Rescatan fauna silvestre en Upala: perezosos, serpientes, ranas y una danta

Última actualización: 9 marzo 2026
  • Operativo en Bijagua de Upala permitió rescatar perezosos, serpientes, ranas de cristal y una danta presuntamente usados con fines turísticos.
  • La Fiscalía Adjunta Ambiental y el OIJ lideraron seis allanamientos en centros turísticos y una vivienda para desarticular una posible red de captura y comercio ilegal.
  • Los animales fueron trasladados al centro de rescate Zoo Ave, donde reciben atención veterinaria y evaluación para una posible rehabilitación y liberación.
  • Autoridades recuerdan que la fauna silvestre cumple funciones clave en los ecosistemas y llaman a denunciar su uso ilegal como atractivo turístico.

Rescate de fauna silvestre

Un amplio operativo en el cantón de Upala, en el norte de Costa Rica, permitió rescatar varios ejemplares de fauna silvestre que eran mantenidos de forma presuntamente ilegal en recintos vinculados a actividades turísticas. Entre los animales localizados se encontraban cinco perezosos, seis serpientes, varias ranas de cristal y una danta, todos ahora bajo supervisión profesional.

Las diligencias, coordinadas por el Ministerio Público a través de la Fiscalía Adjunta Ambiental, se enfocaron en establecimientos de la zona de Bijagua de Upala, un área conocida por su atractivo natural y la presencia de visitantes extranjeros y locales, y forman parte de investigaciones similares a otros operativos contra el tráfico de fauna. Las autoridades sospechan que los animales se utilizaban como reclamo turístico y, en algunos casos, podrían haber estado destinados a la venta.

Allanamientos en centros turísticos y una vivienda en Bijagua de Upala

En el marco de la causa 25-000049-0611-PE, la Fiscalía dirigió seis allanamientos en total: cinco en centros turísticos y uno en una vivienda ubicada en Bijagua de Upala, provincia de Alajuela. El objetivo principal era localizar animales silvestres mantenidos sin permisos, así como recabar pruebas documentales y materiales relacionadas con su posible comercio.

Durante las intervenciones, funcionarios judiciales y ambientales decomisaron cinco perezosos (tres adultos y dos crías), además de diversas serpientes y ranas de cristal, especies propias de la región que suelen atraer la atención de quienes buscan experiencias de turismo de naturaleza. Situaciones como ésta recuerdan otros casos de rescate de animales ocultos en camiones. También se localizó una danta, un mamífero de gran tamaño y relevancia ecológica en los bosques tropicales.

El despliegue contó con la presencia de agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), encargados de asegurar evidencias como dispositivos electrónicos, documentación y otros elementos que puedan ayudar a determinar el alcance de las actividades investigadas. Su participación resulta clave para reconstruir cómo se habría articulado la posible red de captura, traslado y exhibición, como en otros casos de animales sin permisos.

Según la información preliminar, las autoridades intentan establecer si se desarrollaba una dinámica organizada de captura y ocultamiento de fauna silvestre, seguida de su exhibición en establecimientos turísticos sin la autorización necesaria. En casos semejantes en otras regiones ello ha terminado con la liberación tras operativos, mientras se investiga la cadena de captura y comercialización. Parte de los ejemplares habrían sido mostrados directamente a los visitantes, mientras que otros podrían haber permanecido en recintos no visibles al público.

Las pesquisas también abarcan la posible participación de vendedores locales que, presuntamente, podrían estar involucrados en la captura en el campo o en la intermediación para la venta de ejemplares a los recintos turísticos allanados, lo que podría implicar multas y consecuencias legales para los implicados.

Fauna silvestre rescatada

Animales rescatados: perezosos, serpientes, ranas de cristal y una danta

Entre los animales encontrados, los perezosos llamaron especialmente la atención de los equipos de rescate. Se trataba de tres ejemplares adultos y dos crías, todos trasladados a un centro especializado tras su decomiso. De acuerdo con especialistas que participaron en la operación, al menos dos de los perezosos adultos podrían haber estado destinados a ser vendidos, lo que refuerza la hipótesis de un posible trasiego con fines lucrativos.

Las condiciones en las que se hallaron las crías generaron preocupación. Los perezosos bebés suelen ser separados de sus madres para facilitar su manipulación y comercialización, una práctica que incrementa drásticamente el riesgo de mortalidad. Muchas crías no sobreviven al estrés, la mala alimentación o la falta de cuidados adecuados tras ser extraídas de su entorno natural.

Junto a los perezosos, los equipos técnicos localizaron al menos seis serpientes, cuya identificación específica corresponde a los especialistas de fauna. En paralelo, fueron halladas ranas de cristal, un tipo de anfibio muy apreciado por su aspecto llamativo y por el interés que despiertan en la observación de fauna tropical. La presencia de estos animales en contextos turísticos sin regulación pone de manifiesto la demanda existente por parte de algunos visitantes.

Otro de los hallazgos relevantes fue la danta decomisada durante el operativo. Este mamífero, también conocido como tapir, cumple funciones ecológicas esenciales, como la dispersión de semillas y el mantenimiento de la estructura de los bosques. Su captura y mantenimiento en cautiverio sin permisos es especialmente grave por el impacto que puede generar en las poblaciones silvestres.

Todos los ejemplares quedaron bajo custodia de profesionales para evaluar su estado de salud físico y comportamental. El objetivo inmediato es reducir el estrés causado por el cautiverio y el propio operativo, y posteriormente determinar cuáles podrían ser candidatos a un proceso de rehabilitación y eventual liberación. Estas acciones forman parte de las acciones de rescate y protección que se aplican en casos de fauna víctima del tráfico.

Participación de Fiscalía, OIJ y especialistas del SINAC

La operación en Bijagua de Upala fue resultado de un trabajo conjunto entre la Fiscalía Adjunta Ambiental, el OIJ y el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC).

Durante los allanamientos participaron biólogos, médicos veterinarios e ingenieros forestales del SINAC, encargados de supervisar cada movimiento relacionado con la manipulación, contención y traslado de la fauna. Su presencia fue determinante para minimizar posibles lesiones y reducir el sufrimiento de los ejemplares afectados.

Mientras los agentes judiciales se centraban en el decomiso de evidencias y la recolección de información relevante, los equipos técnicos valoraban la forma más segura de extraer a los animales de los recintos donde se encontraban. En muchos casos, este tipo de actuaciones exige planificación minuciosa para evitar fugas, accidentes o daños adicionales.

Las autoridades subrayan que este tipo de operativos no solo persigue sancionar penalmente las conductas ilícitas, sino también desmantelar posibles redes dedicadas al tráfico y uso irregular de fauna silvestre. La obtención de datos en dispositivos, registros de visitantes o movimientos económicos puede ser clave para identificar a todas las personas implicadas.

El Ministerio Público mantiene abierta la investigación, sin descartar nuevas diligencias en otros puntos del territorio si la información recopilada apunta a una estructura más amplia de captura y comercialización de animales salvajes vinculada al turismo.

Traslado al centro de rescate Zoo Ave y cuidados especializados

Una vez finalizados los allanamientos, todos los animales decomisados fueron trasladados al Rescate Wildlife Rescue Center Zoo Ave, ubicado también en la provincia de Alajuela. Este centro de rescate cuenta con personal especializado y experiencia en la atención de fauna víctima de tráfico, atropellos o tenencia irregular, y atiende problemas asociados a los efectos del cautiverio en ejemplares rescatados.

En Zoo Ave, los ejemplares reciben valoraciones médicas completas por parte de veterinarios y otros especialistas. Estas evaluaciones permiten determinar si presentan lesiones, signos de malnutrición, estrés crónico u otras afecciones derivadas del cautiverio y del manejo inadecuado.

De acuerdo con los protocolos habituales, no todos los animales podrán ser devueltos de inmediato a su hábitat. Algunos requerirán procesos largos de rehabilitación para recuperar comportamientos naturales, mientras que otros podrían no estar en condiciones de sobrevivir en libertad y deberán permanecer bajo cuidado humano en instalaciones adecuadas.

Centros de rescate como Zoo Ave cumplen un papel fundamental, ya que actúan como puente entre el decomiso y la posible liberación. Además de los tratamientos veterinarios, se trabaja en la reducción del contacto con personas, la provisión de dietas apropiadas y la recreación de entornos lo más similares posible a los naturales.

La información recopilada durante la estancia de los animales en estas instalaciones también alimenta estudios sobre el impacto del tráfico y el uso turístico de la fauna silvestre, lo que a su vez ayuda a mejorar las estrategias de prevención y las políticas públicas de conservación.

Impacto sobre la biodiversidad y llamada a la ciudadanía

Las autoridades ambientales insisten en que la fauna silvestre desempeña funciones clave en los ecosistemas, entre ellas la dispersión de semillas, el control de plagas y el mantenimiento del equilibrio natural. La extracción de ejemplares de su entorno, especialmente en zonas de alta biodiversidad, puede originar desequilibrios difíciles de revertir.

El uso de animales salvajes como atractivo turístico sin regulación ni permisos genera además un efecto perverso: cuanto mayor es la demanda de fotografías o interacciones directas con la fauna, más rentable se vuelve para algunas personas capturar nuevos ejemplares, alimentando así el ciclo del tráfico ilegal.

Desde la Fiscalía Ambiental se ha hecho un llamamiento expreso a la población para denunciar cualquier actividad sospechosa relacionada con la captura, exhibición o venta de animales silvestres. Esto incluye tanto recintos turísticos que ofrezcan contacto directo con fauna no domesticada como anuncios de venta a través de internet o canales informales.

La normativa costarricense establece que la captura, traslado, comercialización o utilización de fauna silvestre sin autorización puede conllevar consecuencias penales, además de sanciones administrativas. Las autoridades recuerdan que el desconocimiento de la ley no exime de responsabilidad y que apoyar este tipo de actividades, aunque sea de forma indirecta, contribuye al deterioro ambiental.

Organizaciones ambientales y entidades públicas insisten en que la mejor forma de disfrutar de la riqueza natural de regiones como Upala es apostar por un turismo responsable y de bajo impacto, que valore la observación de la fauna en libertad y el respeto a los ecosistemas antes que el contacto directo o la manipulación de los animales.

La intervención en Bijagua de Upala deja claro que la protección de la vida silvestre requiere la colaboración de instituciones, sector turístico y ciudadanía. El operativo no solo permitió rescatar perezosos, serpientes, ranas de cristal y una danta de una situación presuntamente ilegal, sino que vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de rechazar cualquier oferta que implique el uso de animales salvajes como entretenimiento y de apoyar, en su lugar, iniciativas de conservación y turismo verdaderamente sostenibles.

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