Alarma por una plaga de ratas en el cuartel de la Guardia Civil de Mijas

Última actualización: 28 abril 2026
  • La AUGC denuncia una plaga de ratas en el cuartel de la Guardia Civil de Mijas con presencia en vestuarios, patio y zona de detenidos.
  • La asociación considera insuficientes las medidas aplicadas hasta ahora y reclama un plan integral y profesional de desratización.
  • El problema afecta a más de 130 agentes y a las familias residentes, con riesgos sanitarios y daños materiales en las instalaciones.
  • La AUGC exige la contratación urgente de una empresa especializada y advierte de la antigüedad y deterioro de muchos cuarteles en Málaga.

Plaga de ratas en cuartel de la Guardia Civil

La presencia masiva de ratas en el cuartel de la Guardia Civil de Mijas ha encendido todas las alarmas entre los agentes destinados en estas dependencias y sus familias. Lo que comenzó como algún avistamiento esporádico se ha convertido, según denuncian, en una situación insoportable que condiciona su día a día.

La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) ha dado el paso de formalizar una queja por escrito ante la Jefatura de la Comandancia de Málaga para reclamar una actuación urgente y en profundidad contra la plaga.

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Denuncia formal y reclamación de actuaciones inmediatas

En un escrito dirigido al jefe de la Comandancia de Málaga, el coronel Roberto Blanes, la AUGC detalla que la aparición de ratas en el acuartelamiento de Mijas no es nueva, pero que en el último mes la situación se ha agravado notablemente. Los agentes aseguran que el número de roedores ha aumentado hasta el punto de resultar imposible ignorar el problema.

Los guardias civiles afectados señalan que los roedores han sido vistos en zonas especialmente sensibles del cuartel: los vestuarios donde se cambian a diario, el patio interior y el área de custodia de detenidos. Estas ubicaciones preocupan especialmente por el tránsito constante de personas y por la imagen que se proyecta hacia los ciudadanos que acuden a las instalaciones.

La AUGC subraya que las medidas adoptadas hasta ahora han sido “claramente insuficientes” para frenar la plaga. Aunque se han colocado trampas y se ha recurrido a venenos en determinados puntos, el problema no solo persiste, sino que, según los testimonios recogidos, se ha intensificado durante las últimas semanas.

Ante este escenario, la asociación pide a la cadena de mando que no se limite a acciones puntuales o improvisadas, sino que impulse de inmediato un plan estructurado y profesional. El objetivo, recalcan, no es únicamente reducir la presencia de ratas a corto plazo, sino erradicarlas y evitar que la situación vuelva a repetirse.

Riesgos sanitarios y daños materiales en el acuartelamiento

En su escrito, la AUGC recuerda que las ratas son uno de los principales vectores de transmisión de enfermedades en el mundo, tanto de forma directa como indirecta. Entre las patologías que pueden propagar mencionan la leptospirosis, la salmonelosis, la peste bubónica o distintos tipos de hantavirus, todas ellas con potencial para causar graves problemas de salud.

Los agentes advierten de que la presencia de roedores en un entorno de trabajo como un cuartel puede suponer contaminación del agua, de alimentos y de materiales almacenados. En un espacio donde conviven personal de servicio, detenidos y familiares, los guardias consideran que el riesgo no puede minimizarse ni tratarse como una simple anécdota.

Más allá del impacto sanitario, la AUGC apunta a los daños materiales que las ratas pueden causar en las instalaciones. Estos animales suelen roer paredes, muebles, tuberías y cableado eléctrico, lo que puede dar lugar a averías, cortes de suministro e incluso situaciones de peligro, como cortocircuitos o pequeños incendios.

El colectivo recalca que, en un acuartelamiento con tanto movimiento, cualquier incidencia de este tipo puede afectar al funcionamiento operativo del servicio y generar costes adicionales en reparaciones. De ahí que insistan en que la plaga no debe afrontarse como un problema menor, sino como un asunto prioritario para la Administración.

Un problema que afecta a más de 130 agentes y a sus familias

Según los datos trasladados por la AUGC, en el cuartel de Mijas trabajan más de 130 personas entre agentes y personal de las dependencias. A ellos se suman las numerosas familias que residen en el propio acuartelamiento, lo que multiplica el alcance del problema.

Para los guardias civiles, la situación actual se ha convertido en una fuente constante de preocupación y malestar. No solo les inquieta la posibilidad de contraer enfermedades, sino también la sensación de tener que desempeñar sus funciones en un entorno que no consideran adecuado ni seguro.

La AUGC insiste en que la Administración tiene la obligación de garantizar unas condiciones de trabajo dignas y seguras a quienes prestan servicio en el cuartel. En este caso, señalan, la plaga de ratas pone en cuestión tanto la salud laboral de los agentes como el bienestar de los menores y demás familiares que conviven en las instalaciones.

Los representantes del colectivo recalcan que no se trata de una simple queja corporativa, sino de un asunto de salud pública en un edificio oficial con un trasiego diario de ciudadanos que acuden a presentar denuncias, realizar trámites o visitar a personas detenidas.

Los expertos reclaman un plan integral de control de plagas

En su denuncia, la Asociación Unificada de Guardias Civiles hace referencia a los criterios de técnicos especializados en sanidad ambiental, que desaconsejan basar la lucha contra las ratas únicamente en trampas o en la colocación de venenos de forma aislada.

Estos expertos sostienen que, para erradicar un problema de estas características, es imprescindible llevar a cabo un control integral que combine varias líneas de actuación. Entre ellas, la prevención estructural de los edificios, la correcta gestión del entorno y la intervención de personal profesional.

La prevención estructural pasa por revisar el estado del inmueble y cerrar posibles puntos de entrada de los roedores, como huecos en paredes, grietas, conductos o falsos techos. También implica revisar almacenes, zonas de residuos y espacios comunes donde puedan encontrar alimento o refugio.

La gestión del entorno, por su parte, requiere mantener una adecuada limpieza y orden en los patios, trasteros y áreas anexas al acuartelamiento, evitando cúmulos de basura, escombros o materiales que puedan servir de escondite. Todo ello debe complementarse con un sistema profesional de desratización, diseñado y ejecutado por una empresa especializada.

Por este motivo, la AUGC reclama que se contraten de inmediato servicios profesionales de control de plagas con un plan de seguimiento en el tiempo, de forma que no se limite la intervención a una campaña puntual, sino que se garantice un resultado duradero.

Exigencia de contratar una empresa especializada

En su escrito al coronel Roberto Blanes, la asociación pide de forma expresa la contratación de una empresa especializada en desratización que pueda abordar el problema de manera eficaz y permanente. La idea es que se lleve a cabo un diagnóstico detallado de la situación y se aplique un tratamiento adaptado a las características del cuartel.

Para la AUGC, la experiencia acumulada en otros edificios públicos demuestra que las actuaciones improvisadas no son suficientes cuando se trata de plagas de cierta entidad. Por ello, insisten en que debe ser una compañía profesional la que diseñe el protocolo de intervención, con controles periódicos y mediciones del resultado.

Los representantes de los guardias civiles reclaman que esta actuación se ponga en marcha con carácter de urgencia, dado que la plaga lleva tiempo detectada y, lejos de remitir, ha ido a más durante el último mes. Cuanto más se demore una intervención en profundidad, recuerdan, más difícil y costoso será erradicarla.

La asociación también subraya que la inversión en una solución profesional no solo repercutirá en la salud y seguridad de quienes viven y trabajan en el cuartel, sino que contribuirá a preservar las instalaciones y a evitar gastos mayores derivados de daños en la infraestructura.

El estado de los cuarteles de la Guardia Civil en Málaga, bajo la lupa

La denuncia por la plaga de ratas en Mijas se enmarca en un contexto más amplio sobre el estado general de los acuartelamientos de la Guardia Civil en la provincia de Málaga. La propia AUGC ha venido alertando en los últimos meses de las carencias en muchas de estas instalaciones.

Según datos difundidos por la asociación, solo alrededor del 59% de los 74 cuarteles de la provincia se consideran en buen estado de conservación. Un 31% están catalogados como “regulares” y cerca de un 10% se encuentran directamente en mal estado, lo que refleja una situación de deterioro progresivo.

Entre los acuartelamientos con peor valoración se encuentran, según la AUGC, los de Antequera, Cártama, Marbella-Ancón, Nerja-Carabeo, Ojén, Sierra de Yeguas y Estepona-Casasola. A ellos se suman otras instalaciones calificadas como regulares, entre las que figuran cuarteles de municipios como Alhaurín de la Torre, Benalmádena, Estepona, Fuengirola, Ronda, Torremolinos y la propia sede de la Comandancia en la capital.

En este escenario, la situación vivida en el cuartel de Mijas se interpreta como un síntoma más de la falta de inversión continuada en infraestructuras. Para la AUGC, la presencia de una plaga de ratas en un puesto principal de la Guardia Civil pone de relieve la necesidad de revisar con profundidad las condiciones en las que se encuentran estos edificios y actualizar sus sistemas de mantenimiento.

La denuncia por la plaga de ratas en el cuartel de la Guardia Civil de Mijas ha puesto sobre la mesa un problema que va más allá de la mera incomodidad y que afecta de lleno a la salud, la seguridad y la dignidad de quienes trabajan y residen en el acuartelamiento. La AUGC exige una respuesta rápida y profesional, con un plan integral de control de plagas y una revisión en profundidad del estado de las instalaciones, convencida de que solo así se podrá garantizar un entorno adecuado para los agentes, sus familias y los ciudadanos que acuden a estas dependencias.