Pesca ilegal de tiburones angelote en Lanzarote: red fantasma, detenciones y ofensiva judicial contra el furtivismo

Última actualización: 1 enero 2026
  • Intervenida en Punta Mujeres una red fantasma ilegal con tres tiburones angelote atrapados, dos de ellos muertos, en un espacio marino protegido.
  • El SEPRONA detiene a dos personas por un presunto delito contra la fauna, al capturar una especie catalogada en peligro de extinción.
  • Los tribunales ya han condenado a un pescador furtivo en Lanzarote por capturar y descuartizar un angelote, con multa e inhabilitación para pescar.
  • Administraciones, ONG y ciudadanía refuerzan la lucha contra la pesca ilegal para proteger la biodiversidad marina y el papel ecológico del tiburón angelote.

pesca ilegal de tiburones angelote en Lanzarote

La pesca ilegal de tiburones angelote en Lanzarote ha vuelto a situar en el foco la fragilidad de esta especie y la presión que sufre el ecosistema marino canario. En los últimos meses se han encadenado actuaciones policiales, rescates complicados en el mar y sentencias judiciales que muestran que las autoridades empiezan a estrechar el cerco sobre el furtivismo.

Entre los casos más recientes destaca la intervención de una red fantasma en Punta Mujeres, al norte de la isla, que atrapó a tres angelotes dentro de un área protegida, así como la condena a un pescador furtivo por capturar y descuartizar uno de estos tiburones. Todo ello dibuja un panorama en el que la colaboración ciudadana, la vigilancia ambiental y la acción de los tribunales se han convertido en piezas clave.

Red fantasma en Punta Mujeres: tres angelotes atrapados en un espacio protegido

El Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (SEPRONA) intervino recientemente un trasmallo colocado de forma ilegal frente a la costa de Punta Mujeres, en el municipio de Haría. El arte de pesca, de unos 80 metros de longitud, se encontraba dentro de una zona marina de elevado valor ecológico vinculada a la Reserva Marina de La Graciosa e Islotes del Norte de Lanzarote.

La actuación se puso en marcha después de que un vecino avisara de la presencia de una posible red abandonada cerca del muelle. Esa llamada encendió las alarmas, porque en esta clase de fondos someros y rocosos son habituales los angelotes, una especie que en España figura como “en peligro de extinción” en el Catálogo Español de Especies Amenazadas desde 2019.

Cuando los agentes del SEPRONA llegaron a la zona y comprobaron el estado del arte, confirmaron que se trataba de una “red fantasma”: un equipo de pesca dejado a la deriva o sin señalizar, que sigue capturando fauna sin control. En su interior localizaron tres tiburones angelote (Squatina squatina), de los cuales dos ya habían fallecido.

El enclave, de fondos rocosos, cuevas y praderas submarinas, forma parte de uno de los espacios marinos protegidos más importantes de Canarias, con 70.700 hectáreas donde conviven especies de alto interés pesquero y otras emblemáticas de ecosistemas bien conservados. La presencia de una red ilegal en este entorno supone un impacto directo sobre la biodiversidad que se pretende salvaguardar.

Las condiciones del mar eran complicadas y la posición del trasmallo hacía peligroso el acceso, por lo que fue necesaria la participación de bomberos y personal especializado para poder retirar el arte de pesca con seguridad y rescatar los animales atrapados. La operación se coordinó con el Servicio de Inspección Pesquera del Gobierno de Canarias, el personal técnico de la Reserva Marina dependiente del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) y el Consorcio de Seguridad y Emergencias de Lanzarote.

Investigación y detención de dos personas por delito contra la fauna

Tras asegurar la zona y recuperar la red, el SEPRONA abrió una investigación para aclarar quién había colocado el trasmallo. Las pesquisas permitieron identificar a dos varones como presuntos autores de la instalación del arte de pesca ilegal en un lugar donde está prohibido el uso de este tipo de equipos.

Ambos fueron detenidos como sospechosos de un delito contra la fauna, al considerar que su actuación provocó la captura de una especie protegida y en peligro de extinción. La infracción se encuadra en el artículo 334.1 del Código Penal, que sanciona la caza o pesca de especies amenazadas, así como el deterioro grave de su hábitat.

El caso de Punta Mujeres se suma a otras investigaciones abiertas en Canarias por pesca furtiva de especies marinas protegidas, donde cada vez se presta más atención a la trazabilidad de las capturas y al control de las artes. La implicación del SEPRONA, de los servicios de inspección pesquera y de las reservas marinas resulta determinante para documentar los hechos y ponerlos en manos de la autoridad judicial.

Desde la Guardia Civil se ha subrayado la relevancia de la colaboración ciudadana: la llamada de un solo testigo permitió localizar el trasmallo antes de que siguiera matando fauna de forma indiscriminada. Las autoridades recuerdan que cualquier persona puede alertar sobre la presencia de redes abandonadas, pesca ilegal o actividades sospechosas en la costa.

Este tipo de operaciones refuerzan, según los cuerpos implicados, el compromiso de las administraciones con la protección del medio marino, la conservación de la biodiversidad y la gestión sostenible de los recursos pesqueros en las islas, donde la economía local depende en buena medida de la salud de los ecosistemas costeros.

Un ecosistema clave: la Reserva Marina de La Graciosa y los islotes del norte de Lanzarote

La zona donde se halló la red fantasma se integra en la Reserva Marina de La Graciosa y los Islotes del Norte de Lanzarote, creada en 1995 y gestionada de forma conjunta por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y la comunidad autónoma. Con una extensión de 70.700 hectáreas, abarca tanto aguas interiores como exteriores y se ha consolidado como un referente de conservación marina en España.

En este espacio son habituales los fondos rocosos poco profundos, las cuevas y los túneles submarinos, además de amplias praderas de sebadales y comunidades de esponjas, briozoos y gorgonias. Esta estructura física sirve de refugio, zona de alimentación y área de cría para numerosas especies de peces, invertebrados y grandes vertebrados marinos.

Entre las especies de interés pesquero presentes en la reserva figuran doradas, lubinas, dentones, viejas o merluzas, junto a otros animales considerados indicadores del buen estado del ecosistema, como meros y abades. En este contexto, la presencia del tiburón angelote se ha convertido en un símbolo del valor ecológico de la zona y del potencial de las áreas protegidas para mantener poblaciones de especies amenazadas.

La infiltración de artes de pesca ilegales en un espacio con estas características rompe el equilibrio que se intenta preservar. Las redes fantasma, en particular, pueden seguir capturando peces, rayas, tortugas o pequeños cetáceos durante largo tiempo, incluso después de haber sido abandonadas o perdidas por sus usuarios.

Por eso, las autoridades insisten en que la vigilancia de las reservas marinas no solo busca proteger a unas pocas especies emblemáticas, sino garantizar el funcionamiento global del ecosistema y, con él, la continuidad de la actividad pesquera legal que se desarrolla en torno a estos espacios bajo un régimen regulado.

El tiburón angelote: una especie en peligro crítico en Europa

El tiburón angelote (Squatina squatina) es un elasmobranquio propio del Atlántico oriental y del mar Mediterráneo que ha sufrido una caída drástica de sus poblaciones en las últimas décadas. Su cuerpo aplanado y sus hábitos de reposo sobre el fondo arenoso le han valido el apodo de “tiburón-manta” en algunas zonas, pero también lo hacen especialmente vulnerable a las artes de arrastre y a las redes de fondo.

En España, el angelote está estrictamente protegido desde 2019, cuando se incluyó en la categoría de “en peligro de extinción” del Catálogo Español de Especies Amenazadas. En el ámbito europeo, diversos reglamentos comunitarios prohíben su captura, retención a bordo, desembarque y comercialización, tanto en pesquerías profesionales como recreativas.

La principal amenaza para la especie es la captura accidental en pesquerías dirigidas a otras especies, a lo que se suma la degradación de sus hábitats costeros por la presión urbanística, la contaminación y algunas actividades recreativas intensivas. En lugares como Canarias, donde todavía se observan individuos con cierta frecuencia, su conservación se considera prioritaria a nivel internacional.

Numerosos estudios científicos y proyectos impulsados por universidades y ONG trabajan desde hace años para conocer mejor la distribución, movimientos y áreas de cría del angelote, con el objetivo de diseñar medidas de gestión más eficaces. Los investigadores insisten en que la pérdida de un solo ejemplar adulto puede tener un peso muy relevante en poblaciones pequeñas.

Además de su valor ecológico como predador de fondo, el angelote aporta también beneficios socioeconómicos ligados al buceo recreativo. Muchos centros de inmersión en Canarias ofrecen salidas para observar estos animales en su entorno natural, generando actividad económica y empleo que dependen directamente de que la especie se mantenga en buen estado de conservación.

La justicia actúa: condena ejemplar por pesca furtiva de un angelote en Lanzarote

Más allá de la red fantasma de Punta Mujeres, la respuesta judicial frente a la pesca ilegal de angelotes también empieza a dejar huella en Lanzarote. El Juzgado de lo Penal número 3 de Arrecife ha condenado recientemente a un pescador furtivo que capturó un tiburón angelote en la isla en diciembre de 2020, pese a la prohibición expresa de hacerlo.

La sentencia impone al acusado una multa superior a 4.300 euros y una pena de inhabilitación para cazar y pescar durante tres años, al apreciarse un delito contra la flora y la fauna por pesca de especies protegidas, también amparado en el artículo 334.1 del Código Penal. El condenado, de 32 años y sin antecedentes, mostró su conformidad con la pena.

El caso tomó relevancia pública cuando la asociación ambiental canaria Adacis denunció los hechos ante el SEPRONA, después de que en redes sociales se difundieran imágenes del captura y descuartizamiento del tiburón angelote. Esa difusión sirvió como prueba de la infracción e impulsó el procedimiento judicial.

Para Adacis, esta resolución judicial supone un precedente importante en la lucha contra la pesca furtiva de especies marinas protegidas en Canarias. La organización ya había participado como acusación particular en otra causa contra un ciudadano que promocionaba la pesca de rayas y tiburones protegidos como reclamo turístico en Lanzarote.

La ONG subraya que la sentencia envía un mensaje claro al conjunto de la sociedad canaria, a las instituciones y a los sectores económicos vinculados al mar: los esfuerzos científicos y las inversiones públicas destinadas a evitar la extinción del angelote no pueden verse comprometidos por la conducta de unas pocas personas que actúan al margen de la ley.

Colaboración ciudadana y compromiso institucional frente a la pesca ilegal

Tanto en el caso de la red fantasma de Punta Mujeres como en el del pescador condenado, la implicación de la ciudadanía ha sido una pieza clave. En el primer suceso, un aviso telefónico permitió localizar un arte de pesca que estaba causando daños directos a la fauna de una reserva marina; en el segundo, la difusión de imágenes en redes sociales sirvió para destapar una captura ilegal.

Las organizaciones ambientales recuerdan que cualquier persona puede y debe alertar a las autoridades cuando detecte prácticas sospechosas: redes sin señalizar, pesca en zonas vedadas, capturas de especies protegidas o promoción de actividades ilícitas como reclamo turístico. Sin ese flujo de información, muchos de estos casos pasarían desapercibidos.

Por parte de las administraciones, se insiste en reforzar los dispositivos de vigilancia en zonas sensibles como reservas marinas, áreas de reproducción de fauna amenazada o enclaves donde el buceo recreativo convive con la pesca. La presencia coordinada de inspectores de pesca, agentes medioambientales, cuerpos de seguridad y servicios de emergencias facilita una respuesta rápida ante situaciones de riesgo.

Al mismo tiempo, se está poniendo el acento en la educación y sensibilización de pescadores profesionales y recreativos, así como de empresas vinculadas al turismo náutico y de buceo. El objetivo es que todos los actores que usan el mar como recurso económico conozcan las normas, comprendan el estado crítico del angelote y se impliquen activamente en su protección.

En este contexto, la combinación de control, sanciones ejemplares y cambios en la conciencia social se percibe como la única vía realista para reducir la pesca ilegal de tiburones angelote en Lanzarote y en el conjunto de Canarias, donde la especie se juega buena parte de sus posibilidades de supervivencia a largo plazo.

La sucesión de intervenciones en Punta Mujeres, las detenciones por red fantasma y la reciente condena por furtivismo muestran que el problema de la pesca ilegal de angelotes en Lanzarote no es aislado, pero también que existen herramientas eficaces para frenarlo cuando se combinan la vigilancia en el mar, la acción de la justicia y la implicación de la ciudadanía; de que esa alianza se mantenga y se refuerce dependerá en gran medida que este singular tiburón continúe formando parte del paisaje submarino canario y del patrimonio natural europeo.

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