- Confirmado el primer foco de dermatosis nodular contagiosa en Aragón, en una explotación bovina de Borrastre (Huesca).
- Aplicación de vaciado sanitario, zonas de protección y vigilancia con radios de 20 y 30 kilómetros.
- La enfermedad afecta solo al ganado bovino y no supone riesgo para la salud humana ni para el consumo de carne o leche.
- Varias comunidades autónomas mantienen o refuerzan restricciones, cuarentenas y desinsectación para frenar la expansión.
La dermatosis nodular contagiosa (DNC) sigue ganando protagonismo en la sanidad animal europea y ya ha dado un nuevo paso en España con la detección de su primer foco en Aragón. Las administraciones autonómicas y el Ministerio de Agricultura refuerzan la vigilancia y las medidas de control para tratar de frenar la expansión de una enfermedad que, aunque no afecta a las personas, puede tener un fuerte impacto económico y sanitario sobre el sector bovino.
Las autoridades insisten en que no existe riesgo para la población: la DNC no se transmite al ser humano ni por contacto directo con los animales ni por el consumo de carne o leche. El foco está puesto en proteger la cabaña bovina, ordenar los movimientos de ganado y coordinar campañas de vacunación y desinsectación en las zonas de mayor riesgo.
Primer foco de dermatosis nodular contagiosa en Aragón
El Departamento de Agricultura, Ganadería y Alimentación del Gobierno de Aragón ha confirmado el primer caso de dermatosis nodular contagiosa en la comunidad. El virus se ha detectado en una explotación de 130 vacas de carne situada en Borrastre, en el término municipal de Fiscal (Huesca), tras los análisis realizados por el Laboratorio Nacional de referencia.
Una vez ratificado el positivo, las autoridades han activado el protocolo sanitario previsto en la normativa europea. La medida más contundente será el vaciado sanitario total de la granja afectada, es decir, el sacrificio de todos los bovinos presentes en la explotación para cortar de raíz cualquier posible cadena de transmisión.
En torno al foco se pondrán en marcha radios de bloqueo de 20 y 30 kilómetros, con una zona de protección más cercana a la explotación y una franja de vigilancia más amplia. En ambas áreas se aplicarán restricciones al movimiento de animales, controles veterinarios reforzados y exigencias adicionales de bioseguridad, con el objetivo de evitar la propagación del virus a otras explotaciones.
El Gobierno de Aragón ha reiterado que no hay peligro de contagio en humanos, ni por contacto con los bovinos enfermos ni por la ingesta de sus productos, y subraya que todas las decisiones adoptadas se orientan a salvaguardar la sanidad animal y el tejido productivo ganadero.
Hasta ahora, los casos de DNC en España se habían concentrado únicamente en Cataluña. Aragón había desarrollado ya dos campañas de vacunación en las zonas limítrofes con Cataluña (Castejón de Sos, Graus y Tamarite de Litera) y en las comarcas pirenaicas vecinas de Francia (Sabiñánigo, Jaca y Boltaña), alcanzando en esos territorios aproximadamente un 80 % de inmunización. Sin embargo, el municipio donde se ubica la explotación afectada no había terminado todavía su programa vacunal.
Qué es la dermatosis nodular contagiosa y cómo se transmite
La DNC es una enfermedad vírica exclusiva del ganado bovino, causada por un virus perteneciente al género Capripoxvirus. Se caracteriza principalmente por la aparición de nódulos en la piel, a menudo muy visibles y numerosos, acompañados de fiebre, inflamación de los ganglios linfáticos y, en algunos animales, una marcada pérdida de condición corporal y de productividad.
El virus se propaga sobre todo a través de insectos vectores, como moscas y mosquitos que se alimentan de sangre. Este modo de transmisión hace que la enfermedad sea especialmente complicada de controlar en zonas rurales y ganaderas, sobre todo en épocas del año con alta presencia de insectos, ya que el contagio no depende únicamente del movimiento de animales sino también de la actividad de estos vectores.
Aunque la enfermedad está catalogada como de declaración obligatoria en la Unión Europea y puede comportar pérdidas importantes en las explotaciones afectadas, las autoridades sanitarias recuerdan que la DNC no afecta en absoluto a la salud humana. Tanto el contacto directo con bovinos infectados como el consumo de su carne o leche no entrañan riesgo para las personas.
En las explotaciones donde se confirma la presencia del virus, la normativa europea establece medidas muy estrictas, que incluyen el sacrificio de todos los bovinos de la granja y la inmovilización temporal de los movimientos de animales dentro de un perímetro determinado. Estas decisiones buscan impedir que el patógeno salte a otras explotaciones y se asiente de forma permanente en la zona.
Respuesta de Aragón: vigilancia epidemiológica y llamamiento al sector ganadero
El Ejecutivo aragonés mantiene activa una vigilancia epidemiológica intensiva en coordinación con el Ministerio de Agricultura y el resto de comunidades autónomas. El objetivo es detectar con rapidez cualquier nuevo foco, estudiar la posible ruta de entrada del virus y ajustar las campañas de vacunación y desinsectación en función de la evolución de la enfermedad.
Desde el Departamento de Agricultura se ha lanzado un mensaje claro al sector: es obligatorio comunicar de inmediato cualquier sospecha o síntoma compatible con DNC a los servicios veterinarios oficiales. Entre los signos de alarma se incluyen bultos o nódulos en la piel, fiebre repentina, inflamación de ganglios y un empeoramiento general del estado del animal.
La administración autonómica insiste en la importancia de reforzar las medidas de bioseguridad en las granjas, incluyendo el control de insectos, la desinfección de vehículos y materiales, y la limitación de visitas innecesarias a las explotaciones. Cuanto más estrictas sean estas actuaciones, menor será el riesgo de que el virus se introduzca o se difunda entre rebaños vecinos.
Además, Aragón continúa ajustando sus zonas de vacunación a la luz del nuevo foco, especialmente en las comarcas pirenaicas y en la franja oriental limítrofe con Cataluña. La experiencia acumulada en los brotes de Girona y en el sur de Francia sirve de referencia para desplegar estrategias de control más afinadas y homogéneas en el noreste peninsular.
Situación en otras comunidades: Cataluña, Asturias, Galicia, Cantabria y Castilla y León
La detección del foco en Huesca se produce en paralelo a la evolución de la enfermedad en otras comunidades españolas. Cataluña, que fue la primera en registrar casos asociados a la entrada del virus desde Francia, ha ido levantando progresivamente las zonas restringidas a medida que mejoraba la situación, hasta dar por finalizadas las limitaciones en áreas como Capmany (Alt Empordà) una vez cumplidos los plazos y requisitos de seguridad.
En el Principado de Asturias, el Gobierno autonómico mantiene hasta finales de marzo la suspensión de las ferias y mercados de ganado bovino en todo el territorio, con el objetivo de minimizar el riesgo de introducción de la DNC a través de animales procedentes de otras regiones. El histórico mercado nacional de ganado de La Pola Siero sigue funcionando únicamente como punto de compraventa para bovinos nacidos o censados en explotaciones asturianas antes de una fecha determinada, considerados de mayor garantía sanitaria.
Los vehículos que llegan a Asturias desde otras comunidades deben acceder a los recintos de compraventa vacíos, limpios, desinfectados y desinsectados. Además, cualquier movimiento de bovinos que atraviese zonas consideradas de riesgo requiere autorización previa y una planificación que permita su control posterior por los servicios veterinarios oficiales.
En Galicia, la Consellería do Medio Rural ha decidido prorrogar al menos un mes más las medidas preventivas frente a la dermatosis nodular contagiosa. Aunque en la comunidad no se han confirmado casos de la enfermedad, desde hace meses se aplican restricciones a la entrada de bovinos procedentes de otras regiones españolas o de otros países, que deben someterse a un periodo de cuarentena de 21 días con inmovilización de la explotación que los recibe.
En territorio gallego siguen permitiéndose las ferias, certámenes, subastas y mercados de vacuno con finalidad comercial, pero solo pueden asistir animales de explotaciones gallegas. Los camiones y remolques que proceden de fuera deben llegar vacíos y sometidos previamente a labores de limpieza y desinsectación. Para concursos y exhibiciones se mantiene la obligación de contar con autorización previa de la administración autonómica.
La comunidad de Cantabria también ha publicado una resolución con medidas cautelares frente a la DNC, en vigor hasta, al menos, finales de abril. Una de las novedades es la imposición de una cuarentena obligatoria de 28 días para bovinos que entren desde explotaciones de fuera de la región. Durante ese periodo, se refuerzan los controles sanitarios y se limita el movimiento de animales para evitar cualquier posible diseminación del virus.
En Cantabria se mantiene asimismo la prohibición de celebrar ferias, concursos, subastas y otros eventos que supongan la concentración de ganado bovino en toda la comunidad. Esta restricción no se aplica, por ahora, a actos que involucren otras especies ganaderas —salvo las aves, sujetas a su propia normativa sanitaria—, lo que permite reducir el riesgo específico ligado al vacuno sin paralizar completamente la actividad ganadera.
Por su parte, Castilla y León ha adaptado sus medidas de prevención frente a la dermatosis nodular contagiosa autorizando nuevamente, durante un periodo determinado, la celebración de ferias, certámenes, concursos y mercados de bovino —incluidos los de ámbito nacional—. Eso sí, estas actividades están condicionadas al cumplimiento estricto de las tareas de limpieza, desinfección y desinsectación de animales, vehículos e instalaciones, que se consideran un pilar básico para mantener la evolución epidemiológica favorable observada hasta el momento.
Demandas al Ministerio y coordinación a nivel europeo
La Xunta de Galicia, apoyada por otras comunidades, ha puesto sobre la mesa varias reivindicaciones dirigidas al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Entre ellas, una mayor implicación del departamento en la coordinación de las medidas entre las distintas autonomías y el diseño de una estrategia común que aporte seguridad jurídica y estabilidad a los ganaderos, especialmente en relación con las posibles indemnizaciones por sacrificios obligatorios.
Otra de las peticiones es que el Ministerio lidere en la Unión Europea el desarrollo y autorización de una vacuna marcada de uso preventivo, de manera que se pueda vacunar a los animales sin que esto interfiera con los controles serológicos y la certificación sanitaria para el comercio. Esta herramienta permitiría avanzar hacia un control más preventivo y menos reactivo de la enfermedad.
Las comunidades también han reclamado que se revise la categoría sanitaria de la dermatosis nodular contagiosa, actualmente clasificada dentro del grupo de enfermedades más graves según la normativa comunitaria, lo que implica medidas muy exigentes y un elevado impacto burocrático y económico para el sector bovino. Paralelamente, se solicita su inclusión explícita en los seguros agrarios, para que los ganaderos cuenten con una red de protección adicional ante eventuales sacrificios, restricciones de movimiento o pérdidas de producción.
En este contexto, las administraciones autonómicas subrayan la necesidad de mantener una coordinación estrecha entre España y los países vecinos, especialmente Francia, donde la enfermedad lleva más tiempo circulando. El intercambio de información, la armonización de las zonas de restricción y las campañas conjuntas de vacunación y vigilancia se consideran claves para evitar que el virus se asiente de forma permanente en las áreas ganaderas de la Europa occidental.
La expansión de la dermatosis nodular contagiosa en el norte de la península y su llegada a Aragón confirman que se trata de una enfermedad que exige respuesta rápida, medidas homogéneas y máxima colaboración del sector ganadero. Aunque la ciudadanía puede estar tranquila porque no supone un problema de salud pública, el impacto sobre el vacuno obliga a redoblar la vigilancia, aplicar con rigor los protocolos de bioseguridad y reforzar la cooperación entre comunidades y con la Unión Europea para contener un virus que, de no controlarse, podría convertirse en un quebradero de cabeza duradero para la ganadería bovina española.
