Serpiente en cable eléctrico: casos reales, riesgos y cómo actuar

Última actualización: 22 febrero 2026
  • Las serpientes pueden provocar apagones al entrar en contacto con cables y equipos eléctricos, desde contadores domésticos hasta subestaciones.
  • Buscan presas, refugio y calor en estas infraestructuras, lo que explica su presencia en postes, cajas y líneas elevadas.
  • Manipular por cuenta propia instalaciones eléctricas con serpientes es muy peligroso; siempre debe intervenir personal especializado.
  • Empresas eléctricas y autoridades trabajan en barreras físicas, protocolos y coordinación con expertos en fauna para reducir estos incidentes.

serpiente en cable electrico

Ver una serpiente desplazándose por un cable eléctrico puede parecer casi una escena de película, pero lo cierto es que está ocurriendo en distintos puntos del mundo y, en algunos casos, está provocando apagones, sustos monumentales y muchas preguntas sobre seguridad.

En los últimos años se han hecho virales varios vídeos y noticias donde estos reptiles trepan por postes, subestaciones y tendidos eléctricos, generando cortes de luz, incendios puntuales y una buena dosis de curiosidad entre los vecinos. A partir de estos casos reales y de la experiencia de compañías eléctricas y expertos en fauna, se puede trazar un panorama bastante completo de qué está pasando y cómo se puede gestionar el problema.

Apagones en Tennessee: cuando las serpientes dejan a todo un vecindario sin luz

En la ciudad de Franklin, en el estado de Tennessee (Estados Unidos), un vecindario lleva tiempo sufriendo algo que, a primera vista, suena a broma pesada: cortes reiterados de luz provocados por serpientes. Los apagones comenzaron a finales de mayo y se repitieron durante días, obligando a la compañía eléctrica a investigar a fondo qué estaba provocando tantas incidencias.

La empresa Middle Tennessee Electric (MTE), responsable del suministro en la zona, terminó reconociendo públicamente que los culpables eran varios ofidios que conseguían colarse y trepar por las estructuras de la subestación Henpeck. Según los reportes, desde el 17 de mayo y durante al menos ocho días, esa subestación sufrió hasta cuatro cortes de energía directamente relacionados con serpientes que entraban en contacto con el equipamiento energizado.

Larry Rose, director de comunicaciones y marketing de MTE, explicó a un medio local que uno de los gerentes de la compañía, con más de 20 años de experiencia en el sector, recordaba apenas un par de incidentes con serpientes en toda su carrera. Sin embargo, en esta ocasión el número de casos se disparó, lo que disparó también todas las alarmas internas sobre la magnitud del problema.

Los animales se introducían en las instalaciones y se desplazaban entre transformadores, interruptores y cables energizados, de un punto a otro, hasta que en algún momento tocaban simultáneamente partes conductoras con distinto potencial. Ese contacto generaba un cortocircuito fatal para la serpiente y un apagón para cientos de clientes.

Los técnicos de MTE identificaron a la mayoría de estos ejemplares como serpientes ratoneras grises (rat snakes), una especie no venenosa muy común en Estados Unidos, famosa precisamente por su increíble capacidad para trepar por árboles, postes, paredes y prácticamente cualquier estructura con algo de relieve o agarre.

Con el objetivo de frenar la invasión, la compañía probó hasta tres tipos distintos de repelentes para serpientes, aplicados en distintos puntos estratégicos de la subestación. Sin embargo, Rose reconoció que ninguno de ellos había resultado eficaz hasta el momento, lo que obligó a buscar soluciones adicionales.

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Además de los repelentes, se reforzó la presencia de guardias especializados en fauna silvestre dentro de las instalaciones, algo que ya hacían para evitar que aves u otros animales alcanzaran líneas energizadas. A pesar de todas estas medidas, el misterio seguía sin resolverse del todo: nadie terminaba de entender por qué se estaban acumulando tantas serpientes en Henpeck justo en ese periodo.

Para intentar descifrar la causa real del problema, MTE inició contactos con expertos certificados en control de fauna y con la Tennessee Wildlife Resources Agency, la entidad estatal responsable de la vida silvestre. La idea era evaluar tanto la ecología local (plagas de presas, cambios ambientales, época de cría) como el diseño físico de la subestación, buscando puntos de acceso y elementos que pudieran estar atrayendo a los reptiles.

Clive Buttrey, gerente de la subestación Henpeck con casi tres décadas de experiencia a sus espaldas, comentó en televisión que en tan solo una semana el número de incidentes se había duplicado respecto a otros periodos. Para alguien con 27 años trabajando en el mismo sitio, aquello era totalmente fuera de lo normal.

Aunque todavía no podían afirmarlo con total seguridad, Buttrey sospechaba que el incremento repentino de serpientes podría estar relacionado con la presencia masiva de cigarras en la zona. Estas, a su vez, atraen a otros animales que se alimentan de ellas, lo que dispara toda la cadena alimentaria: roedores, aves y, por supuesto, serpientes que acuden en busca de comida fácil.

El propio Buttrey relató que, al hablar con el servicio de control de plagas de la compañía, descubrió que en Tennessee es necesario contar con una licencia específica para retirar serpientes. MTE se vio obligada a buscar profesionales con permisos oficiales, porque se trataba de la primera vez que tenían que gestionar una situación de este calibre.

Mientras tanto, los clientes sufrían las consecuencias. Paul Williams, uno de los vecinos afectados, contaba que le pareció algo completamente surrealista: la luz se iba durante unos segundos y volvía casi de inmediato, pero nadie pensaba que un simple reptil pudiera tirar abajo el suministro de toda la zona. Hasta que MTE explicó el problema, la explicación no terminaba de encajarles.

En declaraciones al periódico local The Rock Hill Herald, Larry Rose insistió en que la empresa estaba profundamente apurada y disculpándose con sus clientes por las molestias causadas. Aseguró que el equipo técnico estaba trabajando al máximo para dar con una solución estable que evitara nuevos cortes de energía por culpa de serpientes u otros animales.

El caso extremo: una serpiente carbonizada en el contador de una vivienda

Más allá de las subestaciones, hay situaciones donde la serpiente entra directamente en equipos eléctricos domésticos, con consecuencias igual de aparatosas. Un testimonio muy gráfico describe lo que sucedió cuando un vecino estaba tranquilamente en su casa, arreglando una tabla en su viejo columpio-banco del porche.

Mientras trabajaba, escuchó que sonaba su teléfono móvil y entró corriendo a contestar. La llamada era de su padre, que quería que viera unas fotos que le había enviado. La conversación terminó alrededor de las 3:54, y apenas diez segundos después se fue la luz en la vivienda. El vecino pensó que la compañía le había cortado el suministro por algún error administrativo.

Al acercarse al medidor eléctrico para comprobar si había algún problema, se llevó una de las imágenes más impactantes de su vida: la cabeza chamuscada de una serpiente de gran tamaño atascada justo debajo del panel, con un ratón también frito atrapado entre sus mandíbulas. Literalmente, la serpiente había entrado en la caja persiguiendo a su presa y el resultado fue letal para ambos.

El propietario retiró el panel y fue recibido por un olor insoportable a carne quemada y descomposición, mucho peor de lo que describiría como “olor a rata muerta”. Armado con una tabla de madera, consiguió sacar el cuerpo todavía caliente de la serpiente del interior de la caja del contador, documentando todo con fotografías mientras trabajaba.

Una vez retirado el animal, volvió a colocar el medidor confiando en que la luz regresaría, pero siguió sin tensión. Sacó su multímetro (un Fluke, muy usado por electricistas) y comprobó que la lectura era de 0 voltios de corriente alterna. Al observar que ningún vecino tenía luces encendidas, decidió consultar la web de la compañía y confirmó que había un apagón generalizado.

La broma pesada del destino fue que, por culpa de esa serpiente metida en su contador, se quedó sin luz casi todo el pueblo. El usuario contaba con ironía que todo el problema se había originado en su propia casa, lo que le convertía, sin querer, en el epicentro de la avería que afectó a decenas o cientos de personas.

El vecino se puso a pensar en cómo había acabado la serpiente en ese punto exacto. Su teoría era que el animal llevaba tiempo viviendo dentro de las paredes de una antigua habitación de su abuelo, justo donde se encontraba la caja de fusibles. Aseguraba que esa estancia siempre había tenido un olor muy desagradable, difícil de catalogar, que probablemente procedía de la presencia prolongada del reptil.

Según contaba, al haber reparado recientemente el sistema de aire acondicionado central y configurar el termostato a una temperatura muy baja, es posible que la serpiente buscara un lugar más cálido en el exterior, encontrando en la caja del contador un espacio protegido y lleno de pequeños animales, como el ratón que acabó atrapado en su boca.

Con bastante humor negro, terminaba diciendo que, si alguien sospecha que tiene serpientes dentro de casa o en las paredes, una forma muy eficaz de deshacerse de ellas es “congelándolas” con el aire acondicionado a tope. Evidentemente, no es un método recomendable ni ético, pero da una idea de lo desesperante que puede resultar convivir con estos animales en zonas tan sensibles como instalaciones eléctricas.

Serpiente en los cables de un barrio urbano: el susto en Guayaquil

Otro tipo de incidente, mucho más visible para todo el mundo, se vivió en la Ciudadela Florida Norte, en Guayaquil. Allí, vecinos sorprendidos avisaron de la presencia de una culebra en mitad de los cables eléctricos que cruzan las calles del sector, generando susto, curiosidad y una cascada de mensajes y vídeos en redes sociales.

El avistamiento de una culebra en plena zona urbana, colgada sobre los cables, no es algo habitual, y menos cuando se encuentra a la vista de todo el vecindario. Numerosos residentes mostraron preocupación por la posibilidad de que el animal cayera sobre alguien, alcanzara una vivienda o provocara algún tipo de fallo eléctrico si tocaba una parte en mal estado.

Ante la situación, las autoridades locales fueron alertadas con rapidez para que coordinasen una intervención segura. El objetivo principal era doble: por un lado, garantizar que el vecindario no corriese riesgo de descargas o de caída del animal; por otro, intentar rescatar a la serpiente sin dañarla, siempre que fuese posible.

Este tipo de apariciones, aunque no muy frecuentes, suelen disparar la curiosidad y el morbo en redes sociales, donde se comparten fotos, vídeos y comentarios a toda velocidad. En este caso, se generó un debate sobre cómo había llegado la culebra hasta ahí: si venía desde una zona verde cercana, si estaba persiguiendo a pájaros que se posan sobre los cables, o si se trataba de un ejemplar que alguien había tenido como mascota y se escapó.

La radio local que reportó el caso subrayó que estos avistamientos de fauna silvestre en líneas eléctricas urbanas no son habituales, pero que, cuando se dan, siempre es necesario avisar a los servicios de emergencia o a las empresas eléctricas para evitar accidentes. Manipular cables o intentar bajar al animal por cuenta propia puede ser extremadamente peligroso.

El vídeo viral de Malasia: una serpiente cazadora sobre un cable

En Malasia se grabó una de las escenas más llamativas relacionadas con este tema: un vídeo viral en el que una serpiente se desplaza con total soltura por un cable eléctrico intentando cazar a un pájaro. El clip, difundido en redes sociales y posteriormente subido a YouTube, acumuló más de un millón de reproducciones.

En las imágenes se ve cómo los pájaros cantaban y revoloteaban cerca del cable, mientras el reptil avanza lentamente, utilizando su musculatura para balancearse y mantener el equilibrio sobre la línea. El cazador trataba de acercarse lo suficiente como para lanzarse sobre una de las aves, que parecían estar perfectamente al tanto del peligro.

El autor del vídeo relataba que estaba en el patio trasero de su casa cuando escuchó el revuelo de los pájaros y, al mirar hacia arriba, se encontró con la escena de una serpiente colgando y avanzando a lo largo del cable. Según contaba, le sorprendió lo bien que se manejaba el reptil, casi como si estuviera acostumbrado a moverse por ese tipo de estructuras elevadas.

En un momento dado, la serpiente estuvo a punto de atrapar a su presa, pero la jugada se le torció: el pájaro consiguió escapar en el último instante, dejando al depredador con las ganas de comida. Esa especie de “atrápame si puedes” natural convirtió el vídeo en un fenómeno viral, entre el suspense, la fascinación y el alivio de muchos espectadores al ver que el pájaro se salvaba.

Lo más significativo de este tipo de vídeos es que muestran hasta qué punto algunas serpientes tienen una habilidad tremenda para trepar y desplazarse en altura. Para ellas, un cable eléctrico no deja de ser un soporte más, igual que una rama o una liana, siempre que no lleguen a cerrar un circuito que las electrocute.

¿Por qué las serpientes suben a cables y equipos eléctricos?

Aunque a simple vista parezca algo extraño, hay varias razones bastante lógicas por las que una serpiente puede acabar en un cable eléctrico, un poste o una subestación. La primera y más evidente es la búsqueda de alimento: roedores, pájaros, lagartijas y otros pequeños animales suelen usar esos mismos puntos como refugio o camino.

En subestaciones como la de Henpeck, se acumulan estructuras metálicas, superficies elevadas y un montón de recovecos donde pueden esconderse ratones y pequeñas aves. Esas presas, a su vez, atraen a las serpientes ratoneras y a otras especies que ven el lugar como un bufé libre. En el caso de Tennessee, la posible sobreabundancia de cigarras habría incrementado la presencia de fauna en general, intensificando esta cadena alimentaria.

Otro factor importante es la búsqueda de temperatura adecuada. Muchos equipos eléctricos desprenden calor, lo que convierte cuadros, transformadores y cajas de contadores en refugios cálidos donde las serpientes pueden regular mejor su temperatura corporal, sobre todo por la noche o en días más frescos.

La propia estructura de los cables, con soportes, amarres y postes, les facilita moverse en altura. Para una serpiente con buena musculatura y capacidad de agarre, un cable puede funcionar casi como una rama suspendida. Si, además, ese cable sirve de posadero para aves o de corredor para roedores, el atractivo es doble.

No hay que olvidar que muchas especies de serpientes son animales extremadamente curiosos y oportunistas. Aprovechan cualquier hueco, grieta o túnel que encuentren para refugiarse o explorar. Por eso acaban dentro de cajas de fusibles, conductos o incluso paredes de viviendas antiguas, como en el caso del testimonio del pueblo que se quedó sin luz.

Riesgos reales: electrocución, apagones y seguridad ciudadana

Desde el punto de vista técnico, la principal consecuencia de que una serpiente toque partes activas de una instalación eléctrica es el cortocircuito. Cuando el cuerpo del animal cierra un circuito entre dos conductores con diferente potencial (o entre un conductor y tierra), se produce una descarga brutal que suele matarlo al instante y puede disparar protecciones, fundir fusibles o dañar equipos.

Estos incidentes se traducen, en la práctica, en apagones desde una casa aislada hasta barrios enteros, dependiendo de dónde se encuentre la avería. En el caso del contador doméstico, el fallo acabó propagándose al sistema y afectando a casi todo el pueblo. En Henpeck, los cortes dejaron sin suministro en repetidas ocasiones a numerosos vecinos de Franklin.

Además del impacto en el suministro, existe un riesgo para las personas si intentan manipular instalaciones eléctricas sin conocimientos. Un vecino que ve una serpiente en el contador, o en un cable frente a su casa, puede sentir la tentación de quitarla con un palo, una escalera o cualquier apaño casero. Esa imprudencia puede acabar en una descarga grave o, en el peor de los casos, mortal.

También hay un componente de seguridad ciudadana cuando el animal se encuentra suspendido sobre la vía pública, como en Guayaquil. Una caída desde los cables puede provocar pánico, accidentes de tráfico o reacciones peligrosas (pedradas, intentos de matarla, etc.). Es clave recordar que muchas especies no son venenosas y que lo prioritario es que un profesional valore cómo retirarla.

Por último, desde un enfoque de bienestar animal, cada incidente de este tipo suele terminar con la muerte de la serpiente por electrocución. Aunque pueda verse como una “plaga” en algunas instalaciones, se trata de fauna silvestre que cumple una función ecológica importante, sobre todo controlando roedores. De ahí que empresas como MTE estén intentando medidas preventivas en lugar de recurrir únicamente a la eliminación directa.

Cómo deberían actuar las empresas eléctricas y las autoridades

La experiencia de casos como los de Tennessee ha llevado a muchas compañías a plantearse protocolos específicos para fauna en infraestructuras eléctricas. Entre las medidas más habituales están el blindaje de accesos, la instalación de barreras físicas en postes y estructuras, y el diseño de equipos menos accesibles para animales trepadores.

Además, en subestaciones y zonas críticas se pueden implementar dispositivos disuasorios (por ejemplo, superficies que dificulten la trepa, cubiertas especiales en aisladores o protectores en puntos de unión) pensados para aves, ardillas y, por supuesto, serpientes. No se trata de impedir al 100 % su presencia, algo casi imposible, sino de reducir al mínimo la probabilidad de que entren en contacto con partes energizadas.

Otro aspecto clave es la coordinación con organismos de gestión de vida silvestre, como la Tennessee Wildlife Resources Agency. Estas entidades aportan criterios sobre cómo manejar, capturar o reubicar animales protegidos, qué productos repelentes están permitidos y qué prácticas son compatibles con la legislación de cada región.

También resulta muy útil informar a la ciudadanía. Muchos vecinos no tienen ni idea de que un simple reptil puede dejar sin luz a todo un barrio, y menos aún saben cómo reaccionar si ven una serpiente sobre un cable o en un contador. Campañas informativas, avisos por correo electrónico y comunicaciones transparentes tras los incidentes ayudan a reducir el miedo y las teorías disparatadas.

Por último, la formación específica de los operarios y técnicos en materia de fauna puede marcar la diferencia. Saber identificar especies, evaluar riesgos y manipular animales con seguridad (o saber cuándo llamar a un especialista) forma parte de una gestión moderna de infraestructuras que cada vez interactúan más con la naturaleza.

Qué hacer (y qué no hacer) si ves una serpiente en un cable eléctrico

Desde el punto de vista del ciudadano de a pie, lo más importante es tener claro que no se debe intentar retirar una serpiente de una instalación eléctrica por cuenta propia. Ni aunque parezca medio dormida, ni aunque el cable esté aparentemente aislado, ni aunque el contador parezca sin tensión.

Si observas una serpiente en un cable, poste, contador o cuadro eléctrico, la actuación más sensata es alejarse a una distancia segura, avisar a la empresa suministradora de luz o al servicio de emergencias local, y seguir sus indicaciones. En muchos países, los bomberos o unidades de protección civil tienen protocolos para este tipo de situaciones.

Conviene también mantener a los vecinos informados, sobre todo si hay niños, personas mayores o mascotas que puedan acercarse demasiado por curiosidad. Sin generar pánico, es útil que todos sepan que hay un animal potencialmente peligroso (ya sea por mordedura o por riesgo eléctrico) en una zona elevada.

Si el incidente se produce dentro de una propiedad privada, como una serpiente hallada en la caja del contador o en el cuarto de fusibles, lo prudente es no tocar nada hasta que un profesional revise la instalación. Apagar el interruptor general de la vivienda y salir al exterior, en caso de duda, puede evitar sustos, sobre todo si hay olor a quemado o sospecha de cortocircuito.

En ningún caso se recomienda recurrir a soluciones improvisadas o agresivas, como rociar agua, lanzar objetos o intentar “electrocutar” intencionadamente a la serpiente. Además de cruel, es una temeridad desde el punto de vista eléctrico y puede acabar generando un problema mayor que el que había al principio.

Los casos descritos, desde los apagones de Franklin hasta la culebra en los cables de Guayaquil o la cazadora de Malasia, muestran que la interacción entre serpientes y redes eléctricas es más real de lo que podría pensarse. Al final, se junta la biología de un depredador trepador, la presencia de presas en altura y unas infraestructuras que atraviesan tanto campo como ciudad. Entender por qué ocurre, cómo prevenirlo y cómo reaccionar cuando sucede es clave para proteger al mismo tiempo el suministro eléctrico, la seguridad de las personas y, en la medida de lo posible, la vida de estos animales que simplemente siguen su instinto.