Ranas amazónicas: diversidad, evolución y conservación
Descubre la increíble diversidad de ranas amazónicas, su origen andino, especies ocultas y las amenazas que ponen en riesgo su conservación.

Dentro de los anfibios, uno de los animales más conocidos de este reino animal es la rana. Saltarina, de colores brillantes y húmedos, está localizada en casi todo el planeta.
Algunos las tienen como mascotas, aunque son una especie difícil de mantener en cautividad por las necesidades que precisan. Conoce las características de la rana, dónde viven, qué comen y cómo se reproducen.
La rana es un anfibio del género de los anuros. Dependiendo de la especie, pueden alcanzar un tamaño u otro aunque lo normal es que no midan más de los 8-30 centímetros. Tienen un peso que puede ir entre los 20 y los 80 gramos y casi siempre es tranquila y dócil, si bien algunos ejemplares pueden ser agresivos.
En general, la piel suele ser lisa y húmeda gracias a las secreciones que la mantienen mojada (hay algunos con piel rugosa). Tienen unas extremidades traseras más largas que las delanteras que usan para dar grandes saltos. En cuando a las delanteras, el diseño en sus patas hace que una rana sea muy buena nadadora.
De ojos saltones y grandes, se caracteriza por tener una lengua leporina con la que alcanza el alimento ya que esta tiene un recubrimiento pegajoso que impide que el otro animal pueda escaparse.
El color habitual de una rana es el verde, pero también hay grises, marrones, amarillas, rojas… Son animales tanto diurnos como nocturnos, pero no les gusta que las toques ni las molesten, de ahí que pasan el día escondidas salvo cuando llueve, porque les gusta el agua.
La esperanza de vida de una rana en su hábitat natural es de unos 10 años. Sin embargo, en cautividad es bastante mayor, entre 15 y 30 años.
La rana es un anfibio que se ha extendido por el planeta, de tal forma que, salvo en la zona polar de la Tierra, en Australia, Madagascar y el sur de África, se encuentra en el resto de continentes. Esto es debido a que su hábitat ideal está compuesto de humedad; por tanto, zonas como pantanos, selvas, zonas de agua, bosques tropicales, etc. son los lugares ideales para este animal.
Debido a que al inicio de su vida necesitan estar en el agua, a pesar de que de adultos ya no es tan precisa, sí es un elemento imprescindible para reproducirse. Dentro del agua, son muy ágiles y rápidos nadando, además de unos intrépidos saltarines.
Dentro de la familia Ranidae, se encuentra el género de la rana, donde existen un total de 49 especies. Sin embargo, estas 49 son consideradas las «ranas verdaderas», a diferencia del resto de otras familias que incluyen la palabra «rana» y que no son exactamente iguales a estas.
Las más conocidas son la rana asiática, ibérica, rana japónica, rana bermeja, rana campestre, rana parda china, de pata amarilla…
Tener una rana como mascota no es habitual. Ni tampoco fácil. Son anfibios muy delicados que no se adaptan bien a estar en cautividad, sobre todo si no se les proporcionan los cuidados necesarios. Por este motivo, para que viva y se desarrolle de manera adecuada, hay que prestar atención a ciertos detalles.
El terrario de la rana debe caracterizarse por ser un recinto cerrado, de como mínimo 40x40x60cm (dependerá de la especie de rana o de si solo es una o varias). Este habitáculo debe ser más alto que ancho y largo, y a poder ser que sea el definitivo (es decir, si la rana es joven y aún le queda por crecer, es mejor dejarla en su lugar definitivo).
El motivo por el que se necesita que el terrario sea cerrado no es solo para que la rana no se escape de un salto, sino porque así se preserva la temperatura, que ha de estar entre 26-27 grados por el día, 20 por la noche; y la humedad. Son dos aspectos muy importantes para que no se ponga en riesgo su salud.
Debe tener una primera capa de sustrato para formar el suelo, ya que la rana estará casi siempre en esa superficie. Uno de los mejores puede ser las piedras de grava, que además son fáciles de limpiar. También puedes optar por arena, tierra de macetas, virutas de cedro… Asegúrate que tiene unos tres centímetros de espesor y pulveriza a menudo agua para que mantenga la humedad.
Además de lo anterior, es necesario llenarlo de vegetación, siendo las plantas artificiales la mejor elección ya que no necesitan cuidados extra. La función de las plantas será la de servir de refugio o bien para ayudar a la rana a trepar hacia otros lugares.
Finalmente, hay que añadir un recipiente de agua ubicado en una zona donde pueda entrar y salir libremente y que sea profundo (no vale con un plato de agua).
En cuanto a la controlar la iluminación y temperatura del terrario, lo mejor es optar por tubos fluorescentes de espectro completo manteniéndolos encendidos 12 horas. La temperatura se puede controlar a través de una esterilla calefactora por debajo o bien a través de piedras calentadores u otro tipo de sistemas.
Una rana es un animal carnívoro que se alimenta principalmente de insectos: moscas, mosquitos, hormigas, babosas, lombrices, etc. Solo en el estado de renacuajo es herbívoro, pero durante unas semanas.
También la rana es capaz de practicar el canibalismo, ya sea con otra rana o incluso con los huevos, larvas y renacuajos de otros ejemplares.
En cautividad, la rana necesita alimento fresco a diario basado en su dieta en estado salvaje. Por eso es difícil mantener como mascota a este animal. Asimismo, es necesario un aporte de preparados vitamínicos que suplan la carencia de nutrientes que tendría en una vida en su hábitat natural.
La rana es uno de los anfibios que necesita de un medio acuático para la reproducción. Si no lo hay, es capaz de no reproducirse. Cuando el hábitat es favorable, y hay agua, los machos entran dentro de ella para reclamar su territorio al tiempo que emiten vocalizaciones para llamar a la hembra.
Si una de ellas lo acepta, se introducirá en el agua y el macho se subirá encima para llevar a cabo el «amplexo», es decir, que la hembra irá liberando los huevos, todos ellos unidos con un cordel y una masa gelatinosa, y el macho los irá fecundando.
Una rana es capaz de poner entre 3.000 y 20.000 huevos en el apareamiento, y puede reproducirse varias veces al año.
Los huevos permanecerán en el agua unos 10 días, tiempo en el que estos eclosionarán y saldrán las larvas, con un peso de 6 mg y sin boca ni cola, por lo que se alimentan de los restos del huevo y la gelatina que hay. Con el paso de los días, se van desarrollando hasta que se convierten en renacuajos, con 1 gramo de peso y con branquias y colas. En ese momento ya pueden comer, sobre todo microorganismos o algas.
Cuando ganan más peso, los renacuajos empiezan a desarrollar pulmones y las extremidades. También les aparecen los tímpanos, los párpados y la lengua. Es en ese momento cuando abandonan el agua y respiran por los pulmones. Todavía tienen cola, pero esta la pierden al cabo de unas semanas cuando la metamorfosis llega a su última fase, donde ya se pueden considerar ranas.
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