensión institucional se sitúa en la reunión del comité asesor del Plateca celebrada el día anterior al hallazgo. En ese encuentro, el Gobierno de Canarias comunicó que ya no quedaban restos de peces en los módulos de la piscifactoría, uno de los elementos que, junto a la reducción de peces muertos en el mar y la desactivación del foco principal de contaminación, justificó el paso de la alerta a la fase de prealerta.

Al conocerse las nuevas imágenes, el alcalde Juan Antonio Peña expresó públicamente su indignación por lo que considera una contradicción flagrante. “Ayer se nos dijo que no quedaban restos en las jaulas y hoy comprobamos que eso no se corresponde con la realidad”, ha trasladado en distintos comunicados, reclamando “explicaciones inmediatas” a los responsables regionales y estatales que participaron en la sesión del Plateca.

Peña ha solicitado una reunión urgente “en cuestión de horas” con los consejeros y representantes del Gobierno de Canarias y de la Administración General del Estado implicados en la gestión de la emergencia. El Ayuntamiento insiste en que la ciudadanía “merece claridad” y en que Telde “no va a tolerar más contradicciones” sobre un asunto que afecta de lleno a su litoral y a su imagen pública.

En paralelo, desde el consistorio se reclama al Ejecutivo autonómico mayor transparencia, comunicación pública constante y presencia institucional en el municipio. La sensación de estar “remando en solitario” frente a la crisis ha sido reiterada por el grupo de gobierno local, que considera insuficientes las explicaciones trasladadas hasta ahora.

La versión de Emergencias: resiembra y restos sin riesgo añadido

Mientras el Ayuntamiento subraya la gravedad del hallazgo, fuentes de Emergencias del Gobierno de Canarias plantean una lectura distinta de lo que está ocurriendo dentro de las jaulas. Según han trasladado a distintos medios, los peces muertos detectados recientemente no estarían directamente vinculados al vertido que provocó la muerte masiva de lubinas, sino a un fenómeno de “resiembra”.

Con este término aluden a la muerte natural de parte de los ejemplares tras la introducción de nuevos peces en los viveros, un proceso que, defienden, se produce de forma puntual y que no generaría un riesgo adicional para la salud pública ni para el medio marino, más allá de la necesidad de gestionar adecuadamente los residuos.

Las mismas fuentes apuntan que las manchas de color naranja detectadas en superficie tampoco responderían a un vertido reciente, sino a restos de grasa de las lubinas que quedaron adheridos a las estructuras de las jaulas tras el episodio inicial de contaminación y que habrían vuelto a salir a flote por efecto de las mareas.

Desde el Gobierno canario se insiste en que la reducción notable de peces muertos en mar abierto y la ausencia de indicios de un nuevo foco contaminante fueron los factores que llevaron a rebajar el nivel de emergencia. Eso no impide, matizan, que puedan seguir apareciendo ejemplares aislados en la costa, asociados a la mortalidad producida en los primeros días del vertido y al arrastre de corrientes y oleajes.

Inspección técnica en las jaulas y analíticas de Salud Pública

Para intentar despejar dudas, el Dirección General de Pesca ha anunciado el envío de un equipo técnico a las jaulas marinas situadas frente al litoral de Telde. El objetivo es revisar el estado de los peces, comprobar la situación de los viveros y analizar los residuos que aún pueden permanecer en la zona.

Durante esta visita, los especialistas evaluarán las posibles causas de las muertes recientes, determinarán si existe relación con el vertido inicial y verificarán el grado de limpieza real de las jaulas. La invitación se ha hecho extensiva al alcalde de Telde para que pueda comprobar in situ la situación de las instalaciones acuícolas, aunque el consistorio no había confirmado de inmediato su asistencia.

Paralelamente, el foco está puesto en los resultados de las últimas analíticas de Salud Pública practicadas en las playas del municipio. Esas pruebas son las que deben aclarar si persisten parámetros que desaconsejen el baño o si, por el contrario, se reúnen las condiciones para empezar a levantar las restricciones tras semanas de cierre preventivo.

El Gobierno de Canarias sostiene que la rebaja de la alerta se adoptó con informes técnicos favorables, sin perjuicio de que continúen activas medidas de control, seguimiento y muestreo en el entorno afectado. En todo caso, cualquier decisión sobre la reapertura o el mantenimiento del cierre de playas se supeditará a esos datos analíticos.

Cierre de playas, impacto local y demandas de limpieza urgente

La cara más visible para los vecinos es el prolongado cierre de cinco playas del municipio: Salinetas, Melenara, Aguadulce, Tufia y Ojos de Garza. El Ayuntamiento recalca que esta medida se mantiene “siguiendo estrictamente los informes de Salud Pública” y ha reiterado que no reabrirá ninguna zona de baño sin garantías claras sobre la seguridad sanitaria.

El cierre de estos arenales durante más de un mes —en algunos casos, cerca de dos— ha tenido un fuerte impacto en la vida cotidiana y en la economía local. Hosteleros de la zona hablan de caídas significativas en la clientela y de reservas canceladas, mientras que los residentes lamentan haber perdido su principal espacio de ocio y deporte al aire libre.

Desde el consistorio se subraya que la prioridad es la protección de la salud y del ecosistema marino, aunque se reconoce que la situación está “poniendo contra las cuerdas” a negocios y familias que dependen directamente de la actividad turística y recreativa ligada al mar.

Otro de los puntos de fricción se centra en la limpieza del litoral y la retirada de restos marinos. El Ayuntamiento de Telde denuncia que la acumulación de peces muertos y residuos “no se está eliminando con la diligencia que la situación exige” y reclama a las administraciones competentes la activación “inmediata” de un dispositivo reforzado de saneamiento costero.

El alcalde considera “inaceptable” que la costa siga recibiendo restos sin una respuesta contundente y coordinada, y recuerda que la retirada eficaz de peces muertos y residuos orgánicos es clave no solo para reducir riesgos sanitarios y ambientales, sino también para evitar un deterioro adicional de la imagen turística del municipio.

Protestas vecinales y rechazo creciente a las jaulas marinas

En paralelo al debate institucional, la ciudadanía se ha ido organizando para mostrar su descontento con la situación y, en particular, con la presencia de las jaulas marinas frente al litoral teldense. Colectivos vecinales, asociaciones ecologistas y plataformas ciudadanas han intensificado sus acciones en los últimos meses.

La Plataforma por un Litoral Limpio se ha convertido en uno de los actores más visibles de esta movilización. Tras meses de quejas, reuniones y denuncias públicas, el colectivo ha convocado una cadena humana en la playa de Salinetas, prevista para un sábado a las 11.00 horas, con la que se pretende exigir la retirada de las jaulas marinas y reivindicar un mar “sano, limpio y protegido”.

Los organizadores animan a los participantes a acudir con camiseta negra como símbolo de duelo por el estado del litoral y recuerdan episodios recientes que marcaron un antes y un después, como aquel día en el que la costa amaneció con aguas aceitosas, espuma densa, un olor difícil de soportar y restos grasos en la arena que obligaron a muchos bañistas a abandonar la zona.

Ese capítulo, sumado a la persistencia de falta de información clara y puntual, desencadenó una oleada de protestas que ya se dejó notar en una marcha multitudinaria entre Melenara y Salinetas, con la participación de cientos de personas. La cadena humana aspira ahora a reforzar ese mensaje y a dejar claro que buena parte de la población local considera “incompatible” la actual ubicación de las jaulas con la calidad ambiental de la bahía.

Vecinos y hosteleros coinciden en un diagnóstico: el cansancio y la incertidumbre se han instalado en la zona. Muchos aseguran que no están dispuestos a que se repitan episodios de contaminación como los vividos este otoño, y reclaman decisiones valientes que prioricen la protección del litoral por encima de cualquier otra consideración.

Con los últimos hallazgos de peces muertos en el interior de las jaulas, la crisis de las piscifactorías frente a Telde entra en una fase decisiva: sobre la mesa se acumulan la desconfianza institucional, las dudas técnicas sobre el alcance real de la contaminación, la presión social para retirar las instalaciones y el impacto económico del cierre de playas. A la espera de las inspecciones de Pesca y de las analíticas de Salud Pública, el futuro inmediato del litoral teldense dependerá de la capacidad de las administraciones para ofrecer explicaciones sólidas, coordinar una respuesta eficaz y garantizar que el mar recupere la tranquilidad que muchos vecinos sienten que ha perdido.

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