4.400 capturas de serpientes invasoras en las Pitiüses y ofensiva para salvar a la lagartija pitiusa

Última actualización: 24 abril 2026
  • El Govern balear supera las 4.400 capturas de serpientes invasoras en Ibiza y Formentera en la campaña de 2025.
  • Refuerzo del dispositivo con más personal, más trampas y esfuerzo anualizado para frenar la expansión de ofidios.
  • Riesgo crítico para la lagartija pitiusa y creación de refugios libres de serpientes en puntos estratégicos de Eivissa.
  • Nueva estrategia con bioseguridad, conservación ex situ y participación ciudadana mediante avisos a Línea Verde.

serpientes invasoras en las Pitiüses

Las serpientes invasoras siguen ganando terreno en las Pitiüses, pero la respuesta institucional también se ha intensificado. La última campaña de control en Ibiza y Formentera ha cerrado el año 2025 con más de 4.400 ejemplares capturados y un despliegue sin precedentes de trampas, personal y medidas de conservación específicas.

Las administraciones insulares y el Govern balear asumen que se trata de una emergencia ecológica progresiva, típica de ecosistemas insulares frágiles, y han optado por una estrategia de lucha a largo plazo que pasa por el control directo de los ofidios, blindar los puntos de entrada y proteger, por distintas vías, a la lagartija pitiusa (Podarcis pityusensis), también conocida como sargantana pitiüsa.

Más de 4.400 capturas y un operativo de control en expansión

control de serpientes invasoras en Ibiza y Formentera

Según los datos presentados por la Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural, el Govern ha rebasado las 4.400 capturas de serpientes invasoras en Ibiza y Formentera durante la campaña de 2025. Las cifras se pusieron sobre la mesa en una reunión celebrada en el Consell Insular d’Eivissa, con presencia de la Dirección General de Medio Natural y Gestión Forestal, los ayuntamientos de Eivissa, Sant Antoni de Portmany, Sant Joan de Labritja, Sant Josep de sa Talaia y Santa Eulària des Riu, además de los consejos insulares de Ibiza y Formentera.

La directora general de Medio Natural y Gestión Forestal, Ana Torres, subrayó que la invasión de ofidios constituye una amenaza ambiental de primer orden para las islas, que exige una actuación constante, coordinada entre instituciones y respaldada por la evidencia científica. En palabras de la responsable autonómica, el reto se mide tanto en número de capturas como en la necesidad de anticipar nuevos escenarios de riesgo.

El Consorcio para la Recuperación de la Fauna Silvestre de las Islas (COFIB) detalló los resultados de la campaña, que confirman un aumento sostenido del esfuerzo de control en los últimos años y, al mismo tiempo, evidencian la magnitud del problema: cada temporada se detectan más ejemplares y nuevos puntos de presencia, lo que obliga a redoblar recursos.

Ibiza y Formentera: dónde se concentran las serpientes invasoras

En Eivissa se ha desplegado el núcleo principal de la ofensiva. Con 1.930 trampas instaladas en la isla, se han capturado 3.604 serpientes, la mayor cifra desde que se puso en marcha el programa de control. La inmensa mayoría de estos ejemplares, 3.528, corresponden a la serpiente de herradura, una especie invasora que continúa extendiéndose con gran rapidez y que ya ocupa una parte muy amplia del territorio insular.

En Formentera, la campaña ha sido más contenida en volumen absoluto, pero no menos relevante. Con 505 trampas ubicadas en distintos puntos de la isla, se han capturado 893 serpientes, principalmente de serpiente blanca, asentada sobre todo en la zona de la Mola. La presencia de esta especie se considera ya estable en ese entorno, lo que obliga a mantener una vigilancia permanente.

Además, en el entorno del puerto de la Savina se han localizado y retirado ejemplares aislados de serpiente de herradura. Este detalle no es menor: confirma una presión constante de entrada desde Eivissa a través de mercancías y movimientos humanos, lo que pone sobre aviso a las autoridades sobre la necesidad de reforzar la prevención en este punto de conexión clave entre islas.

En conjunto, la distribución de capturas refleja un patrón claro: Ibiza actúa como foco principal de expansión de la serpiente de herradura hacia distintos sectores de la isla y, de forma indirecta, hacia Formentera, mientras que en esta última se consolida sobre todo la serpiente blanca con focos puntuales de otras especies invasoras.

Trampas activas todo el año y más personal en el terreno

Uno de los giros más destacados de la campaña de 2025 ha sido la decisión estratégica de mantener activo el trampeo durante los doce meses del año, incluidos los meses de invierno. Hasta ahora, el programa se concentraba en los periodos de mayor actividad de las serpientes, pero la experiencia acumulada ha llevado al Govern a optar por un esfuerzo continuado.

Este cambio ha permitido consolidar el control en zonas consideradas prioritarias, afianzar la presencia de equipos sobre el terreno y preparar con antelación el despliegue de la campaña de 2026. La trampa no se recoge al terminar el verano, sino que queda operativa como barrera estable frente a la expansión de los ofidios.

Paralelamente, para el nuevo ejercicio está previsto que el dispositivo alcance las 13 personas dedicadas específicamente al control de serpientes en las Pitiüses, lo que representa un incremento cercano al 44 % en recursos humanos respecto a fases anteriores del programa. Este refuerzo permitirá intensificar las salidas, revisar con mayor frecuencia las trampas y responder con más agilidad a los avisos ciudadanos.

El Govern también incrementará el número de trampas disponibles, con el foco puesto en el frente de expansión de la serpiente de herradura hacia el oeste de Ibiza. La idea es ganar terreno al avance de la especie, instalando dispositivos de captura en aquellas zonas donde se ha detectado un movimiento progresivo de ejemplares hacia nuevas áreas.

Además, se reforzará la presencia en áreas de alto valor ecológico y puntos estratégicos del litoral, muy especialmente en aquellos lugares conectados con islotes cercanos, donde ya se ha constatado la presencia de serpientes. Estos enclaves se consideran extremadamente delicados por el tipo de fauna que albergan.

Una amenaza directa para la lagartija pitiusa

El gran motivo de preocupación detrás de todo este despliegue es el impacto sobre la lagartija pitiusa (Podarcis pityusensis), una especie emblemática y endémica de las Pitiüses que se encuentra entre las más amenazadas por la invasión de serpientes. La presión de los ofidios se suma a otros factores de riesgo en unos ecosistemas ya de por sí muy frágiles.

Los islotes cercanos a Ibiza y Formentera albergan poblaciones de lagartija con una singularidad genética muy elevada, consideradas únicas a escala mundial. En muchos casos, se trata de subpoblaciones aisladas que han evolucionado de manera diferenciada, lo que les confiere un gran valor científico y de conservación.

La colonización de estos islotes por parte de las serpientes supone, según alertaron los técnicos en la reunión, un riesgo crítico de desaparición de determinadas poblaciones de lagartija. En espacios tan reducidos, la llegada de un depredador eficiente como la serpiente puede provocar un declive muy rápido de los efectivos de sargantana, sin margen para la recuperación natural.

Ante este contexto, el Govern balear ha puesto en marcha una nueva estrategia de conservación específica para la lagartija pitiusa, que integra medidas de control intensivo de ofidios, actuaciones directas sobre la especie objetivo y un paquete de medidas de bioseguridad destinado a reducir al mínimo la probabilidad de nuevas invasiones.

La directora general insistió en que el objetivo no es solo contener la expansión actual de las serpientes, sino asegurar el futuro a medio y largo plazo de la sargantana pitiüsa, protegiendo su diversidad genética y preparándose para escenarios de riesgo que puedan darse en los próximos años.

Refugios libres de serpientes y conservación ex situ

Entre las novedades más visibles se encuentra la creación de una red de refugios libres de serpientes en Eivissa, concebidos como espacios seguros donde las lagartijas puedan mantenerse lejos de la presión de los ofidios. El primero de estos refugios ya se ha habilitado en la zona de Can Marines y está previsto que, en los próximos meses, se vayan sumando nuevos puntos estratégicos repartidos por la isla.

Estos enclaves se diseñan con criterios de seguridad frente a posibles incursiones de serpientes, combinando elementos físicos de exclusión y un seguimiento continuo. La intención es que funcionen como reservas de población que permitan sostener la especie incluso si algunos núcleos silvestres sufren descensos acusados.

De forma paralela, el Govern ha impulsado un programa de conservación ex situ en colaboración con instituciones de referencia como el Zoo de Barcelona. Este centro ya trabaja con varias líneas de cría de lagartija pitiusa basadas en criterios genéticos, con el fin de conservar la mayor diversidad posible en cautividad.

En este marco, durante el mes de abril de 2026 se han capturado 33 ejemplares de lagartija procedentes de cinco islotes especialmente sensibles, que han sido incorporados al programa de cría. La selección de estos animales se ha realizado pensando en salvaguardar linajes genéticos distintos, de modo que, si en el futuro fuera necesario reforzar poblaciones naturales, se cuente con una base sólida para hacerlo.

La combinación de refugios en el propio territorio y líneas de cría controladas en centros especializados configura una doble red de seguridad para la especie, que busca reducir al máximo el riesgo de pérdida irreversible de variabilidad genética en las Pitiüses.

Bioseguridad, avisos ciudadanos y coordinación institucional

Más allá del control directo de serpientes y de las acciones centradas en la lagartija pitiusa, el Govern sigue reforzando las medidas de bioseguridad para evitar nuevas introducciones de ofidios en las islas. Uno de los puntos más vigilados es el transporte de mercancías y plantas ornamentales, considerado una de las principales vías por las que las serpientes han llegado y se han dispersado por el archipiélago.

Se están impulsando protocolos específicos para el manejo y revisión de mercancías en puertos y en determinados circuitos logísticos, así como campañas informativas dirigidas a empresas del sector y a la ciudadanía. El objetivo es que cualquier persona o entidad que pueda servir de vector involuntario conozca los riesgos y las medidas básicas de prevención.

La implicación social también se ha convertido en una pieza clave. La aplicación Línea Verde, utilizada para canalizar avisos ambientales, ha registrado cerca de un millar de notificaciones relacionadas con serpientes durante 2025. Estos avisos permiten una detección temprana de nuevos focos y facilitan que los equipos especializados acudan con rapidez al lugar indicado.

En la reunión celebrada en el Consell d’Eivissa se destacó, además, la importancia de reforzar la coordinación entre el Govern, los ayuntamientos y los consejos insulares. Todas las administraciones coincidieron en que solo una respuesta conjunta, estable en el tiempo y bien organizada puede hacer frente a una invasión biológica de esta escala.

Con el balance actual sobre la mesa, las instituciones de las Pitiüses asumen que lo que está en juego va más allá de una sola especie: se trata del equilibrio general de sus ecosistemas y de la conservación de un patrimonio natural único. La combinación de control intensivo de serpientes, protección activa de la lagartija pitiusa, refuerzo de la bioseguridad y participación ciudadana marca la hoja de ruta para los próximos años en Ibiza y Formentera.

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