Cómo se comunican los perros

El lenguaje de los perros es muy distinto al nuestro

La convivencia entre el ser humano y el perro es algo fluido y natural. Contrariamente a lo que se cree, ninguno de los dos tiene que dominar al otro. Se trata de establecer una convivencia que respete las necesidades de cada especie. La base para ello es una buena comunicación. Esta nos ayudará a establecer un vínculo con nuestra mascota. Con el fin de fortalecerlo, lo más importante es entender a los canes y pasar momentos de calidad junto a ellos. Eso sí: Hay que comprenderlos. Por ello vamos a explicar cómo se comunican los perros.

El objetivo es conseguir una comunicación fluida y sana entre nosotros y nuestra mascota. Para ello resulta fundamental comprender su lenguaje. Curiosamente, suele ocurrir que los canes entienden mejor nuestro lenguaje corporal que nosotros el suyo. Esto se debe a que nos observan bastante más. Pero no os preocupéis, en este artículo aprenderéis un poco sobre la comunicación de los perros y su forma de expresarse hacia nosotros.

¿Cómo es el lenguaje de los perros?

Para poder convivir con los canes, tenemos que saber cómo se comunican los perros

Obviamente, los perros y los seres humanos tienen dos formas de comunicarse muy distintas. Nosotros lo hacemos principalmente por el habla, lo que se conoce como lenguaje verbal, pero también mediante el lenguaje no verbal, es decir, a través de expresiones y del lenguaje corporal. En cambio, el lenguaje de los canes es sobre todo químico y no verbal. En resumidas cuentas podríamos contestar a la pregunta de cómo se comunican los perros diciendo que lo hacen a través del olor y del cuerpo.

Existen un total de cuatro tipos de comunicaciones caninas:

  • Químicamente mediante el olfato y el gusto: El sentido del gusto no lo tienen muy desarrollado, pero sí el del olfato. Los perros son capaces de sacar un montón de información de los olores, como enfermedades y características de otros canes. Por ello es muy importante ayudarles a que desarrollen este sentido, estimulándolo y potenciándolo.
  • Táctil: Como con cualquier animal o persona, una caricia suave lo interpretan como algo bueno mientras que golpes, patadas y demasiada fuerza les inspira miedo.
  • Acústico: El objetivo de la comunicación auditiva es sobre todo el poder interaccionar con otros seres vivos, como por ejemplo las personas, los gatos, etc.
  • Óptico: Los perros se comunican visualmente a través de la cara, el cuerpo y la cola.

La expresión fónica de los perros

Respecto a la expresión fónica de los canes, podemos distinguir entre diferentes tipos de habla:

  • Alaridos
  • Aullido
  • Chillidos
  • Gemidos
  • Gritos agudos
  • Gruñidos
  • Jadeo social
  • Ladridos
  • Lloros
  • Parloteo
  • Resoplido
  • Sonidos de alta frecuencia
Artículo relacionado:
¿Por qué aúllan los perros?

Generalmente, estos tipos de habla se diferencian según diversas combinaciones entre la frecuencia, el tono y la duración. Vamos a explicar sus significados:

  • El tono: Cuando los sonidos tienen unos tonos más graves, son amenazantes. En cambio, los más agudos se interpretan más bien como súplicas.
  • La duración: Generalmente, cuanto más larga sea la duración del sonido, el perro probablemente haya tomado una decisión respecto a la naturaleza de la señal y también de sus comportamientos consecutivos.
  • La frecuencia: En cuanto a la frecuencia, esta representa principalmente el nivel de excitación. Este es alto cuando los sonidos tienen una frecuencia alta y se repiten continuadamente. En cambio, si son más espaciados y con una frecuencia más baja, el nivel de excitación también es más bajo.

¿Cómo se comunican los perros con sus amos?

Para saber cómo se comunican los perros, tenemos que poder interpretar sus señales

Cuántas veces habremos oído hablar de la dominancia de los perros, del macho alfa o del líder de la manada… «Demuéstrale a tu perro quién manda». Este consejo se escucha mucho por la calle y, desgraciadamente, también de algunos que se hacen llamar educadores caninos. La teoría de la dominancia está obsoleta desde hace mucho tiempo. Lo mejor es olvidarnos de estas tonterías. Nuestros canes no pretenden ser los dueños del mundo, sólo compartir su vida con nosotros. Como hemos dicho anteriormente, se trata de establecer una convivencia sana con nuestra mascota y saber entendernos, aprendiendo cómo se comunican los perros.

Para ello es de suma importancia observar al animal, cada detalle. Y no sólo de nuestro perro, si no también de lo que le rodea. Esto implica otros animales, objetos, el lugar, incluso la meteorología. Cada aspecto cuenta para poder interpretar correctamente las señales del can. El contexto es fundamental si queremos entender a nuestra mascota. Un ladrido o un gruñido fuera de contexto puede entenderse de formas muy distintas.

Si bien las señales suelen ser las mismas para cada perro, según el individuo puede usarlas en situaciones diferentes y con otra frecuencia. Son muchos los factores que influyen en cada animal en particular. Por ello, a parte del contexto, también debemos conocer a nuestro perro, saber cuáles son sus peculiaridades y las experiencias que puede tener, ya sea con objetos, personas o situaciones concretas.

Significados del lenguaje corporal y gestos

Cuando hablamos de señales, nos referimos a todo lo que los canes pueden comunicarnos a través de diversas partes del cuerpo. A este conjunto se le denomina «etograma». Interpretar cómo se comunican los perros es algo muy complejo, pero vamos a intentar resumirlo. Eso sí, recordad que la correcta interpretación de estas señales son la suma de la señal, la observación y el contexto.

  • Señales de buen rollo: Alegría, cariño, bienestar, etc.
    Ejemplos: Mirada suave, saltar, mordisquear, tumbarse boca arriba, cuerpo relajado, golpear con el morro o las patas, orinas, lloriquear, lamer, suspirar, gruñir, mover la cola de un lado a otro, etc.
  • Señales de aproximación: Las emiten para comunicarse estando a cierta distancia y tantear el terreno.
    Ejemplos: Orejas atrás o levantadas, olfatear el suelo, oler el ano, lloriquear, ladear la cabeza, alinear el cuerpo, tumbarse en modo acecho, quedarse quieto, cola inmóvil o en movimiento rápido, lamer al otro, orinar, etc.
  • Señales tranquilizadoras: El objetivo es tranquilizarse a sí mismo o incluso a otro.
    Ejemplos: Cuerpo relajado, gruñir, mordisquear algún objeto, lamer, bostezar, poner la cabeza encima, revolcarse, rascarse, levantar la pata delantera, cola con movimiento lento, lamer, orinar, etc.
  • Señales de «necesito espacio»: El perro necesita que le den espacio. Puede ser porque está incómodo o porque necesita más tiempo para gestionar la situación.
    Ejemplos: Mirada firme, ojos pequeños, orejas hacia atrás, olfatear el suelo, ladrar con los dientes fuera, gruñir, bostezar, marcaje al aire, levantar belfos, girar la cabeza, dar la espalda, quedarse quieto, sacudirse, cola inmóvil o entre las patas, orinar, etc.
  • Señales de tensión: El can ya ha sobrepasado el límite. Se siente muy incómodo y lo hace saber claramente.
    Ejemplos: Mirada firme, ojos pequeños, orejas erguidas o hacia los lados, jadear, morder de verdad, cuerpo alineado, lomo erizado, etc.

Errores que cometemos al educar a nuestros perros

Existen muchas teorías obsoletos en cuanto a la etología canina.

A lo largo de los años se han establecido teorías y formas conductuales para educar a nuestros canes. Sin embargo, también el mundo de la etología sigue avanzando y desarrollándose, descubriendo y rectificando muchos aspectos de los animales y el adiestramiento de los mismos. La educación de nuestros canes va ligada a la comunicación que establecemos con ellos. Si no es fluida y no conseguimos entenderlos, acabaremos frustrándolos y no serán felices a nuestro lado. Por eso, ahora que ya sabemos cómo se comunican los perros, vamos a comentar algunos de los errores más comunes que cometen muchas personas a la hora de educarlos.

1. Deja que el cachorro llore para que aprenda a estar solo

Esta afirmación es completamente falsa. Es muy importante que el cachorro genere un apego seguro hacia nosotros. Aplicar este «consejo» puede llevar a varias consecuencias negativas para el animal. Por un lado, el perro aprende que la situación en la que se encuentra no puede ser remediada ni cambiada, haga lo haga. De esta manera genera una personalidad basada en inseguridades y baja autoestima.

Además, el animal entiende que no vamos a responder ni a ayudarlo con su malestar, generando un apego inseguro hacia nosotros. También hay que destacar que una situación así genera unos niveles de estrés muy altos para el perro. Asique, por favor, no dejéis que el cachorro lo pase mal si lo podéis evitar. Hay que generarle confianza y un ambiente facilitador.

2. Dile «no» de forma contundente y fuerte para que entienda que eso no se debe hacer

Otra afirmación que ha quedado obsoleta. Se ha demostrado científicamente que utilizar el castigo, ya sea verbal o no verbal, afecta de forma negativa al bienestar emocional del animal. Generalmente, aquellos perros que han sido educados mediante el castigo muestran conductas relacionadas con el miedo y el estrés, además de ser más pesimistas. ¿Cuál es la solución? El adiestramiento en positivo.

3. Si lo acaricias refuerzas su miedo

Ni caso. El miedo es una emoción, no un comportamiento. Por lo tanto, no puede ser reforzado. Lo mejor que podemos hacer en estos casos es acompañarlo durante el proceso y transmitirle apoyo y seguridad.

4. Ignora a tu perro cuando llegues a casa

Todavía hay muchas personas que piensan que es mejor ignorar al perro cuando llegan a casa. Por favor, ¡saludadlo! Puede haber varios motivos por los cuales el can salude de manera sobreexcitada, como por ejemplo llevar muchas horas solo o no sentirse seguro en el hogar. Lo mejor es ser un referente de calma cuando lleguemos a casa y saludarlo tranquilamente. En el caso contrario, podemos demostrarle falta de afecto hacia él.

Como podéis ver, una comunicación errónea puede llegar a ser muy frustrante para nuestras mascotas. Es muy importante que nos informemos y observemos atentamente a nuestros animales. Ahora que ya sabemos cómo se comunican los perros, podemos ponerlo en práctica y prestar más atención a lo que nos quieren transmitir.


El contenido del artículo se adhiere a nuestros principios de ética editorial. Para notificar un error pincha aquí.

Sé el primero en comentar

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

*