- España exige registrar incluso pequeños gallineros de ponedoras en el REGA y refuerza la identificación con código de explotación.
- Argentina confirma un foco de influenza aviar H5 en una granja de ponedoras y aplica zonas de control y suspensión temporal de exportaciones.
- Colombia: polémica por el sacrificio de 35.680 aves reproductoras ligado a Salmonella Gallinarum y su posible impacto en la oferta de huevo.
- Chile: la ciudadanía impulsa el consumo de huevos libres de jaula y un proyecto de ley que limita jaulas y fomenta el sexaje in-ovo.
Foto A: Gallinas ponedoras en granja
La cría de gallinas ponedoras afronta un momento de cambios y exigencias crecientes: nuevas obligaciones de registro, protocolos sanitarios más estrictos y un debate social al alza sobre el bienestar en las granjas. En los últimos meses se han sucedido novedades normativas y sanitarias que afectan tanto al pequeño autoconsumo como a las explotaciones profesionales.
Entre los últimos hitos figuran el registro obligatorio de gallineros en España, la confirmación de un foco de gripe aviar en una granja de ponedoras en Argentina, la controversia en Colombia por el sacrificio de aves reproductoras ligadas a la genética ponedora y la presión ciudadana en Chile para avanzar hacia sistemas libres de jaulas y tecnologías alternativas. Un panorama que dibuja una agenda común: salud, trazabilidad y bienestar.
España: registro obligatorio de gallineros de autoconsumo (REGA)
Desde el 1 de enero de 2024, quienes tengan un pequeño corral para huevos o carne deben inscribirlo en el Registro de Explotaciones Ganaderas (REGA). Esta exigencia deriva del Real Decreto 637/2021, que fija las bases de ordenación de las granjas avícolas y que, para explotaciones ya existentes, activó determinadas obligaciones a partir de esa fecha.
Se considera explotación de autoconsumo aquella que no supere 0,15 Unidades de Ganado Mayor; en términos prácticos, el tope es de máximo 30 gallinas ponedoras o 50 pollos de engorde —o su equivalente— y sin comercialización de animales ni productos. Estas explotaciones, aparte del registro, no tienen que cumplir requisitos adicionales; el objetivo es que la autoridad sanitaria conozca su existencia y localización.
De acuerdo con el Ministerio de Agricultura, las aves de corral y los huevos para incubar deben identificarse al salir de la explotación mediante un precinto —físico o electrónico— colocado en jaulas, cajas o bandejas. Dicho precinto incorpora el código REGA que identifica la granja de origen, reforzando la trazabilidad en los movimientos.
El artículo 16.5 del Real Decreto es claro: los titulares de explotaciones de autoconsumo están obligados a realizar una comunicación previa para su inclusión en el registro. A la práctica, las oficinas comarcales —como la OCA de Hoya de Huesca en Ayerbe— orientan el paso a paso para formalizar el alta y obtener el código de explotación que officializa el gallinero.

Foto B: Corral de gallinas ponedoras
Argentina: confirman IAAP H5 en una granja de ponedoras en Buenos Aires
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) confirmó por laboratorio un caso positivo de influenza aviar altamente patógena H5 en un establecimiento de gallinas ponedoras en Los Toldos (provincia de Buenos Aires). El aviso llegó tras detectar síntomas compatibles con la enfermedad en la granja.
Activado el protocolo, se delimitaron una Zona de Control Sanitario de 3 km —con medidas de bioseguridad y restricciones de movimiento— y un anillo de vigilancia de 7 km para monitoreo, control y rastreo epidemiológico. También se dispuso el despoblamiento de las aves afectadas, su eliminación segura y la desinfección integral de las instalaciones.
La autoridad sanitaria señaló que el foco se ubica en un área de escasa relevancia productiva, lo que acota el impacto económico local. A nivel internacional, Argentina notificará el evento a la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) y suspenderá temporalmente los envíos a países que exigen estatus libre de enfermedad, mientras mantiene comercio con aquellos que reconocen la zonificación y compartimentos.
Fuentes sectoriales mencionan que la suspensión abarca mercados clave —como Brasil, Paraguay, Colombia, Chile, México, Canadá, Estados Unidos, la Unión Europea, Japón y China—, si bien la reapertura de destinos puede acelerarse si el esquema sanitario de zonas libres es reconocido por los socios comerciales.

Foto C: Producción avícola en planta
Colombia y Chile: tensiones entre bioseguridad, genética y bienestar
En Colombia, el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) ordenó el sacrificio de 35.680 aves reproductoras procedentes de Brasil por la detección de Salmonella Gallinarum. La filial HY-Line Colombia —especializada en genética de gallinas ponedoras— cuestionó el muestreo (una única toma) y alegó posible contaminación cruzada de laboratorio, además de subrayar que las aves estuvieron en cuarentena cerca de ocho meses sin signos clínicos y con múltiples resultados negativos posteriores.
La compañía comunicó que acataría las instrucciones oficiales, dejando constancia del alto valor económico del lote y de que representa un activo estratégico para la base genética ponedora del país. HY-Line advirtió de potenciales efectos sobre la seguridad alimentaria al afectar la capacidad reproductiva que sostiene la producción de huevo. Hasta el momento, no se difundió un pronunciamiento adicional del ICA.
Mientras tanto, en Chile, un estudio del Observatorio Animal de Fundación Veg junto con Ipsos muestra que un 61% de la ciudadanía se preocupa por las condiciones de vida de las gallinas ponedoras y que 6 de cada 10 estaría dispuesta a cambiar de establecimiento para acceder a huevos libres de jaula. La consciencia de esta alternativa alcanza el 83% y más de la mitad declara consumirla de forma habitual.
El informe también aborda la práctica del descarte de pollitos machos en la industria del huevo: un 69% apoya invertir en tecnologías de sexaje in-ovo para identificar el sexo antes de la eclosión y un 60% respalda su prohibición por ley. Este clima social encaja con el Proyecto de Ley que Regula la Crianza de Gallinas (Boletín N.º 13.839-12), que impulsa eliminar progresivamente las jaulas en batería, introducir el sexaje in-ovo y diferenciar el etiquetado por sistema de producción.
Empresarios y analistas coinciden en que la transición requerirá inversión, plazos y certezas, pero también puede abrir oportunidades de mercado para quienes aceleren la reconversión hacia modelos de mayor bienestar y transparencia.

Foto D: Bienestar avícola en instalaciones
El sector de las gallinas ponedoras avanza entre mayores exigencias de registro y trazabilidad, respuestas sanitarias contundentes ante brotes y una ciudadanía que empuja hacia estándares de bienestar más altos; la coordinación entre administraciones, productores y consumidores será clave para sostener la oferta de huevo sin perder de vista la bioseguridad y la confianza del mercado.
