Arenales del Sol asiste al nacimiento de 57 tortugas bobas

Última actualización: 27 agosto 2025
  • 57 crías de tortuga boba nacen en Arenales del Sol de un nido con 70 huevos, con un 75% de éxito.
  • Dispositivo con vigilancia 24/7 de voluntariado y científicos, y coordinación de administraciones y Policía Local.
  • Suelta nocturna y controlada, permitiendo el recorrido por la arena para favorecer la orientación futura.
  • Primeras atenciones en el Clot de Galvany; el litoral ilicitano encadena varios años de puestas.

Tortugas de Arenales del Sol

La playa de Arenales del Sol vivió de madrugada un acontecimiento poco común: el nacimiento de 57 crías de tortuga boba procedentes de una puesta de 70 huevos custodiada sin descanso por personal técnico y voluntariado. El balance supone un 75% de éxito, una cifra considerada dentro de lo esperado por los especialistas.

El dispositivo de vigilancia se activó con antelación y se mantuvo durante toda la noche, anticipando la eclosión tras observar ligeros hundimientos en la arena. La salida se produce de noche por comportamiento natural de la especie, que así reduce el riesgo frente a depredadores como las gaviotas.

Cómo fue la eclosión

Los nacimientos se sucedieron de forma progresiva dentro del nido, reubicado en una zona más tranquila del arenal. Primero emergieron 46 crías durante la madrugada y, ya por la tarde, tras la revisión del nido, aparecieron otras 11 que completaron la cifra final.

Crías de tortuga en Arenales del Sol

El equipo sobre el terreno permaneció en alerta desde primera hora de la tarde, al confirmar indicios en la arena compatibles con la inminente eclosión, y mantuvo una guardia constante hasta la salida de las pequeñas.

El resultado de 57 eclosiones de 70 huevos coincide con lo que marcan los estudios para esta especie, de modo que el porcentaje entra en los parámetros habituales para un evento de estas características.

Custodia, atención temprana y seguimiento

El protocolo arrancó desde el hallazgo de la madre, cuando unos jóvenes dieron aviso al 112 y se activó la red de varamientos. Ese mismo día se le colocó un emisor satelital y se tomaron datos biométricos y sanitarios para su seguimiento científico, mientras el nido era protegido.

Tras emerger, las crías fueron trasladadas al aula de la naturaleza del Clot de Galvany para sus primeras atenciones y control de parámetros, antes de proceder a la suelta en condiciones óptimas.

Un operativo con muchas manos

La coordinación incluyó al Ayuntamiento de Elche, la Conselleria de Medio Ambiente, el Ministerio para la Transición Ecológica, la Fundación Oceanogràfic, la Universidad de València, la Universitat Politècnica, la ONG Xaloc y los colectivos de Ecologistas en Acción (Talaiola Santa Pola y Margalló Elche), entre otros. Una colaboración transversal que resulta clave en este tipo de actuaciones.

La Policía Local de Elche delimitó un perímetro de protección, instaló vallas y ordenó el espacio para evitar interferencias. La suelta se mantuvo sin anuncio previo para evitar aglomeraciones, aun así congregó a numerosos curiosos que respetaron las indicaciones.

Suelta controlada y aprendizaje

La liberación se llevó a cabo al anochecer, con las crías recorriendo unos metros de arena antes de tocar el agua. Ese tramo es esencial para su orientación, similar a otras experiencias de suelta de tres tortugas marinas, ya que les ayuda a recordar el lugar de nacimiento y aumenta la probabilidad de que regresen a poner en la misma playa cuando alcancen la madurez.

Con el mar en calma, vecinos y visitantes siguieron con respeto cómo las pequeñas se deslizaban hacia el Mediterráneo hasta perderse entre las olas, un momento emocionante y discreto a partes iguales.

Un ciclo que se repite en el litoral ilicitano

La costa de Elche, y en particular Arenales del Sol, enlaza ya varios años con puestas y nacimientos de tortuga boba, tres de ellos de forma consecutiva. El fenómeno consolida el valor ambiental de la zona como lugar de cría en el Mediterráneo.

Detrás de cada éxito hay preparación: desde cursos de formación para policías, personal de limpieza y voluntariado hasta protocolos que evitan la improvisación, de modo que cada persona sabe qué hacer desde el primer aviso.

Con 57 crías, un 75% de éxito y una suelta ordenada, Arenales del Sol reafirma un modelo de trabajo en el que la coordinación ciudadana y científica permite proteger a una especie amenazada sin perder de vista el rigor y el respeto por el medio.

tortugas bobas en la playa de Levante de Benidorm
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