- Dos tigres y dos leones fueron incautados en un cateo en la colonia Matilde de Pachuca tras una denuncia anónima.
- Los ejemplares están bajo resguardo en el Zoológico Nicolás Bravo de Tulancingo, en cuarentena y con salud estable.
- Veterinarios detectaron inflamación estomacal y se cambió la dieta a raciones de pollo con apoyo de granjas locales.
- La dueña reclama la devolución y afirma tener documentación; autoridades verifican la legalidad de la posesión.
La incautación de dos tigres y dos leones en Pachuca tras un cateo en la colonia Matilde ha abierto un proceso legal y veterinario que sigue en marcha. Los animales, de entre cinco y seis años, fueron asegurados por la Procuraduría General de Justicia del Estado de Hidalgo (PGJEH) a partir de una denuncia anónima.
Actualmente, los cuatro ejemplares se encuentran en resguardo en el Zoológico Nicolás Bravo de Tulancingo, bajo cuarentena y observación especializada. Mientras se determina su futuro, las autoridades ambientales y municipales han detallado las medidas de bienestar y el seguimiento sanitario que se les está aplicando.
Cómo fue el operativo y por qué se incautaron
El aseguramiento se realizó durante un cateo efectuado un viernes 26 de septiembre en una propiedad privada de la colonia Matilde, Pachuca. La diligencia fue solicitada por el Ministerio Público tras recibir reportes anónimos que alertaban sobre posibles irregularidades en el lugar.
De acuerdo con la PGJEH, durante la revisión se localizaron una pareja de leones y otra de tigres. En ese momento no se acreditó la posesión legal de los ejemplares, motivo por el cual se procedió a su traslado para resguardo preventivo y valoración veterinaria.
En redes circuló la versión de que los felinos eran alimentados con perros, pero las autoridades estatales descartaron oficialmente ese señalamiento, subrayando que el foco de la indagatoria es la legalidad de la tenencia y las condiciones de bienestar.
Dónde están ahora y cuál es su estado de salud
Tras la incautación, los cuatro animales fueron llevados al Zoológico Nicolás Bravo de Tulancingo, donde permanecen por tiempo indefinido hasta que se resuelva su destino. El municipio solicitó la colaboración de especialistas y se activaron los protocolos de cuarentena.
Los primeros reportes veterinarios apuntan a que los ejemplares presentan salud general estable, aunque se detectó una inflamación estomacal posiblemente asociada a la alimentación previa. Este hallazgo ha orientado ajustes inmediatos en su manejo nutricional.
Según explicaron el secretario de Servicios Municipales, Juan Alberto Santuario Elías, y la directora del zoológico, Maricruz García Beltethon, los felinos se mantienen bajo observación permanente para verificar su evolución y garantizar que cumplan los criterios de bienestar antes de cualquier integración a recintos más amplios.
Alimentación: cambios aplicados y adaptación
Los animales estaban habituados a una dieta mayoritariamente basada en carne roja. A partir de su llegada al zoológico, se implementó una transición controlada a raciones adecuadas de pollo, suministradas con el apoyo de granjas avícolas de la región, tal y como se hace con otras especies del parque.
El personal ha observado que los leones se han adaptado con algo más de rapidez al cuarto de noche, mientras que los tigres avanzan a un ritmo algo más pausado. Estas diferencias son habituales en procesos de cambio de entorno y dieta, y se gestionan con pautas de manejo específicas.
Para evitar recaídas gastrointestinales, el ajuste se está realizando de forma progresiva y monitorizada, con controles veterinarios que incluyen revisión de comportamiento, hidratación y parámetros clínicos.
La posición de la dueña y la revisión legal
En un comunicado difundido en redes sociales, Stephanie Rico de Aguilera se identificó como propietaria y pidió la devolución de los felinos, a quienes refiere como Nala, Alex, Marshall y Everest. Aseguró que en su finca contaban con atención médica, alimentación diaria y un espacio limpio y seguro.
La dueña sostiene que dispone de permisos y documentación en regla; no obstante, el aseguramiento se efectuó porque la acreditación no se mostró durante el cateo. La PROFEPA y la PGJEH deberán verificar la validez de los documentos y si el predio estaba registrado como UMA u otra instalación autorizada.
Hasta que haya una resolución, el resguardo será indefinido. Una vez concluido el procedimiento, se determinará si los animales regresan con su propietaria o si son reubicados de forma permanente.
Supervisión oficial, rumores y alcance del resguardo
El gobierno municipal de Tulancingo indicó que la PROFEPA realiza visitas periódicas de supervisión para constatar el estado de las instalaciones y de los ejemplares. Las mejoras del zoológico han sido un factor de confianza para este encargo.
Autoridades locales precisaron que el resguardo comprende únicamente a los cuatro felinos. Sobre versiones que mencionaban aves, se aclaró que no hubo traslado de otras especies al zoológico en el marco de este caso.
Organizaciones y voces en materia de bienestar animal han planteado la posibilidad de una reubicación a un santuario especializado, una opción que las autoridades evaluarían junto con los dictámenes médicos y la definición legal del caso.
El operativo y sus derivaciones han reavivado el debate sobre la tenencia de fauna silvestre en espacios privados: permisos, condiciones de manejo y capacidad técnica para garantizar bienestar, aspectos que este expediente ha puesto bajo la lupa pública.
La situación permanece abierta, con cuatro grandes felinos bajo cuidado profesional, una investigación en marcha y una controversia legal por resolver. Continúan la cuarentena, los ajustes nutricionales y la verificación de documentación para determinar el destino final de los ejemplares.
