- Indira, tigresa de Bengala con más de dos décadas en el Zoológico de Cali, falleció tras una disputa territorial con su hijo Canú.
- El equipo activó protocolos: uso de ruido y extintores, entrenamiento de recall, sedación y atención veterinaria especializada.
- La necropsia macro apunta a una posible afección renal; el zoológico revisa recintos y manejo para prevenir hechos similares.
- Canú permanece bajo observación veterinaria; el recinto afirma que un episodio así no se había visto en 13 años de convivencia.

Consternación en Cali tras la muerte de Indira, una tigresa de Bengala blanca que vivió más de dos décadas en el Zoológico de Cali, a raíz de un enfrentamiento territorial dentro del recinto con su hijo, Canú.
La institución confirmó que el personal actuó de inmediato para separar a los animales y brindar atención médica a la hembra; pese a los esfuerzos y a la intervención veterinaria especializada, la felina no logró sobrevivir a la gravedad de las lesiones.
Qué ocurrió en el recinto de tigres
Según el reporte oficial, la pelea se originó por límites territoriales entre macho y hembra en el espacio que compartían; varios visitantes presenciaron el episodio mientras el equipo activaba los protocolos de seguridad.
Primero se intentó disuadir la agresión con ruido y extintores; posteriormente, y gracias al entrenamiento de recall, lograron que Canú ingresara rápido a la zona de manejo para asegurar el área y permitir la atención de Indira.
Una vez controlado el entorno, el personal sedó a la tigresa para evaluar el alcance de las heridas, descritas como profundas y localizadas en la región dorsal; su condición envejecida y el shock asociado complicaron el cuadro clínico.
En el centro médico del zoológico se aplicaron maniobras de soporte y reanimación, pero Indira presentó un paro cardiorrespiratorio que no pudo ser revertido a pesar de la atención continua del equipo.
Tras la necropsia macro inicial, los profesionales indicaron que los hallazgos apuntan a una fuerte afectación renal durante el proceso; la entidad abrió una evaluación interna para determinar ajustes en manejo y recintos.

Estado de Canú y medidas del Zoológico de Cali
El macho involucrado permanece bajo observación veterinaria para prevenir nuevas conductas agresivas y garantizar la seguridad de animales, cuidadores y visitantes.
Autoridades del recinto señalaron que en los 13 años de convivencia entre madre e hijo no se había registrado un episodio de esta magnitud; además, recordaron que la territorialidad es un comportamiento natural en tigres y revisan protocolos y recintos.
El equipo directivo y técnico expresó su profunda tristeza por la pérdida de Indira y detalló la intervención: separación del macho mediante recall, traslado del animal a manejo, sedación de la hembra y atención médica inmediata bajo estándares de bienestar.
La reacción pública no se hizo esperar: voces ciudadanas y de representantes políticos plantearon debates sobre el cautiverio y las necesidades espaciales de grandes felinos. El zoológico insistió en que se trata de un hecho excepcional dentro de su historial.

Indira fue una de las tigresas más emblemáticas del parque, con más de dos décadas de cuidados continuos. Su muerte ha generado mensajes de apoyo al equipo humano que trabajó en su bienestar durante años.
Este incidente reabre la discusión sobre cómo equilibrar conservación, educación y bienestar en grandes felinos como el tigre de Bengala en zoológicos urbanos, así como la importancia de adaptar instalaciones y rutinas a conductas naturales complejas.
La información disponible permite trazar un relato claro: disputa territorial, respuesta rápida del equipo, protocolos activados y atención médica. Aunque los esfuerzos fueron rápidos, la gravedad de las lesiones y complicaciones asociadas derivaron en un desenlace fatal, mientras Canú permanece en vigilancia y el zoológico evalúa su gestión.