- Vecinos de Dos Acequias, en San Martín, detectaron una serpiente similar a la coral en plena calle
- Especialistas confirmaron que se trata de una falsa coral, especie que imita los colores de la venenosa coral verdadera
- La presencia del reptil generó preocupación y reavivó el debate sobre la convivencia con la fauna silvestre
- Autoridades ambientales recomiendan no manipular serpientes y seguir protocolos de seguridad ante cualquier hallazgo

La aparición de una serpiente de vivos colores en Dos Acequias, en el departamento de San Martín, ha desatado una mezcla de sorpresa y nerviosismo entre los vecinos. El animal fue visto en plena calle, muy cerca de varias viviendas, lo que hizo que la noticia corriera como la pólvora por grupos de mensajería y redes sociales.
En un primer momento, muchos pensaron que se trataba de una peligrosa serpiente coral, conocida por su potente veneno. Sin embargo, tras una revisión más detallada y la consulta con especialistas, se confirmó que el ejemplar correspondía a una falsa coral, un tipo de serpiente que, aunque presenta un aspecto casi calcado al de la coral verdadera, no tiene la misma peligrosidad.
Aparición de la falsa coral en Dos Acequias
Según relataron los residentes, la serpiente fue detectada en una calle de Dos Acequias, en una zona con varias casas y tránsito habitual de personas. Uno de los vecinos consiguió tomar fotografías del reptil, y esas imágenes comenzaron a circular rápidamente, aumentando la inquietud en el barrio.
La presencia del animal en un entorno tan cercano a la población generó alarma inmediata, sobre todo entre quienes reconocieron el característico patrón de anillos de colores que se asocia a la coral. La simple idea de tener una serpiente altamente venenosa tan cerca de casa fue suficiente para que muchos salieran a preguntar qué estaba ocurriendo.
Con el paso de las horas, y tras la consulta a personas con conocimientos en herpetología, se aclaró que el ejemplar encontrado no era una coral verdadera, sino una falsa coral inofensiva. Esta confirmación ayudó a calmar los ánimos, aunque la inquietud por la presencia de serpientes en la zona siguió muy presente en las conversaciones de los vecinos.
En ese contexto, la comunidad de Dos Acequias volvió a insistir en la necesidad de informar a las autoridades ambientales ante cualquier hallazgo de reptiles, evitando actuar por cuenta propia. El objetivo es garantizar un manejo adecuado de estos animales y prevenir incidentes innecesarios.
Qué es una falsa coral y por qué se parece tanto a la coral venenosa
Las llamadas falsas corales son serpientes que han desarrollado un aspecto muy parecido al de las coralas verdaderas del género Micrurus. Su cuerpo suele presentar anillos de tres colores intensos, distribuidos de forma que recuerdan de inmediato a las especies venenosas más conocidas de América.
En las corales auténticas, estos anillos de rojo, negro y amarillo o blanco se combinan junto a un cuerpo liso, una cabeza poco diferenciada del cuello, ojos pequeños y una cola corta. Pueden medir desde unos 40 centímetros hasta más de 1,5 metros, y su fama se debe a un veneno neurotóxico capaz de causar graves problemas de salud.
Las falsas corales, en cambio, utilizan esa imitación de colores como mecanismo de defensa. Al parecerse a una especie peligrosa, muchos depredadores optan por no atacarlas, lo que les da una ventaja en su entorno natural. Este fenómeno, conocido como mimetismo, explica por qué resultan tan fáciles de confundir para la gente de a pie.
En Sudamérica se han identificado diversas especies de falsas corales, entre ellas la Oxyrhopus clathratus (falsa coral serrana), la Oxyrhopus rhombifer (falsa coral ocelada) y la Xenodon histricus (falsa yarará parda). Estas serpientes se encuentran distribuidas en países como Argentina, Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay, y forman parte de ecosistemas tanto rurales como periurbanos.
El caso de Dos Acequias encaja en esta realidad regional: se trata de un ejemplar que reproduce el patrón de color de la coral, pero sin la misma toxicidad, lo que no impide que, como cualquier animal silvestre, pueda morder si se siente acorralado o amenazado.
Impacto en los vecinos de San Martín y percepción del riesgo
La aparición de la falsa coral en plena calle ha puesto de manifiesto el desconocimiento general sobre las serpientes que habitan en el entorno y la dificultad para distinguir a simple vista cuáles son realmente peligrosas. Para muchas personas, ver una serpiente de colores intensos es sinónimo automático de peligro grave.
En Dos Acequias, numerosos residentes reconocen que sintieron miedo e incertidumbre al ver las fotos que circularon por redes. El mero hecho de pensar que podía tratarse de una coral venenosa disparó la preocupación, especialmente entre quienes tienen niños pequeños o mascotas que suelen moverse por la zona.
Aunque una vez confirmado que era una falsa coral la tensión se rebajó, persiste la sensación de que los encuentros con serpientes son cada vez más frecuentes, sobre todo en los meses de calor. Esta percepción no es nueva y se repite en muchas localidades donde la expansión urbana se combina con áreas de vegetación, acequias, zonas de riego y terrenos baldíos.
Algunos vecinos consideran que habría que reforzar las campañas de información pública sobre cómo actuar ante la presencia de reptiles, mientras otros reclaman controles más frecuentes en solares descuidados y lotes con maleza alta. En cualquier caso, el episodio ha servido para volver a colocar el tema de la convivencia con la fauna silvestre en el centro del debate local.
Pese a que la falsa coral registrada en San Martín no representa un peligro comparable al de la coral verdadera, el temor a mordeduras y posibles complicaciones de salud sigue apareciendo cada vez que se menciona la palabra «víbora» en la conversa diaria.
Serpientes en la zona y papel ecológico
Desde la Secretaría de Estado de Ambiente se ha recordado que, en la provincia, habitan alrededor de 18 especies de serpientes, con distintos niveles de relevancia sanitaria. Entre ellas figuran especies realmente peligrosas para el ser humano, como la coral, la yarará chica, la yarará ñata o la cascabel, junto con muchas otras que no representan un riesgo significativo.
Durante la temporada estival, que se prolonga hasta abril, es habitual que estos animales se desplacen y, en ocasiones, aparezcan en zonas urbanas o periurbanas. El calor, la búsqueda de alimento y la presencia de refugios adecuados hacen que aumenten las probabilidades de encontrarlos incluso cerca de viviendas.
A pesar del recelo que generan, las serpientes cumplen un rol fundamental en el equilibrio del ecosistema. Una de sus funciones más importantes es el control de poblaciones de roedores, que pueden transmitir enfermedades y provocar daños en cultivos y almacenes. Al reducir la cantidad de estos pequeños mamíferos, las serpientes ayudan de forma indirecta a la salud pública y a la economía local.
Desde el punto de vista legal, las autoridades recuerdan que las serpientes forman parte de la fauna silvestre protegida. Su caza o muerte injustificada puede constituir un delito, algo que muchas personas todavía desconocen o no terminan de asimilar cuando se encuentran con uno de estos animales en su entorno.
Lejos de apostar por la eliminación de estos reptiles, los organismos ambientales insisten en la importancia de aprender a convivir con la fauna autóctona, fomentando la prevención y la actuación responsable en caso de que se produzca un encuentro imprevisto.
Recomendaciones ante avistamientos de falsas corales y otras serpientes
Ante situaciones como la vivida en Dos Acequias, las autoridades recomiendan seguir una serie de medidas básicas de seguridad para minimizar riesgos, tanto en áreas urbanas como rurales. La primera y más importante es no intentar manipular ni capturar al animal, incluso cuando se sospeche que no es venenoso.
Se sugiere utilizar calzado cerrado y ropa adecuada al desplazarse por zonas con pastizales altos, montones de leña, piedras o restos de obra, donde las serpientes pueden buscar refugio. También es fundamental evitar meter las manos en huecos, grietas o montículos sin poder ver claramente el interior.
Para reducir la probabilidad de que estos reptiles se acerquen a las viviendas, se aconseja mantener limpios los terrenos y alrededores, retirar basura, escombros y maleza densa, y ordenar los espacios donde pueda acumularse material que sirva de escondite. Un entorno despejado dificulta que las serpientes se instalen cerca de las casas.
Si una serpiente entra en una vivienda o se detecta en un lugar de alto tránsito, lo indicado es pedir ayuda especializada. En el caso de San Martín y su entorno, se pueden utilizar líneas de contacto como el número fijo 4305057, el WhatsApp 2644305057 o el teléfono de emergencias 911, para que intervenga la Policía Ecológica o personal capacitado.
Los expertos insisten en que actuar con calma, mantener la distancia y esperar la intervención profesional es la forma más segura de gestionar este tipo de situaciones, tanto para las personas como para los propios animales.
Qué hacer ante una posible mordedura
Aunque la falsa coral observada en Dos Acequias no tenga la toxicidad de una coral verdadera, cualquier mordedura de serpiente debe tomarse en serio, sobre todo si no se puede identificar con certeza a la especie implicada. Por ello, es esencial conocer las pautas básicas de primeros auxilios.
Los especialistas desaconsejan de forma tajante automedicarse, succionar la herida o practicar cortes sobre la zona afectada. Tampoco se recomienda aplicar hielo, torniquetes ni remedios caseros, prácticas que pueden agravar la situación y complicar la atención médica posterior.
La actuación más adecuada consiste en inmovilizar a la persona lo máximo posible, manteniendo la parte afectada en reposo, retirar anillos, pulseras o prendas ajustadas cerca de la zona de la mordedura y limpiar suavemente la piel, sin frotar en exceso ni usar sustancias agresivas.
Una vez realizados estos pasos básicos, se debe trasladar de inmediato al afectado a un centro de salud o servicio de urgencias para que reciba la valoración de un profesional. Siempre que sea posible, es útil aportar una descripción del animal o una fotografía tomada a distancia, sin poner en riesgo a nadie por intentar capturar al reptil.
En áreas donde se sabe que habitan especies venenosas, los centros sanitarios suelen contar con protocolos específicos y antídotos adecuados, por lo que la rapidez en acudir al médico es un factor clave en el pronóstico.
Lo ocurrido con la falsa coral en San Martín vuelve a poner de relieve hasta qué punto la convivencia con la fauna local requiere información, prudencia y respeto. Un simple avistamiento en una calle de Dos Acequias ha servido para recordar que, aunque muchas serpientes no sean mortales, conviene mantener la distancia, dejar la gestión en manos de especialistas y adoptar medidas preventivas básicas para reducir riesgos. Al mismo tiempo, entender su papel en el ecosistema ayuda a pasar del miedo irracional a una actitud más equilibrada, en la que se combinan la protección de las personas y la conservación de la vida silvestre.