Cobaya texel

Características cobaya texel

La cobaya texel es una de las especies de cuyo que más llama la atención por su característico pelaje. También es de las más complicadas de conseguir, y algo más cara que los más habituales, pero muchos se decantan por ella a la hora de tener una mascota.

Pero, ¿cómo es la cobaya texel? ¿De dónde viene? Y, sobre todo, ¿qué cuidados necesita como mascota? Todo eso y mucho más es lo que te vamos a contar en este momento.

Características de la cobaya texel

La cobaya texel puede alcanzar los 20-26 centímetros, aunque lo normal es que ronde los 20-23 centímetros. Por supuesto, lo que más llama la atención es sin duda su pelaje, largo y rizado, o con ondas.

En cuanto a sus características físicas, también destaca sobre otros cuyos porque tiene una forma algo más cortita que los demás. Además, su cabeza es redonda y bastante ancha, sobresaliendo de lo que es su cuerpo. Y hablando de este, parecerá que va vestido, porque el pelo que tiene, si se le recorta bien, ocultará sus patas y podrías considerar que lleva como un vestido. Eso sí, en la zona del hocico su pelo no es largo, sino cortito.

Su pelaje habitual suele ser marrón con blanco, pero lo cierto es que en tonalidades que puede adquirir hay variadas, aunque predominan tres colores: blanco, negro y marrón), y puedes encontrarlo en monocolor o bien en una combinación de dos o tres colores (este aún más raro).

Cómo se comporta la cobaya texel

Como pasa con muchos cuyos, la cobaya texel es bastante curiosa, activa y juguetona. Le encanta estar con las personas porque son muy cariñosas, y eso implica que necesite que la mimes todos los días para sentirse querida. Son, además, muy dóciles y no suelen enfadarse fácilmente (salvo que te pases o se sienta en peligro). Además, siempre están dispuestas a jugar fuera de la jaula (ya que es importante sacarla de ella para que haga ejercicio).

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Aunque no lo creas, le gusta y busca el contacto con el ser humano, y crea fuertes vínculos con este.

Hábitat

La cobaya texel, como ocurriera con otras, no tiene un origen muy natural. Y es que, si bien las cobayas en general son oriundas de América (en concreto, de América del Sur), lo cierto es que en el caso de estas, su origen es más bien un laboratorio (o el lugar en el que experimentaron con dos tipos de cobaya, una de raza Sheltie y otra de raza Rex). En los años 80, cuando nació la raza texel, lo hizo como una cría de esas mezclas que se llevaron a cabo, y que dieron lugar a la características distintiva de su raza: el pelo largo (de un Sheltie) y rizado (de un Rex) que llama tanto la atención.

Ahora bien, a pesar de esa combinación de dos razas, no quedaron muy «contentos» con ello y se procedió a seguir modificando genéticamente hasta que en la actualidad la cobaya texel es lo que es, siendo declarada una raza oficial en los años 90.

Cuidados para tener como mascota una cobaya texel

Cuidados para tener como mascota una cobaya texel

Ahora que conoces un poco más sobre la cobaya texel, es posible que quieras tenerla como mascota. Es algo asequible, ya que en las tiendas de animales o incluso a través de criadores podrías encontrar esta especie. Pero es muy recomendable que conozcas cuáles son los cuidados que deberás proporcionarle para evitar que el animal se enferme, que tenga una esperanza de vida corta o que no sea feliz.

La jaula

Para empezar, la cobaya texel es un animal que va a requerir una jaula donde vivir. Esta debe ser lo bastante amplia para que pueda moverse con cierta libertad en ella, con lo que hay que escogerla pensando en la cobaya como adulta, no como una cría (en caso de que la adquieras pequeña).

A pesar de que la jaula sea grande, es preciso que la saques a diario para que haga ejercicio, por lo que contar con un parque de juegos te permitirá tenerla controlada y que no se meta donde no puedas encontrarla.

La higiene

Otro de los cuidados que debes proporcionarle a la cobaya texel es una buena higiene. Ya no solo de la jaula en sí, que tendrás que limpiar a menudo si no quieres que huela mal, y semanalmente a fondo para desinfectarla y que no tenga problemas de salud.

Hablamos también de una higiene del propio animal. Y es que su pelaje largo te “obliga” a tener que cepillarla a diario para eliminar restos o pelo muerto, de tal forma que le mantengas un pelo brillante y sano. Además, ese cepillado te ayudará a mantenerla limpia sin necesidad de bañarla ya que, si bien puedes hacerlo, es recomendable no abusar de ello.

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También debes dedicarle un tiempo a la higiene de las orejas y oídos ya que, al tener las orejas agachadas, y con pelo, es más propensa a que la suciedad se acumule en ellas, además del cerumen natural.

Además, es necesario que haga a diario ejercicio, ya que la cobaya es propensa a engordar y además no sacarla de la jaula puede provocar que el animal se estrese, comportándose de manera negativa tanto dentro como fuera de la jaula cuando la saques.

La alimentación de la cobaya texel

La alimentación de la cobaya texel

La dieta de una cobaya texel no difiere de la de otras cobayas, porque todas ellas se alimentan de la misma forma. En este caso, hablamos de una alimentación basada principalmente en pienso de alta calidad. Sin embargo, para completar sus nutrientes, es muy recomendable que se le dé fruta y verdura (aquella que esté permitida para estos animales), a diario. Eso sí, recuerda que, pasadas unas horas, hay que retirarla de la jaula para evitar que se la coma cuando ya no está en buen estado.

Junto a esto, puedes darle heno y alfalfa, que, con lo anterior, le dará el complemento que necesita de fibras y vitaminas que el pienso no le ofrece al 100%.

Por último, es importante que siempre tenga agua fresca en la jaula, normalmente a través de un bebedero de botella.

La reproducción de la cobaya texel

La reproducción de la cobaya texel

La reproducción de la cobaya texel es igual que en otras cobayas. Es decir, una vez son maduros sexualmente, que eso es aproximadamente a los dos meses, ya puede ser capaz de tener crías, y suele dar a luz, tras una gestación algo más corta de lo normal, de unos 60 días, a unas tres crías habitualmente.

Estas serán dependientes de la madre ya que se alimentarán durante el primer mes de la leche materna, razón por la que deberás aportarle un extra de vitaminas y nutrientes para que esté sana incluso, durante la gestación.

Pasado ese tiempo, es recomendable que se separen las crías para evitar problemas de espacio y luchas por el territorio.


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