- Rescatados ocho perros y un minipig en grave estado de abandono en una vivienda del barrio Fonaviemcali, en el norte de Cali.
- Las autoridades impusieron una multa superior a los 60 millones de pesos y ordenaron el decomiso definitivo de los animales.
- El expediente fue remitido a la Fiscalía General de la Nación por maltrato animal agravado, especialmente en el caso de la minipig.
- La Alcaldía y la Uaepa insisten en la denuncia ciudadana como herramienta clave para detectar y frenar el maltrato animal.

Un caso especialmente duro de maltrato animal en el norte de Cali ha terminado en una sanción económica histórica y en la apertura de un proceso penal. Ocho perros y una minipig fueron rescatados de una vivienda del barrio Fonaviemcali, en la Comuna 6, donde vivían en una situación de abandono extremo, con graves problemas de salud y sin la atención más básica.
Tras varias visitas fallidas, las autoridades locales, apoyadas por la Policía Ambiental, consiguieron entrar al inmueble con una orden de allanamiento. Lo que encontraron dentro confirmó las peores sospechas: animales desnutridos, enfermos y en evidente sufrimiento. Ahora, los nueve ejemplares se encuentran bajo cuidado profesional, mientras que su propietario se enfrenta a una multa superior a los 60 millones de pesos y a un expediente penal por maltrato animal agravado.
Cómo se descubrió el maltrato a los perros y a la minipig
El caso comenzó a destaparse cuando, a través de los canales de atención de la Gobernación del Valle del Cauca, se recibió una denuncia sobre una minipig en pésimo estado de salud dentro de una casa de Fonaviemcali. La Unidad Administrativa Especial de Protección Animal (Uaepa) activó de inmediato la ruta de protección y envió un equipo al lugar para verificar la situación.
En la primera visita, los funcionarios no pudieron realizar la valoración porque no encontraron a ningún habitante en la vivienda. Dos días después regresaron, pero se repitió el mismo escenario: la puerta cerrada y ninguna respuesta desde el interior. Ante la imposibilidad de comprobar el estado del animal y la sospecha fundada de maltrato, la Uaepa decidió acudir a la Fiscalía General de la Nación para solicitar una orden judicial de ingreso.
Con el aval de la Fiscalía y el acompañamiento de la Policía Ambiental, se llevó a cabo un operativo de allanamiento a inicios de marzo. En ese momento, el equipo de protección animal no solo localizó a la minipig reportada, sino también a ocho caninos que convivían con ella, todos en condiciones muy preocupantes de salud e higiene.
Según relataron los inspectores, el ambiente dentro de la casa evidenciaba un abandono prolongado: suciedad acumulada, falta de ventilación adecuada y ausencia total de cuidados veterinarios. Esta escena fue clave para sustentar la posterior sanción administrativa y la remisión del caso a la jurisdicción penal.
Estado de salud de los animales rescatados
Una vez asegurado el lugar, profesionales veterinarios realizaron una inspección clínica in situ y constataron que los perros presentaban otitis aguda, dermatitis severas y alopecias, es decir, pérdida parcial o total del pelo. Estas patologías, asociadas a la falta de higiene y atención médica, reflejaban semanas o meses de descuido.
Los caninos mostraban además signos típicos de estrés y desnutrición: bajo peso, apatía, lesiones en la piel y un aspecto general muy deteriorado. La ausencia de tratamientos, vacunas actualizadas o revisiones periódicas reforzó el diagnóstico de maltrato leve en su caso, en el marco de la normativa de protección animal.
La situación de la minipig era, con diferencia, la más crítica. Los veterinarios le diagnosticaron un cuadro de caquexia, es decir, una pérdida extrema de peso y masa muscular, que la dejaba prácticamente sin fuerzas para moverse. A esto se sumaba el crecimiento excesivo de sus pezuñas, lo que le impedía caminar con normalidad y evidenciaba que llevaba mucho tiempo sin recibir ningún tipo de cuidado mínimo.
El informe técnico calificó el caso de la minipig como maltrato animal grave con secuelas complejas, dado el sufrimiento prolongado y la afectación directa a su movilidad y a sus condiciones de vida. Este punto fue determinante para que la Uaepa decidiera impulsar también la vía penal, y no solo la administrativa.
Tras el operativo, los ocho perros y la minipig fueron trasladados al Centro de Bienestar Animal (CBA), donde actualmente se encuentran bajo custodia. Allí reciben tratamientos médicos, alimentación adecuada y seguimiento especializado para intentar revertir, en la medida de lo posible, el daño sufrido.
Multa superior a 60 millones y decomiso definitivo
Paralelamente a la atención veterinaria, la autoridad competente abrió un proceso verbal administrativo para determinar la responsabilidad del propietario de los animales. Después de analizar los informes de los inspectores y los dictámenes clínicos, se concluyó que hubo maltrato leve en los caninos y maltrato grave en el caso de la minipig.
Como consecuencia de estos hallazgos, se impuso al dueño de la vivienda una sanción económica que supera los 60 millones de pesos, considerada una de las multas más altas registradas recientemente en Cali por hechos de maltrato animal. Esta cuantía pretende enviar un mensaje disuasorio a otras personas que puedan estar incurriendo en situaciones similares.
Además de la multa, se ordenó el decomiso definitivo de los nueve animales, lo que implica que ninguno de ellos podrá regresar con el responsable de los hechos. La medida busca garantizar su protección a largo plazo y evitar que vuelvan a estar expuestos a las mismas condiciones de abandono.
Carmen Elena Domínguez Murillo, directora técnica de la Uaepa, destacó que este tipo de actuaciones administrativas son solo una parte de la respuesta institucional. La funcionaria subrayó que se trabaja de forma coordinada con otros organismos para que los casos más graves no se queden únicamente en una sanción económica.
Desde la administración distrital también se ha puesto sobre la mesa la necesidad de seguir reforzando la capacidad del Centro de Bienestar Animal, teniendo en cuenta que en Cali se estima una población muy elevada de animales abandonados, que ronda las decenas de miles, y muchos de ellos requieren rescate y atención especializada.
Remisión del caso a la Fiscalía y proceso penal
La gravedad de las lesiones detectadas, especialmente en la minipig, llevó a la Uaepa a remitir el expediente completo a la Fiscalía General de la Nación. El objetivo es que se adelanten las investigaciones correspondientes por el posible delito de maltrato animal, contemplado en la legislación penal vigente.
De acuerdo con lo explicado por los funcionarios, las pruebas recabadas durante el allanamiento, junto con los informes veterinarios y las denuncias iniciales, conforman un sólido cuerpo de elementos que podrían sustentar la responsabilidad penal del propietario. Será la Fiscalía la que, a partir de este material, determine los cargos y las eventuales sanciones judiciales.
La directora de la Uaepa insistió en que la entidad está lista para colaborar con la justicia, aportando toda la información técnica necesaria. Su intención, señaló, es que este tipo de episodios tan dolorosos no se conviertan en algo habitual, sino que tengan consecuencias ejemplares para desincentivar nuevos casos.
En el ámbito penal, las condenas por maltrato animal pueden llegar a incluir penas privativas de libertad y antecedentes, además de inhabilitaciones para tener animales. Este componente punitivo se considera clave para reforzar el mensaje de que los animales son seres sintientes y que la crueldad hacia ellos tiene repercusiones reales.
Al mismo tiempo, desde las autoridades de Cali se insiste en que el enfoque no es solo sancionador, sino también preventivo y educativo. A través de campañas y programas de sensibilización se intenta fomentar una cultura de respeto y cuidado hacia los animales, complementando la actuación de los inspectores y la Policía Ambiental.
El papel clave de la denuncia ciudadana
Uno de los puntos que más han recalcado la Alcaldía de Cali y la Uaepa tras este operativo es la importancia de la participación de la ciudadanía. En este caso, fueron precisamente los reportes realizados por vecinos y personas preocupadas los que pusieron en marcha toda la cadena de actuación institucional.
Las denuncias permiten activar de forma rápida las rutas de protección animal, que incluyen visitas de verificación, valoraciones veterinarias y, si es necesario, la intervención de la Fiscalía para conseguir órdenes de allanamiento. Sin estas alertas tempranas, muchos casos de maltrato quedarían ocultos tras las paredes de una vivienda.
Las autoridades insisten en que cualquier sospecha de abandono, golpes, desnutrición, falta de higiene extrema o ausencia prolongada de atención veterinaria debe ser reportada a los canales oficiales habilitados. No es necesario que la persona que denuncia tenga pruebas concluyentes; basta con aportar la información de la que dispone para que los equipos especializados puedan comprobarla.
Este caso de Fonaviemcali ha servido, además, para poner de relieve el valor del trabajo conjunto entre unidades administrativas y Policía Ambiental. La articulación entre diferentes instituciones facilitó que, pese a los obstáculos iniciales para ingresar a la vivienda, finalmente se pudiera rescatar a los animales y avanzar tanto en el frente administrativo como en el penal.
A la vez, la situación ha reabierto el debate sobre la necesidad de reforzar el control y la supervisión en barrios donde se detecta con frecuencia abandono o hacinamiento de animales, así como de impulsar políticas de esterilización y adopción responsable que contribuyan a reducir el número de ejemplares en situación de riesgo.
Este episodio en Cali se ha convertido en un ejemplo contundente de cómo la combinación de denuncias ciudadanas, actuación rápida de las autoridades y aplicación firme de la ley puede derivar en una multa histórica, el rescate de animales en peligro y la apertura de un proceso penal. Al mismo tiempo, recuerda que el maltrato, ya sea leve o grave, tiene consecuencias reales y que la protección de perros, minipigs y otros animales depende en gran medida de una sociedad que no mire hacia otro lado ante los signos de crueldad o abandono.