Una niña de 10 años rescata un ajolote mexicano en un río de Gales

Última actualización: 24 abril 2026
  • Evie, una niña de 10 años de Leicester, encontró un ajolote mexicano bajo un puente en el río Ogmore, en Gales
  • El animal, bautizado como Dippy, estaba herido y fue trasladado por la familia a su casa para ponerlo a salvo
  • Expertos británicos destacan que se trata de un hallazgo inédito y que la niña probablemente le salvó la vida
  • El caso reabre el debate sobre la presencia de especies exóticas fuera de su hábitat y el auge del ajolote como mascota en Europa

Ajolote mexicano encontrado en un río de Gales

Una tranquila escapada familiar en Gales ha terminado convirtiéndose en una historia que ha dado la vuelta al Reino Unido: una niña de 10 años ha encontrado y rescatado un ajolote mexicano bajo un puente sobre el río Ogmore, a cientos de kilómetros de su hábitat natural en México. El hallazgo, tan inesperado como inédito en territorio británico, ha despertado el interés de especialistas en fauna y protección de especies.

La protagonista es Evie, una pequeña de Leicester aficionada a los animales, que se topó con este anfibio en peligro crítico de extinción mientras jugaba en el agua. Su reacción rápida, sumada a la decisión de la familia de acortar las vacaciones para poner al animal a salvo, ha sido valorada por los expertos como un gesto que probablemente evitó la muerte del ejemplar.

Un hallazgo insólito bajo el «Dipping Bridge»

Puente y río donde se encontró el ajolote

El descubrimiento se produjo en el sur de Gales, junto al río Ogmore, cerca de un punto conocido como Dipping Bridge (literalmente, “puente para mojarse”), donde la familia había decidido detener su caravana para pasar la noche. Mientras los adultos organizaban la zona de acampada, Evie se metió en el agua poco profunda para jugar y explorar entre las piedras.

En medio de esa exploración infantil, la menor levantó un trozo de alfombra o esterilla que flotaba en el río y, justo debajo, vio una pequeña criatura pálida acurrucada entre las rocas. Medía unos 20 centímetros de longitud (alrededor de nueve pulgadas) y presentaba heridas visibles en la cola y el vientre. Aun así, se movía lo suficiente como para llamar su atención.

Al reconocer la silueta alargada, las branquias externas y la característica “cara sonriente” del animal, Evie aseguró a su madre que se trataba de un ajolote, anfibio que conocía por vídeos de YouTube y por videojuegos como Minecraft y Roblox. Su madre, Melanie Hill, de unos 50 años, pensó en un primer momento que se trataba de un tritón, un lagarto o incluso una pequeña serpiente.

La incredulidad duró poco: al acercarse al agua y ver al animal de cerca, la familia comprobó que, efectivamente, era un ajolote mexicano vivo en un río galés, algo que ni ellos ni los expertos consultados habían oído antes que sucediera en el Reino Unido.

Del río a la cocina: el rescate de «Dippy»

Ajolote rescatado por una niña en Gales

Tras superar la sorpresa inicial, la familia decidió actuar con rapidez para evitar que el animal muriera en el río. Con cuidado, recogieron al ajolote y lo colocaron primero en un pequeño recipiente improvisado, descrito como una salsera, hasta poder conseguir un hábitat mínimamente adecuado. Después, se desplazaron a la tienda más cercana para comprar un contenedor y material básico para mantenerlo con vida.

La situación del animal no era sencilla: además de las lesiones evidentes, se trata de una especie extremadamente delicada, con requerimientos muy concretos de agua, temperatura y alimentación. Conscientes de que no sabían cómo cuidarlo, los padres de Evie contactaron al día siguiente con un criador local especializado en ajolotes para recibir pautas detalladas de manejo y cuidados.

Tras hablar con este especialista y asumir el compromiso de proporcionar las condiciones adecuadas, la familia decidió recortar sus vacaciones en Gales y regresar cuanto antes a Leicester, a unos 250 kilómetros del lugar del hallazgo. Allí, en su domicilio, han acondicionado un acuario más grande para que el ajolote se recupere.

El animal ha sido bautizado como Dippy por la propia Evie, en recuerdo del Dipping Bridge donde fue encontrado. En algunas versiones del relato, la niña añade una “D” adicional al nombre, asociándola a “Dragon” (dragón), en alusión al símbolo galés.

Una especie mexicana en peligro crítico en un río europeo

Ajolote mexicano en acuario doméstico

Lo que hace que esta historia haya generado tanto interés es que el ajolote (Ambystoma mexicanum) es un anfibio endémico de México, cuya presencia en libertad se limita, de manera natural, a zonas muy concretas como los canales de Xochimilco, cerca de Ciudad de México. En estado salvaje, su situación es alarmante: organismos y especialistas lo catalogan en peligro crítico de extinción, con estimaciones que sitúan la población entre apenas unas decenas y algo más de un millar de ejemplares.

Conocido popularmente como “salamandra mexicana”, el ajolote destaca por su aspecto juvenil permanente, su expresión aparentemente sonriente y su extraordinaria capacidad de regeneración. Puede reconstruir extremidades, partes de la cola, tejidos dañados e incluso porciones de órganos, lo que lo convierte en objeto de múltiples estudios científicos.

Que un ejemplar aparezca herido pero vivo en un río de Gales plantea un enigma evidente: no existe explicación natural para que esta especie llegue por sí sola al Reino Unido. El consenso entre los expertos consultados apunta a la intervención humana, probablemente ligada al comercio de ajolotes como mascotas exóticas. No se descarta que el animal hubiera escapado de un acuario doméstico o hubiese sido liberado de forma irresponsable.

En cualquier caso, el entorno del río Ogmore es completamente ajeno a las condiciones ambientales de los canales mexicanos. Las temperaturas del agua, la calidad y el tipo de ecosistema hacen muy difícil que un ajolote pueda sobrevivir por largo tiempo al aire libre en esa región, lo que refuerza la idea de que el rescate de Evie llegó justo a tiempo.

El papel de los expertos: un caso único en Reino Unido

Tras el hallazgo, medios británicos como la BBC se hicieron eco de la historia y consultaron a especialistas en reptiles y anfibios. Chris Newman, director del Centro Nacional para el Bienestar de los Reptiles (National Centre for Reptile Welfare), subrayó que el caso es, hasta donde se sabe, único en el Reino Unido e incluso a nivel internacional.

Newman explicó que no existían registros previos de ajolotes mexicanos avistados en libertad en territorio británico, ni tampoco constancia de apariciones similares en ríos de otros países fuera de México. A su juicio, el descubrimiento de Dippy es una “situación singular” y la intervención de la niña fue determinante para su supervivencia, tanto por haberlo encontrado como por haber logrado sujetarlo sin dañarlo.

El especialista destacó además que capturar a un ajolote no es sencillo, ya que se trata de animales muy resbaladizos y sensibles a los cambios de entorno. Considera que Evie demostró un gran cuidado al manipularlo, algo poco habitual en una niña de su edad, aunque acostumbrada a informarse sobre animales a través de internet.

Por ahora, y a la espera de que se tome una decisión definitiva sobre su futuro, Dippy se mantiene bajo el cuidado temporal de la familia que lo encontró, siguiendo las recomendaciones de criadores y expertos en bienestar animal. Sobre la mesa está la posibilidad de que, una vez estabilizado, pueda ser derivado a un centro especializado o santuario con instalaciones adecuadas.

Una niña muy aficionada a la fauna y la influencia de los videojuegos

Uno de los aspectos más llamativos del caso es la rapidez con la que Evie identificó a la especie. Según relata su madre, la niña pasa horas viendo vídeos sobre animales en YouTube y está muy familiarizada con criaturas poco comunes. Además, forma parte de la generación que ha conocido al ajolote a través de su presencia en videojuegos muy populares entre menores y adolescentes.

Desde su incorporación a Minecraft en 2021, el ajolote se ha convertido en un icono digital; también aparece en otros títulos como Roblox, lo que ha disparado su notoriedad entre el público joven. Esta visibilidad ha tenido un doble efecto: por un lado, ha facilitado que muchos niños aprendan a reconocer al animal; por otro, ha contribuido al auge de su demanda como mascota en Europa y otras regiones.

La propia madre reconoce que, durante mucho tiempo, dudaba de que estas criaturas fueran reales y decía en broma a su hija que los animales que veía en internet “no existían”. La aparición de Dippy en plena cocina familiar, tras el rescate, la obligó a rectificar entre risas, convirtiéndose en una anécdota que ella misma ha compartido con la prensa británica.

Desde el hallazgo, la familia asegura que ha dedicado muchas horas a investigar cómo mantener al ajolote en condiciones óptimas, ajustando la temperatura del agua, el tipo de alimentación y el tamaño del tanque. Según cuentan, Evie está encantada con su nueva responsabilidad y se toma muy en serio el cuidado de su inesperada mascota.

Especies exóticas, mascotería y riesgos para los ecosistemas europeos

Más allá de la historia personal, el caso de Dippy ha abierto de nuevo el debate en el Reino Unido y en Europa sobre la tenencia de especies exóticas fuera de su área de distribución natural. El ajolote, a pesar de su aspecto “simpático”, requiere condiciones de mantenimiento muy específicas y no es un animal fácil de cuidar para cualquier hogar.

En España y otros países europeos, la venta de ajolotes como mascotas se ha popularizado en los últimos años, en parte gracias a su fama en redes y videojuegos. Esta tendencia preocupa a biólogos y organizaciones de conservación, que alertan de varios riesgos: desde el bienestar de los propios animales hasta las posibles consecuencias de liberaciones accidentales o intencionadas en ríos y embalses locales.

En el caso concreto de Gales, los expertos apuntan casi con total seguridad a una intervención humana para explicar cómo llegó el ajolote al río Ogmore. Aunque no se ha podido determinar si se escapó o fue abandonado, el episodio sirve de recordatorio de los problemas que puede generar la introducción de fauna no autóctona en los ecosistemas europeos.

A ello se suma la paradoja de que, mientras en México se lucha por restaurar y conservar su hábitat en Xochimilco, en otros países el ajolote aparece en tiendas de animales como una mascota más, sin que siempre exista información clara para los compradores sobre su fragilidad y las obligaciones que supone mantenerlo en cautividad.

Históricas como esta, en las que una niña acaba salvando a un ejemplar perdido, ponen sobre la mesa la necesidad de reforzar la educación ambiental y la regulación del comercio de especies amenazadas en todo el ámbito europeo, tanto para evitar daños a la fauna autóctona como para garantizar el bienestar de los animales exóticos.

La aventura de Evie y Dippy, surgida de una tarde cualquiera junto a un río galés, ha pasado de ser una simple anécdota familiar a convertirse en un ejemplo vívido de cómo la curiosidad infantil, la influencia de la cultura digital y la responsabilidad a la hora de actuar pueden converger en la protección de una especie icónica y gravemente amenazada, al tiempo que invita a reflexionar en España y en el resto de Europa sobre cómo convivimos con la naturaleza y con los animales que decidimos tener en casa.

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