Tigre de Java

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En esta ocasión, vamos a echar la vista atrás para hablarte de una especie de tigre ya extinta. O quizá no. El tigre de Java es un animal que se creía extinto. Sin embargo, recientes estudios y hallazgos han puesto en entredicho esta información. Y es que, más de 40 años después de que se extinguiera, hay indicios de que quizá sigue entre nosotros.

Pero, a raíz de esto, puedes preguntarte, ¿qué es el tigre de Java? ¿Qué características tiene? ¿Y dónde vive? Todo eso y algunos datos más es de lo que nos vamos a encargar de nutrirte hoy.

Características del tigre de Java

Características del tigre de Java

El tigre de Java tiene el honor de ser considerado el más fuerte. En concreto, de las nueve subespecies que existen de tigre, la de Java, o también llamado tigre de las Sonda, es uno de los más llamativos. De nombre científico Panthera tigris sondaica, físicamente es muy parecido a las otras subespecies de tigre, pero difiere de ellas en el pelaje, que es mucho más oscuro; y en las rayas, que son mucho más finas y abundantes. De hecho, el tigre que más se le puede parecer es el de Sumatra.

Físicamente, el tigre de Java no es un animal demasiado grande, aunque sus medidas bien pueden asustarte. En el caso de los machos,pueden llegar a medir los 2,45 metros; y a pesar los 100-140 kilos. Las hembras, por su parte, son un poco menores tanto en longitud como en peso.

Lo más característico de este tigre no solo es su pelaje, del que te hemos hablado antes, sino también de unos curiosos rizos que se le forman en la parte trasera y en los flancos.

En la parte de la cabeza, llaman la atención los bigotes de las mejillas, mucho más extensos que otras especies. Tiene una nariz estrecha y larga.

Históricamente, esta especie se dice que tiene más de 1,2 millones de años de antigüedad, ya que pensaban que provenían de los antiguos tigres primitivos de la Isla de Java (los panthera tigris trinilensis). Sin embargo, las investigaciones han desmentido este hecho y en realidad surgieron a finales del Pleistoceno o a principios del Holoceno.

Pero, ¿el tigre de Java está extinto o no?

Pero, ¿el tigre de Java está extinto o no?

A ciencia cierta no se sabe. No podemos darte una respuesta ni afirmativa ni negativa, pero sí contarte las dudas que han surgido y que mantienen en vilo a la comunidad científica intentando aclarar el misterio.

Y es que, en 2017, en el parque nacional de Ujung Kulom, en Java (Indonesia), uno de los fotógrafos que estaba por la zona vio a un felino que bien podía encajar en la descripción de un tigre de Java, supuestamente extinguido para esa fecha. Las imágenes y vídeos que se han filtrado por Internet hicieron que se iniciara un debate acerca de si realmente era esa especie extinta o bien se estaba confundiendo con el tigre de Sumatra, que es muy parecido físicamente y que bien podía ser el problema.

Sin embargo, hasta la fecha no hay más noticias afirmando o desmintiendo esto, por lo que no podemos darte un desenlace y, siembra la duda de si la especie está realmente extinta o no.

Este era su hábitat

Al margen de que se sabe que hubo tigres de Java en zoos para «disfrute» de las personas, el hábitat natural de este tigre era el continente asiático. Más concretamente, la isla de Java, en Indonesia.

Al principio, allí el tigre de Java era un animal que se consideraba en muy alta estima. De hecho, era casi sagrado porque se trataba de un animal «único». Pero cuando su población creció de manera alarmante, se tomó la decisión de mermar el crecimiento; el problema es que se fue de las manos. Y en los años 40, la especie empezó a tener cada vez menos población.

Fue en 1979 cuando se estima que desapareció por completo, aunque realmente no se le dio como extinto hasta 1994.

¿Y qué provocó la extinción del tigre de Java?

A pesar de que hoy día el tigre de Java (si no tenemos en cuenta el avistamiento porque no hay certeza de que sea la especie) está extinto, en su día sí que eran animales con una gran población. Al menos hasta el siglo XIX. Es cierto que, cuando el grupo de tigres de Java creció de manera alarmante, poniendo en peligro al ser humano, hubo una caza para mermar su número.

El problema es que, además de esa caza, también influyeron otros factores que hicieron que acabaran con la existencia de la especie. ¿Qué pasó? Pues, consecuencia del hombre, la explotación de la isla de Java,con la consecuente destrucción de áreas boscosas, de tala de árboles y de una pérdida de hábitat hizo que los tigres empezaran a escasear. A eso hay que añadirle también que las presas de las que se alimentaban empezaron a escasear, con lo que había mayor competencia para comer, no solo ellos, sino también otros animales como perros salvajes, leopardos u otros tigres.

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En menos de 100 años, el tigre de Java pasó de ser una especie «sana y abundante», a estar considerado en peligro de extinción. Y en los años 50 ya apenas si quedaban entre 20 y 50 ejemplares. El problema era que estos no estaban juntos en una zona, sino dispersos, lo que hacía que fuera inevitable su extinción. De hecho, en 1960 empezaron a desaparecer. Hubo indicios, años después, de algunos tigres de Java, como en 1972 en el área de Meru Betiri, en la isla de Java, o en 1979 donde se localizaron huellas de tres ejemplares. Pero hasta la fecha no ha habido más “apariciones” de la especie y finalmente en 1992 se la incluyó entre las especies extintas (en este caso, como en muchos otros, por culpa de la mano del hombre).

La alimentación del tigre de Java

La alimentación del tigre de Java

La alimentación del tigre de Java consistía sobre todo en animales. Era carnívoro y sus presas favoritas eran los ciervos y los jabalíes principalmente. En ocasiones también era capaz de comer reptiles y aves acuáticas, pero solo cuando escaseaban otros alimentos que, para ellos, eran más ricos. Eso sí, esas presas eran también el festín de otros animales, con lo que a veces había peleas para conseguir el alimento.

La reproducción

En cuanto a la reproducción, esta se llevaba igual que con otros tigres. Cuando se formaba una pareja, normalmente en los meses entre noviembre y abril, tenía lugar el apareamiento y gestación. Esta duraba una media de 3 meses y siempre daban a luz a dos o tres cachorros.

Las crías nacían ciegas y muy frágiles, por lo que la madre debía ocuparse de ellas durante las primeras semanas, e incluso meses, antes de que pudieran salir de su «escondite» y los enseñara a cazar. Durante dos años permanecían todos juntos, aprendiendo y ayudándose mutuamente. Pero transcurrido ese tiempo era hora de dejar la «familia» para formar una propia.


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