La Fundación ONCE del Perro Guía estrena un gran complejo clínico y refuerza su labor en España

Última actualización: 2 febrero 2026
  • La Infanta Sofía inaugura el nuevo complejo clínico y asistencial de la Fundación ONCE del Perro Guía en Boadilla del Monte.
  • Las instalaciones tienen capacidad para unos 175 perros guía y buscan aumentar las entregas anuales hasta los 200 ejemplares.
  • El centro integra cría, socialización, adiestramiento, atención veterinaria avanzada y formación de usuarios y familias educadoras.
  • En 35 años, la Fundación ha facilitado cerca de 4.000 perros guía a personas ciegas o con discapacidad visual grave en España.

perros guia de la ONCE

La Fundación ONCE del Perro Guía ha dado un paso importante en su labor con la puesta en marcha de un nuevo complejo clínico y asistencial en Boadilla del Monte (Madrid), concebido para mejorar tanto el bienestar de los animales como la atención a las personas ciegas o con discapacidad visual que dependen de ellos para moverse con autonomía.

Este centro, que cuenta con capacidad para albergar hasta 175 perros, concentra en un mismo espacio todo el ciclo vital del perro guía: desde el nacimiento y las primeras semanas de vida hasta el adiestramiento especializado, la convivencia con los usuarios y, finalmente, la jubilación del animal, manteniendo siempre un fuerte foco en el bienestar y en la inclusión social.

Un nuevo complejo clínico y asistencial de referencia

El nuevo complejo de Boadilla del Monte está formado por dos edificios en forma de U que agrupan las áreas de cría, partos, camadas recién nacidas, servicios veterinarios, laboratorio, hospital clínico y zonas de alojamiento temporal para hembras reproductoras y cachorros. Esta organización permite agilizar los procesos de trabajo, reducir riesgos sanitarios y asegurar un control muy estrecho sobre la salud de cada perro.

Las instalaciones incluyen parideras con espacios diferenciados para el descanso de la madre, un sistema de perreras con frente acristalado que facilita la supervisión constante, y una Aula de Estimulación Sensorial donde los cachorros comienzan a familiarizarse con distintas texturas, ruidos y situaciones desde sus primeras semanas de vida.

En la parte sanitaria, el Complejo Clínico cuenta con laboratorio propio, sala de rayos X, zona de ecografías, prequirófanos y dos quirófanos completamente equipados, además de un hospital con perreras individuales y patios de recuperación. En total, se dispone de una veintena de perreras con sus correspondientes patios, junto a unos 40 patios techados y más de veinte parques de suelta adaptados a las necesidades de cada bloque.

Con este despliegue, la Fundación refuerza un modelo de trabajo centrado en el bienestar animal, la estimulación temprana y la atención individualizada, con el objetivo de formar perros más equilibrados y seguros, capaces de responder con solvencia a las exigencias del entorno urbano y a las necesidades de sus futuros usuarios.

perros guia ONCE en entrenamiento

La visita de la Infanta Sofía: segundo acto oficial en solitario

La inauguración del nuevo complejo ha estado marcada por la presencia de la Infanta Sofía, que ha protagonizado allí su segundo acto oficial en solitario. La hija menor de los Reyes, que cursa Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en Lisboa, se desplazó a Madrid para conocer de primera mano el trabajo de la Fundación ONCE del Perro Guía y el impacto que tiene en la vida cotidiana de las personas ciegas.

A lo largo de la visita, la Infanta recorrió el bloque hospitalario y el área de cría, deteniéndose especialmente en la nueva Aula de Estimulación Sensorial, donde pudo acompañar a cachorros de apenas dos meses mientras daban sus primeros pasos en el proceso de socialización. También visitó la zona de partos, considerada internamente como la “joya de la corona” del centro, por ser el lugar donde comienzan las historias de los futuros perros guía.

Uno de los momentos más comentados fue el encuentro con una camada de labradores de tan solo veinte días, identificada como la camada 048, que marca las vueltas completas al abecedario en el sistema interno de registro. Allí la Infanta puso nombre a una cachorra labradora negra, a la que bautizó como Ona, palabra que significa “buena” o “bondadosa” en euskera, y que dentro de unos dos años se convertirá, previsiblemente, en el apoyo fundamental de una persona ciega.

Durante la jornada, la Infanta no se limitó a los saludos protocolarios. Mantuvo un corrillo con familias educadoras y usuarios de perro guía, interesándose por la vida diaria junto a estos animales, las rutinas de entrenamiento y el vínculo que se establece entre el perro y la persona usuaria. En varios momentos, según relatan asistentes, la conversación se centró en cómo estos perros facilitan desplazamientos, estudios, trabajo y participación social.

Autoridades presentes y apoyo institucional

La inauguración del complejo contó con una amplia representación institucional, lo que subraya la relevancia que tiene este proyecto en materia de inclusión y accesibilidad. Acompañaron a la Infanta Sofía la secretaria de Estado de Derechos Sociales, Rosa Martínez; el delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso; y el alcalde de Boadilla del Monte, Francisco Javier Úbeda, entre otras autoridades.

Desde el Gobierno regional se ha recordado la aportación de unos 90.000 euros destinada a la compra de canes reproductores, la puesta en marcha de un laboratorio de reproducción y la cobertura de parte de la alimentación y atención veterinaria. Esta inversión se enmarca en el objetivo de reforzar un recurso que, aunque es visible en actos puntuales, supone un apoyo cotidiano y constante para cientos de personas con discapacidad visual.

El presidente del Grupo Social ONCE, Miguel Carballeda, incidió en el carácter estratégico de estas instalaciones al afirmar que constituyen “una puerta abierta a la autonomía, libertad, seguridad e inclusión” de las personas ciegas. Subrayó también el papel de los más de 80 profesionales que trabajan en la Escuela: instructores de movilidad, entrenadores, personal veterinario, supervisores de cachorros, cuidadores, así como personal administrativo y de servicios generales.

Desde la dirección de la Fundación ONCE del Perro Guía, su responsable María Jesús Varela destacó que en el centro se combinan el conocimiento técnico y científico, la innovación tecnológica y una clara vocación de servicio, con la vista puesta en consolidar un modelo de excelencia en la formación de perros guía que sea referente en España y en Europa.

Cría, socialización y familias educadoras: el inicio del camino

El proceso que sigue un perro hasta convertirse en guía comienza en las salas de partos del centro, donde los cachorros pasan sus primeras semanas junto a la madre bajo una supervisión muy estrecha del equipo veterinario y de cría. Esa primera etapa se complementa con sesiones de estimulación temprana, diseñadas para que los pequeños se acostumbren a diferentes entornos, superficies, sonidos y estímulos que después encontrarán en la calle.

Transcurridos aproximadamente dos meses, los cachorros dejan las instalaciones para ir a vivir con familias voluntarias educadoras. Estas familias se encargan de la socialización básica durante el primer año de vida, enseñando al perro a convivir en un hogar, relacionarse con otras personas y animales, y moverse con seguridad en entornos urbanos cotidianos como transporte público, comercios o parques.

Entre las familias que han participado en esta etapa se encuentran, por ejemplo, Jesús Enrique Barredo y Beatriz García, que ya han visto graduarse a una perra guía (Yadin) y ahora socializan a una labradora negra llamada Jinny; o Raquel González y Luis Blasco, que están educando a Zafira, una labradora amarilla, y suman varios cachorros consecutivos en acogida, algunos ya convertidos en perros guía en activo.

Desde la coordinación de perreras se insiste en que sin estas familias “nada sería posible”, ya que ahora mismo hay alrededor de 300 futuros perros guía conviviendo con hogares voluntarios por todo el país. La Fundación cubre los gastos de alimentación y atención veterinaria, pero el compromiso diario de quienes los acogen es clave para que los animales lleguen equilibrados a la fase de entrenamiento.

Entrenamiento, coste y entrega a las personas ciegas

Cuando los perros alcanzan unos 14 meses de edad, regresan a la Escuela de la Fundación ONCE del Perro Guía para comenzar el entrenamiento específico. A partir de ese momento, el trabajo se intensifica: se les enseña a ignorar distracciones, a mantener la concentración y a desarrollar habilidades muy concretas para guiar con seguridad a una persona ciega.

El adiestramiento incluye aprender a evitar obstáculos fijos y móviles, avisar de la presencia de escalones y bordillos, localizar pasos de peatones, entradas y salidas de edificios, escaleras, rampas y paradas de autobús. También se trabaja la reacción ante ruidos fuertes, obras en la vía pública o situaciones imprevistas, de forma que el perro pueda tomar decisiones seguras sin perder el contacto con su usuario.

La formación completa, desde el nacimiento hasta que el animal está listo para incorporarse a la vida de una persona ciega, se extiende durante unos 22 a 24 meses. El coste estimado de cada perro supera los 40.000 euros, teniendo en cuenta la cría, los cuidados veterinarios, el trabajo de los equipos técnicos, las instalaciones y el adiestramiento especializado.

A pesar de este coste, la ONCE ofrece el servicio de perro guía de forma gratuita a las personas afiliadas con ceguera o discapacidad visual grave. Una vez asignado un perro a un usuario, este se traslada a la residencia de la Fundación para realizar un curso intensivo en el que aprende a manejarse con el animal, interpretar sus movimientos y consolidar la confianza mutua que se necesita para desplazarse con seguridad.

Razas utilizadas y bienestar animal

En la selección de razas, la Fundación ONCE del Perro Guía apuesta principalmente por el labrador retriever y sus cruces con golden retriever, razas que combinan buen tamaño, carácter tranquilo y alta capacidad de aprendizaje. También se trabaja, en menor proporción, con pastor alemán, una raza tradicionalmente vinculada al trabajo de asistencia.

Para atender a personas con alergias, la Fundación incorpora el caniche gigante, un perro de gran tamaño con un tipo de pelo que, en muchos casos, genera menos reacciones alérgicas, lo que permite que más personas puedan acceder a un perro guía sin que su salud se vea comprometida.

La elección de estos animales no se basa solo en la raza, sino también en el temperamento individual: se buscan perros equilibrados, poco miedosos, sociables y capaces de mantener la calma en situaciones complicadas. Desde el nacimiento se hace seguimiento genético y de comportamiento, y aquellos animales que no encajan perfectamente en el perfil de perro guía se reorientan hacia otros hogares o funciones, priorizando siempre su bienestar.

Todo el proceso, desde la cría hasta la jubilación del perro, se desarrolla bajo estándares que privilegian la salud física y emocional del animal. El objetivo no es solo que el perro rinda en su trabajo, sino que disfrute de una vida plena, con tiempo para el juego, el descanso y la convivencia afectuosa con las personas con las que comparte su día a día.

Impacto social, lista de espera y crecimiento del servicio

Desde su creación en 1990, siguiendo el modelo de las escuelas de perro guía europeas y norteamericanas, la Fundación ONCE del Perro Guía ha proporcionado cerca de 4.000 perros a personas ciegas o con discapacidad visual grave en España. Actualmente, alrededor de 140 ejemplares salen cada año preparados para su labor, aunque el objetivo con las nuevas instalaciones es elevar esa cifra hasta unos 200 perros anuales.

Este aumento de capacidad responde a una demanda creciente: muchas personas permanecen en lista de espera entre cuatro y cinco años hasta poder acceder a un perro guía. Con el refuerzo del Complejo Clínico y Asistencial y la ampliación de los recursos de cría y adiestramiento, la Fundación espera reducir progresivamente esos tiempos y llegar a más usuarios.

La labor no se limita a la península. En comunidades como Canarias, por ejemplo, hay actualmente 38 perros guía en activo, 24 de ellos en Gran Canaria. Iniciativas de exhibición y sensibilización, como la organizada en el Polideportivo Leoncio Castellano Arencibia de Las Palmas de Gran Canaria, ayudan a que la ciudadanía comprenda mejor el papel de estos perros y respete su trabajo cuando los ve en la calle.

Al mismo tiempo, estos actos muestran de manera práctica cómo un perro guía permite a una persona ciega moverse por entornos urbanos complejos, superar obstáculos, utilizar servicios públicos y mantener una vida social y laboral activa, reforzando así su autonomía, seguridad y participación en la comunidad.

Con la puesta en marcha de su nuevo complejo clínico y asistencial en Boadilla del Monte, la Fundación ONCE del Perro Guía consolida tres líneas clave: mejorar el bienestar y la preparación de los perros, incrementar el número de perros guía disponibles para reducir las listas de espera y reforzar la formación de usuarios y familias educadoras. Todo ello mantiene a España en la senda de un modelo de inclusión en el que estos animales son mucho más que compañeros: son una herramienta esencial para que cientos de personas ciegas puedan moverse con libertad y participar en la vida cotidiana en igualdad de condiciones.

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