Todo sobre la gestación de los gatos, el embarazo y el parto

Una madre con sus gatitos

El mundo de los gatos es de lo más interesante y peculiar, además, como es esperable, la gestación de los gatos supone una de las etapas más interesantes en la vida de este animal, ya sea desde los primeros momentos (el celo), a los finales (el parto).

Por eso hoy hablaremos de la gestación de los gatos, y además iremos incluyendo una serie de consejos y de curiosidades de los gatos para que puedas cuidar a tu gata cuando se encuentre en este momento tan delicado con toda tranquilidad. ¡Sigue leyendo para descubrir esta interesantísima etapa de la vida gatuna!

Antes del embarazo: el celo

Una gata embarazada andando

Antes de quedarse embarazadas, las gatas entran en un período conocido como celo que se activa de dos a cuatro veces al año. Cuando entran en celo, las gatas son incapaces de pensar en nada más que no sea reproducirse, por eso no es raro que intenten escaparse de casa o que no paren de maullar.

Las gatas pueden quedarse embarazadas solo con cuatro meses de edad, cosa que quiere decir que solo con seis meses ya pueden tener gatitos, ya que el embarazo felino dura unos dos meses. Curiosamente, las gatas pueden tener gatitos con padres diferentes en la misma camada y entrar muy rápido en celo después de parir, con lo que pueden volver a estar embarazada con una segunda camada y aún estar amamantando a los gatitos de la primera.

El embarazo

Gata blanca embarazada

El embarazo felino es una etapa muy interesante que dura unos dos meses y en el que las gatas experimentan una serie de cambios que debemos tener en cuenta para que todo vaya como la seda.

Cómo saber si tu gata está embarazada

Durante la gestación de los gatos, las gatas presentan una serie de síntomas de su embarazo. Los más comunes son los siguientes:

  • Los pezones se agrandan y se ponen de color rosa encendido.
  • La gata gana peso (un quilo o dos de promedio por embarazo) y se le agranda la tripa (intenta no tocar para no hacer daño a los gatitos).
  • También puede sentirse desganada, o incluso tener vómitos, en las primeras etapas del embarazo.
  • Curiosamente, hacia el final pasa justo al revés, que tienden a comer más.
  • Es frecuente que, a medida que el estado de gestación va avanzando, las gatas tiendan a ronronear más y a mostrarse más cariñosas.
  • Puede que también tenga problemas para ir al baño y se le escape, con lo que no te enfades con ella.
  • Finalmente, también es normal que las gatas embarazadas duerman mucho y no jueguen, ya que el embarazo consume mucha energía.

Consejos para llevar a cabo durante el embarazo

Un gatito recién nacido en una caja

A medida que el embarazo va avanzando, es importante que tengas en cuenta al máximo la salud de tu gata para que tanto ella como los gatitos que vienen en camino no sufran complicaciones. Por ejemplo:

  • Lleva a la gata al veterinario si sospechas que está embarazada o si crees que puede tener alguna afectación durante el embarazo.
  • También es importante que la tengas al día de sus vacunas, ya que los virus pueden transmitirse a los gatitos.
  • Incrementa su ración de comida. Como decíamos, es normal que durante la fase final del embarazo las gatas coman más. Consulta tu veterinario si es recomendable que cambie su dieta, en la mayoría de los casos se recomienda que la madre ingiera comida para gatitos hasta que dejen de producir leche.
  • Prepara una caja donde pueda parir con tranquilidad en una habitación cálida y seca. Pon tiras de papel en el interior e incluso toallas viejas para que esté todo lo cómoda que pueda. Prepárala con tiempo (normalmente unas dos semanas) para que la gata pueda visitarla e ir haciéndola suya.

El parto

Tres gatitos recién nacidos

¡Ha llegado el momento de que tu gata tenga un montón de gatitos! Las camadas gatunas constan de unos cuatro gatos, con lo que estate listo para darles la bienvenida.

Síntomas de que los gatitos están en camino

Al igual que las gatas presentan una serie de síntomas cuando están embarazadas, también lo hacen al estar a punto de parir. Entre los más habituales encontramos:

  • Nerviosismo: es muy probable que la gata esté inquieta y no pare de acicalarse.
  • Normalmente, dejan de comer 24 horas antes de dar a luz.
  • La temperatura también baja a unos 37º justo antes de parir.

El momento de parir

Un gatito con un biberón al lado

Y ha llegado el momento en que los gatos se han puesto en camino. Es muy importante que la hayas llevado al veterinario unos días antes y que, en caso de cualquier problema, lo llames enseguida, pero nunca intervengas en el momento del parto. Las gatas siguen su instinto y saben perfectamente qué tienen que hacer durante el momento de parir.

Es muy importante que, llegado a este punto, si ves que la gata no le hace ni caso a la caja que le has montado con todo el cariño del mundo para parir no la fuerces a usarla. En el momento que empiece a parir obsérvala para asegurarte que todo va bien pero, como decíamos, no te metas: si ha escogido el cesto de la ropa limpia para parir, lo mejor es que la dejes ahí.

Gatitos en una caja

También es muy recomendable que les des el máximo de privacidad posible. Aunque tienes que seguir el proceso para asegurarte que todo va bien, asegúrate de que la gata tenga intimidad manteniéndote a una distancia prudencial, evitando tocarla y entornando la puerta.

Durante el parto, es normal que la gata maúlle. A medida que vayan apareciendo los gatitos, la madre también irá cortando el cordón umbilical, limpiando los orificios de la nariz y la boca para que puedan respirar, y comiéndose las placentas, así como lamiendo a sus nuevos retoños. Y hablando de placentas, intenta contarlas: si alguna se queda dentro de la gata tendrás que llamar al veterinario.

Normalmente un parto dura una hora aproximadamente, y entre gatito y gatito pasan unos diez minutos.

¿Y qué pasa después del parto?

Gatito maullando

Justo después de parir, en lo que ya podríamos considerar el final de la gestación de los gatos, los gatitos se abrirán camino hasta los pezones de su madre para empezar a alimentarse. Entonces verás como amasan para que la leche salga con más facilidad. Lo más normal es que la madre, después de alimentarlos, los lama para que eliminen los gases.

Es importante que después del parto dejes descansar a la gata y a sus gatitos. Si ves que la madre no está pendiente de los gatitos, puedes poner una botella de agua caliente en la caja para que estos puedan refugiarse en su calor.

Igualmente, ten en cuenta que algunas gatas entran en celo un par de días después de haber parido y que pueden dejar a los recién nacidos solos, con lo que es buena idea tener a los gatitos controlados para que estén seguros.

Y esto es todo el proceso de gestación de los gatos, junto con unos consejos para que puedas acompañar a tu gata con toda seguridad. Dinos, ¿alguna vez has visto un parto de gatos? ¿Crees que nos hemos dejado algo por contar o aconsejar? Recuerda que puedes contarnos todo lo que quieras, ¡solo tienes que dejarnos un comentario!


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