Serpiente verde

Características de la serpiente verde

Las serpientes son uno de los animales que puedes encontrar en distintos colores. Pero hay una, la serpiente verde, que solo dispone de una tonalidad de color, que además la define. Se trata de un animal que llama mucho la atención, de tamaño pequeño y forma curiosa.

Si quieres saber las características de la serpiente verde, su hábitat natural, la alimentación, reproducción o incluso lo que necesitas para tenerla como mascota, aquí hemos recopilado toda la información que necesitas.

Características de la serpiente verde

La serpiente verde, también conocida como culebra verde áspera norteña, o por su nombre científico, Opheodrys aestivus aestivus, es una serpiente de tamaño pequeño, y no venenosa. Dependiendo de si es macho o hembra, su tamaño puede ser mayor o menor. En este caso, los machos alcanzan los 89 centímetros mientras que las hembras llegan a los 94. Sin embargo, según muchos expertos, esta especie puede llegar a medir hasta metro y medio. Con respecto a su peso, este es de entre 9 y 27 gramos en el caso de los machos; o de 11 a 54 gramos en las hembras.

Se trata de un reptil que llama la atención por ese color verde suave que tiene en la parte superior de su cuerpo. Sin embargo, en el vientre es de color crema. Y aunque tiene un cuerpo fino, lo cierto es que las escamas son bastante duras, de ahi el nombre de «áspera». Los laterales de esta serpiente, debido a su vientre, se van degradando en amarillo hasta ese color en la parte inferior de ella.

La cabeza sobresale sobre el resto del cuerpo debido a que es un poco más grande. Pero el resto del cuerpo es delgadito y largo, sobre todo la parte de la cola.

La serpiente verde es diurna, y le encanta estar a sol. Es bastante escurridiza, pero si se ve en peligro no duda en abrir la boca, aunque rara vez muerde. En caso de que lo haga, lo que inocula es una sustancia ponzoñosa que, aunque no es venenosa ni mortal, sí que irrita mucho y hace que la herida sea dolorosa.

Su esperanza de vida es en torno a los 6 años.

Algo que muchos desconocen es que esta serpiente se puede confundir con la serpiente verde áspera de Florida (Opheodrys aestivus carinatus), muy similar físicamente, pero se diferencia de esta en que su lomo es de color verde, como el resto del cuerpo.

Hábitat

La serpiente verde es originaria principalmente del sureste de América (pero no en Florida). Sin embargo, no es exclusiva de esa zona, sino que puede encontrarse también en zonas del norte como Nueva Jersey o por la costa. En ocasiones, aparece por el norte de México, Texas, Oklahoma…

Son serpientes típicas en ese país y viven en zonas de bosques, siempre que haya cerca alguna fuente de agua como lagos, lagunas, etc. A pesar de ser reptiles arbóreos, si hay vegetación en el suelo también se esconderán en ella, mimetizándose con el verdor de las plantas.

Les gusta el temperatura templada y son muy activas por el día pero por la noche se suben a las ramas de los árboles para dormir.

Los cuidados que necesita una serpiente verde en cautividad

Los cuidados que necesita una serpiente verde en cautividad

Si después de leer lo anterior te han dado ganas de tener una serpiente verde como mascota, has de saber que es posible. Aunque resulta complicado encontrar ejemplares en las tiendas de animales (no imposible).

Para tenerla, es importante que cumplas con las necesidades que va a tener. Y estas son las siguientes.

El terrario de la serpiente

El terrario, es decir, el lugar donde va a vivir en tu hogar, es muy importante. Y hay ciertos aspectos que se deben cuidar muy bien para poder darle un ambiente adecuado para su desarrollo. Para empezar, necesitas un entorno basado en un ambiente de bosque, con ramas, vegetación, etc. Por eso, necesitarás un terrario más alto que ancho. No debes llenarlo demasiado, para evitar que no se pueda mover, pero sí es necesario que tenga plantas, ramas, etc.

Si lo que tienes es un ejemplar joven, el terrario puede ser de 40x30x30 centímetros. Sin embargo, en su estado adulto precisa de, al menos, 70x40x40 centímetros. Además, ha de tener un substrato adecuado para la base, así como escondites y una zona de agua para que la serpiente pueda meterse (es así como muda la piel).

Es preciso contar con tubos led para proporcionarle iluminación y temperatura. En este caso, te recomendamos los tubos para reptiles de espectro completo (rayos UVA y UVB) así como un calentador que te permita programar la temperatura, por el día a 26-30 grados, y a 20 por la noche.

Por último, no debes olvidarte de la humedad, por lo que necesitarás un aparato que humedezca el terrario a menudo, o bien hacerlo manual.

La alimentación de la serpiente verde

La alimentación de la serpiente verde

La dieta de la serpiente verde consiste sobre todo en insectos. Siente predilección por grillos, arañas, saltamontes y otros insectos. Según algunos expertos, es un poco sibarita, porque elige los insectos que tengan «menos pelo», aunque cuando escasea la comida es capaz de aprovechar cualquier oportunidad que se le dé.

En cautividad, es normal que al principio, cuando se adapta al entorno, deje de comer. No es bueno dejarle comida ya que esta puede pudrirse o hacer que el hábitat se infecte, por lo que la mejor solución es dejarla un tiempo sin comida y, solo cuando se vea que el animal está más activo, entonces probar a darle.

Si aun así no quiere, y empieza a notarse que el reptil se debilita, habrá que acudir a un especialista.

Todos esos alimentos que se le ofrezcan a una serpiente verde en cautividad deben llevar calcio y suplementos vitamínicos en polvo ya que por sí mismo los alimentos no serán suficientes para cubrir todos sus nutrientes. Además, se le pueden añadir cucarachas, tenebrios, e incluso ranas pequeñas.

La reproducción de la serpiente verde

La reproducción de la serpiente verde

La reproducción de la serpiente verde tiene lugar una vez los ejemplares alcanzan la madurez sexual. Esta se produce aproximadamente a los 21 meses en los machos, y entre los 21 y 33 meses en las hembras.

Una vez se lleva a cabo el apareamiento, la hembra pone los huevos entre junio y julio, y se queda con ellos, incubándolos, durante 5-12 semanas. Por eso, sitúan los nudos sobre todo en los árboles, aunque también hay veces que los ponen en los troncos caídos o debajo de piedras. Lo importante es que sea una zona donde haya humedad ya que es lo que ayuda a que los huevos se desarrollen. La puesta no es superior a 12 huevos, y una vez rompen el cascarón, estas comenzarán a crecer rápidamente.

En algunas ocasiones, son capaces de dar a luz crías vivas (no huevos).


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