Serpiente terciopelo

Serpiente terciopelo

Dentro del reino de las serpientes, hay algunas especies más conocidas que otras. La serpiente terciopelo es una de las desconocidas en España, si bien en otros países como América la conocen bastante bien, sobre todo por los casos de muertes que se producen al año por la mordedura de esta.

Potencialmente venenosa, hablamos de una serpiente agresiva y que presenta batalla cuando se siente amenazada. Si quieres conocer las características de la serpiente terciopelo, su hábitat natural, la alimentación y la reproducción, no dudes en leer este artículo.

Características de la serpiente terciopelo

La serpiente terciopelo, de nombre científico «Bothrops asper» es un reptil venenoso, grande y bastante inquieto y nervioso. Por eso, se dice que es agresivo cuando se encuentra en peligro. También es conocida como barba amarilla, cuatro narices, equis, guayacán…

Tanto el macho como la hembra nacen del mismo tamaño, pero de adultas son más grandes las hembras que los machos. Su tamaño medio ronda los 140-180 centímetros (las hembras unos cinco centímetros más, o incluso llegan a los 250 cm). En cuanto a su peso, las hembras pueden llegar a pesar los 6 kilos debido a que su cuerpo, además de mayor tamaño, es también más grueso.

El cuerpo de la serpiente terciopelo está compuesto de rayas diagonales y diamantes, en tonalidades marrones. Por su parte la cabeza, que es bastante grande y de forma triangular, es de color amarillo pálido. En ella dispone de unos colmillos que llegan a alcanzar los 2,5 centímetros de longitud. Además, también tiene una foseta loreal; se encuentra entre el ojo y el hocico y es una herramienta que utilizan para detectar a sus presas. También es característico de la especie tener dos manchas más oscuras a ambos lados de su cabeza.

En cuanto a la esperanza de vida, es una de las más longevas ya que puede estar entre 20 y 30 años entre nosotros.

El comportamiento de la serpiente terciopelo

La serpiente terciopelo es un animal de hábitos nocturnos, pasando el día escondida, sobre todo en arbustos o zonas similares. A pesar de que se la considera una de las más agresivas, lo cierto es que, mientras no se le moleste o se haga un gesto que pueda ponerla en estado defensivo, no suele atacar.

Sin embargo, eso no quiere decir que no sea “brava”, es decir, es de las que busca pelea y que no evita los enfrentamientos, ya sea con sus presas o con otros animales, sobre todo si estos invaden su territorio.

Su veneno

Uno de los motivos por los que la serpiente terciopelo es tan peligrosa es debido a su veneno. De hecho, en los países latinoamericanos, por ejemplo en Costa Rica, el 46% de las mordeduras de serpiente que se producen son debido a esta especie y, de ellas, el 30% tiene que ser hospitalizada debido a este veneno. O en Venezuela, donde el 78% de los envenenamientos son debidos al veneno de la terciopelo.

Al ser una serpiente bastante agresiva, no le importa el tamaño del ser humano, y se encara con él llegando a aplicar su veneno hasta a 1,8 metros de distancia.

En caso de ser mordido por una serpiente terciopelo, lo primero que se debe hacer es realizar un torniquete y acudir presto a un hospital donde puedan atenderte. Es importante que no se intente succionar el veneno ni tampoco alterarse, ya que eso puede aumentar el ritmo cardíaco y la circulación de la sangre, con lo que actuará más rápido en el torrente sanguíneo y los problemas pueden ser mayores.

Hábitat

Esta serpiente se encuentra sobre todo en América Central y Sudamérica principalmente. Por ejemplo, en Costa Rica, hay 140 especies diferentes de ella, aunque de todas ellas solo 23 son venenosas.

El hábitat natural de la serpiente de terciopelo es bastante variado, debido a que son capaces de adaptarse a múltiples entornos. Sin embargo, sus predilectos son aquellos que tengan bosques tropicales y con una humedad media. Le gusta sentirse frescas en esos ambientes, aunque eso no quiere decir que no se puedan encontrar en otras zonas, como son lugares cerca de ríos, arroyos, lagos o similares, así como en bosques de pino o arbustos. Incluso en campos de cultivo o zonas de pastizales.

Lo normal es que este reptil se quede en el suelo (aunque los ejemplares jóvenes a menudo suben por los árboles. Se esconden en arbustos, lo que hace que sean más peligrosas porque no se ven y pueden sorprender a cualquier incauto.

Qué come la serpiente terciopelo

Qué come la serpiente terciopelo

La serpiente terciopelo no es un animal sibarita. Lo cierto es que no le hace ascos a cualquier presa y es capaz de comer mamíferos, roedores, anfibios o incluso otro tipo de serpientes. Cuando son jóvenes, sus hábitos de caza se limitan a algunos insectos pero, conforme cogen práctica, el resto de presas pueden pasar por su boca.

Su forma de cazar es muy letal, ya que se ayudan de su veneno para «matar» a la víctima y poder comérsela. Al contrario que otras serpientes, esta no mata por constricción, es decir, apretando a la víctima hasta que esta muere, sino que, al ser tan prolífica para morder, lo utiliza siempre que puede.

Cómo se reproduce la serpiente terciopelo

Cómo se reproduce la serpiente terciopelo

Al contrario que otras serpientes, la de terciopelo es un reptil capaz de reproducirse en cualquier momento del año. Lo hace a través de crías ya formadas (es vivípara), muy diferente a forma que tienen de dar vida otras (que lo hacen por huevos). Además, tienen crías solo cada 2-3 años, no de forma anual como otras especies.

Una vez que los ejemplares están maduros para la reproducción, cuando se produce el ciclo reproductivo, el macho deja de comer para prepararse para el apareamiento, que tiene lugar en distintas zonas. Llevado a cabo, la hembra y el macho hacen vida normal. Sin embargo, pasado un tiempo, la hembra dejará de comer para centrarse en su «embarazo». De hecho, este puede llegar a durar hasta 6 meses, momento en que da a luz hasta a 30 crías (hay casos esporádicos en los que han llegado a tener 100 crías, pero esto no es lo habitual).

De pequeñas, las serpientes utilizan su propia cola (concretamente la punta) para atraer a sus presas antes de abalanzarse sobre ellas.


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